INTRODUCCIÓN AL MES DE LA RABIA

La rabia es otra de las emociones básicas, siguiendo la definición de Paul Ekman. Y como básica es adaptativa, universal e independiente de la cultura. Su función es doble: por un lado nos activa para el ataque o la lucha, mientras que por  otro lado hace que emitamos señales no verbales amenazantes para informar al enemigo de que estamos listos para atacar. Esta emoción, al igual que el miedo, ha sido evolutivamente necesaria para la supervivencia, ya que nos ha permitido defendernos en situaciones de peligro.

La emoción de la rabia existe desde una edad muy temprana. Aunque la manera de expresarla puede estar influenciada por el entorno, al igual que el resto de emociones básicas tiene características fisiológicas, posturales y faciales fácilmente reconocibles, que son independientes de la cultura. Las manifestaciones fisiológicas de la rabia son parecidas a las del miedo. El ritmo cardiaco se acelera, se respira más de prisa consumiendo más oxígeno y aumenta la tensión arterial. Además, la persona siente un fuerte impulso que la empuja a ir hacia el objeto de su enfado.

Un observador externo podrá detectar muchos signos que le permitan identificar la emoción. Por ejemplo, la cara será una de las zonas más distintas entre rabia y miedo. En la rabia hay una activación facial; al llegar más sangre a la cara, esta se enrojece, y la persona puede sentir calor. Esto contrasta con la pérdida de riego sanguíneo que se da en el miedo, haciendo que la cara palidezca. En la rabia, además, la mandíbula y los dientes se aprietan, podemos llegar a enseñar los dientes (como hacen los animales hoy en día enseñando los colmillos), y los labios se tensan perdiendo volumen. Este último signo es muy difícil de inhibir y suele ser de los primeros en aparecer cuando se siente rabia, incluso antes de que la persona sea consciente de ello. Además, también se fruncen las cejas, los puños se cierran, aumenta el tono muscular general, podemos alzar la voz… Estamos dando señales no verbales de que estamos listos para el ataque.

La expresión de la rabia tiene una función clave en la comunicación con los demás. Las señales tanto posturales como faciales alertan al grupo de un peligro, a parte de prepararlos para la acción. Además, las señales agresivas muestran a quien nos amenaza que estamos preparados para enfrentarnos a él y atacar. Informamos de que no nos vamos a rendir; estamos dispuestos a luchar para defendernos. Por lo tanto, ya que la función de la rabia ha sido importante para nuestra supervivencia no es de extrañar que esta emoción haya perdurado hasta nuestros días.

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4 pensamientos en “INTRODUCCIÓN AL MES DE LA RABIA

  1. ¡Por fin el mes de la rabia! Una emoción para mí importante. Pienso que tenemos que aprender a controlarla pero también de tanto en tanto tenemos que enseñar los dientes. Muchas veces,no nos dejan otra opción que utilizar la rabia para defendernos y creo que es muy importante ser capaz de expresarla.
    Me ha hecho mucha gracia, la manifestación fisiológica de ir hacia el objeto de enfado. Por supuesto se va con mala intención y el otro lo advierte y huye. En el mundo infantil, se da a menudo esta situación.
    Cande

  2. Me he olvidado decir que es muy bueno este artículo sobre la rabia. Golpear, romper, gritar, creo que también son signos de rabia.
    Cande

  3. Hola,

    Pues a mi también me ha gustado bastante el artículo! a parte de los cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo cuando nos ponemos en modo de “ataque”, me gustaría comentar algo sobre las diferencias individuales que también podemos ver en la expresión de la rabia. Hay personas que parece que siempre tienen las pistolas cargadas y no les cuesta nada decir lo que piensan, aunque sepan que no van a agradar y que posiblemente empezarán una pelea (parece que es una forma que han aprendido para ensalzar su ego); mientras que para otras personas, el hecho de enfrentarse a alguien para simplemente decir lo que piensan, es un reto muy difícil de conseguir, y que podría llevar a la frustración. También lo podríamos relacionar, con los tipos de comunicación (asertiva, agresiva y pasiva).
    Otra cosa interesante, es que no siempre el enfado o la frustración llevan a la rabia, sino que también la vivencia interna de miedo, también puede llevar a una reacción de rabia e incluso de agresividad. Por ejemplo, en mi trabajo, tenemos dos grupos de ratas que son especialmente miedosas y presentan elevada vulnerabilidad hacia el estrés, pero es curioso como un grupo de ellas son miedosas pero sumisas (pasivas), mientras que el otro grupo son también muy miedosas pero mucho más reactivas, y cuando se encuentran en una situación de miedo reaccionan de forma muy agresiva.

    Un abrazo,
    Sira

    • Hola, Sira. Muchas gracias por tu puntualización sobre los tres tipos de comunicación. En la comunicación agresiva, claramente subyace la emoción de la rabia. Y, como matizas, unas emociones pueden llevar a otras. El miedo puede llevar a la rabia, y muchas veces la rabia cuando se reprime puede llevar a la tristeza.

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