¿Por qué nos gusta el miedo?

Evolutivamente la función del miedo es alertarnos cuando hay peligro. Genera emociones negativas que nos llevan a evitar lo que identificamos como “peligroso”. Si la reacción natural es alejarnos de lo que nos provoca miedo… ¿Por qué por ejemplo podemos llegar a disfrutar con las películas de terror o con una novela de suspense?

La sensación placentera del miedo viene explicada principalmente por la adrenalina. En una situación de peligro real no podríamos pararnos a disfrutar de sus efectos. Si nos imaginamos a un hombre primitivo que se enfrenta a un gran depredador, tendrá que poner todo su esfuerzo en, o bien huir, o bien luchar contra el animal. Se trata de una situación de vida o muerte, toda la energía está puesta en sobrevivir.  

Sin embargo, cuando estamos viendo una película, y aparece la típica escena que nos hace dar un salto en el asiento, posteriormente nos sentimos embargados por una sensación de placer, incluso podemos llegar a reírnos de nuestro propio miedo. En este caso, sabemos que la situación no es peligrosa de por sí, se trata de una situación de miedo controlado, podemos sentirlo sabiendo que no es realmente peligroso y disfrutar de los efectos positivos compensatorios.

Lo mismo pasa cuando nos montamos en una atracción de caída libre. No disfrutamos realmente de que nos dejen caer al vacío mientras podemos sentir una sensación de muerte inminente durante unos segundos. Lo que nos gusta es la reacción compensatoria, la sensación de “subidón” que experimentamos al llegar al suelo. Pensad por un momento… ¿Conocéis otras situaciones en las que se pueda disfrutar del miedo?

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12 pensamientos en “¿Por qué nos gusta el miedo?

  1. Cuando alguien que está escondido en casa te pega un sustiko (o sustazo) y te caes patrás!!! Jajajajaja (yo soy de las que mete los sustos que me hace mucha gracia ver las reacciones! Jajajajaja)

  2. Parece que nos gusta el miedo controlado… Una inyección con adrenalina sabiendo que no hay una situación realmente peligrosa. Pero como es si hay de verdad una situación peligrosa? Si encontramos por ejemplo un ladrón armado en casa en el medio de la noche y estamos solos? No sentimos aún la sensación de placer posteriormente?

    • La situación que propones estaría poniendo en riesgo la propia vida. Por tanto, aunque saliéramos victoriosos y lográramos deshacernos del ladrón es muy probable que posteriormente nos invadieran pensamientos negativos que no nos dejaran disfrutar de la sensación de placer. Le daríamos vueltas a lo que podría haber pasado, podríamos haber sido lastimados, haber muerto, podrían realmente habernos robado… Además, si el ladrón se hubiera llevado algo sentiríamos tristeza por la pérdida. Pasaría algo parecido si voláramos en un avión y de pronto el piloto nos informara que debido al fallo en un motor hay que hacer un aterrizaje forzoso o de lo contrario nos estrellaremos. Tras invadirnos el pánico, aunque logremos aterrizar y todo se quede en un mero susto, probablemente no podremos evitar pensar sobre el accidente del que nos hemos librado. Consecuentemente, esto hará que nos invada una sensación de malestar que evitará que podamos disfrutar de los efectos de la adrenalina.

  3. Y si en vez de ver literalmente la situación que nos provoca el miedo, imaginamos dicha situación? por ejemplo si alguien nos gasta una broma diciéndonos algo que nos provoca miedo… la reacción es la misma… ¡qué complejo es el miedo!

    • De hecho el miedo no es la única emoción que podemos sentir a través de la imaginación, también podemos imaginar situaciones que evoquen otras emociones. Paul Ekman, en su libro “Emotions Revealed” ya señalaba la imaginación como uno de los mecanismos que nos pueden activar emocionalmente. Pero además de la imaginación también existen otros mecanismos, como por ejemplo recordar hechos cargados de contenido emocional, hablar de temas con alto contenido emocional o empatizar con la emoción de alguien, entre otros.

  4. Durante una época de mi vida me gustaban muchísimo las películas de miedo. Recuerdo una en especial que se llamaba “La noche de los muertos vivientes. Era tan buena, que parecía real. Agarrada fuertemente a mi asiento disfruté del miedo como nunca jamás lo he vuelto a sentir. Qué sensación más placentera. Pero hubo personas en la sala que estuvieron a punto de vomitar y salieron a media sesión. No creo que sea un problema de estómago porque yo en aquella época lo tenia muy delicado. Quizás esté relacionado con el “asco”. A mí hay pocas cosas que me producen asco y posiblemente por eso la aguanté bien.
    Cande

    • La sensación de tener ganas de vomitar como dices podría estar relacionada con el asco, aunque también podría relacionarse directamente con el miedo. Precisamente cuando se siente miedo se paran todos los procesos fisiológicos no necesarios para enfrentarnos a la situación de peligro. Así los procesos digestivos se interrumpen, se para el movimiento del tracto gastrointestinal y hay una constricción de los vasos sanguíneos que irrigan las vísceras. Por tanto, en el caso de la película que comentas, el miedo prolongado puedo alterar la digestión y provocar las ganas de vomitar en la gente del cine.

  5. En primer lugar, quiero decir que a mi no me gusta pasar miedo, por tanto no me gustan las películas
    de terror en las que te van dando sustos continuamente, y menos si se acompaña de escenas de mucha sangre. Para ver eso, prefiero ver comedias.
    Sin embargo si me entretengo y me quedo pegado a la pantalla, con las películas de suspense aunque eso implique algún que otro susto, se trata de saber como acaba.
    En cuanto a las emociones que puedes sentir en un parque de atracciones, es otra cosa.
    Primero confías en que todo esté controlado, y por tanto sabes o esperas que todo vaya a acabar bien y por tanto esa subida de adrenalina durante la impresión de la emoción al final resulta placentera.
    Yo no me atrevería sin embargo a lanzarme al vacío con un paracaídas para experimentar la emoción
    de estar cayendo a gran velocidad, aunque en los reportajes de la televisión, los que se lanzan nos cuentan la gran sensación que te produce la subida de adrenalina hasta el punto de que te puede crear una especie de dependencia.
    Ahora en nuestro tiempo se habla mucho del estress, pero estoy seguro de que más estresados
    debían de estar los hombres primitivos cuando eran perseguidos por un gran depredador, pero por más subida de adrenalina que eso pudiera producir no me imagino a mi mismo disfrutando ni antes, ni durante, ni después de la persecución, aunque seguramente que después de la persecución estaría más tranquilo.

  6. Pingback: Ens agrada passar por. Ho diuen els científics! | Cultura digital

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