El límite entre la sorpresa y el miedo

¿Por qué es tan difícil distinguir entre la sorpresa y el miedo? Probablemente el motivo es que las expresiones faciales en ambas son bastante parecidas, ya que están implicadas las mismas zonas de la cara. De hecho, Paul Ekman ya percibió  que las personas tenían dificultades para distinguir ambas emociones cuando realizó sus estudios en tribus de Nueva Guinea. Tras contar una historia con contenido emocional los participantes debían asociar el relato a una fotografía. Podían elegir entre varias imágenes de caras que mostraban diferentes emociones. Sorprendentemente, los indígenas escogían por igual las caras de sorpresa y miedo, tanto si la historia era sobre sorpresa como si la historia era sobre miedo. Este hecho ha llevado a algunos autores a poner en duda la teoría de Ekman, y considerar que la sorpresa no es una emoción básica.

Pero aunque las expresiones faciales humanas de la sorpresa y del miedo puedan ser parecidas, hay sutiles diferencias que nos pueden ayudar a distinguir entre ambas. La forma de las cejas será más redondeada en la sorpresa, mientras que en el miedo estas descenderán más. Los ojos se abren en ambas emociones, pero el párpado superior se eleva menos en la sorpresa. En esta última la boca se abrirá más, mientras que en el miedo la comisura de los labios tenderá a alargarse. Además, la postura corporal también será diferente en ambas emociones, en la sorpresa el cuerpo se inclinará hacia adelante, algo que no sucede en el miedo.

Muchas veces la sorpresa precede al miedo, lo que puede hacer aún más difícil distinguirlas. Pero hay que recordar que la sorpresa dura muy poco tiempo, apenas unos segundos. Por lo tanto, puede ser de gran ayuda fijarse en la duración de la expresión; si la persona mantiene los párpados abiertos más de unos segundos la emoción será el miedo, y no la sorpresa.

Quizás a algunos les podría parecer que es lo mismo sorprenderse que asustarse, pero sorpresa y “susto” no son sinónimos. Un “susto” no sería una emoción, sino una reacción física. Además, las expresiones faciales de sorpresa y “susto” son justamente opuestas. En el segundo los ojos se entrecierran, las cejas bajan y los labios se tensan y juntan, en contraposición a la sorpresa.

 

Y ahora vamos a hacer algo más práctico. Fijaros en las dos fotos que acompañan al artículo. En realidad no os lo pondré demasiado fácil, porque hasta ahora hemos hablado de expresiones faciales de personas y las imágenes que os muestro son de un animal… Pero no os desaniméis antes de tiempo, intentad prestar atención a los detalles. En la primera imagen el perro está relajado, en la segunda algo ha llamado su atención (en realidad, un fuerte ruido) y le ha puesto en estado de alerta. Las diferencias son tan sutiles que seguramente si vierais únicamente la segunda foto os costaría detectar alguna emoción en el animal. Pero realmente la hay. La postura corporal ha cambiado, los músculos están tensos. Además, los ojos están tal vez un poco más abiertos, fijos en lo que ha captado su atención. La cabeza está más erguida, las orejas se han levantado ligeramente. ¿Qué os parece, es sorpresa o miedo?

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3 pensamientos en “El límite entre la sorpresa y el miedo

  1. Qué sorpresa, cuando me informaron que existía un blog sobre emociones. Me ha costado un poco dar con él, pero al fín lo he encontrado y lo tengo añadido ya a mis favoritos. Creo que será una excelente herramienta de consulta. Por cierto, ¿conocéis las flores de Bach?……lo digo por el tema de las emociones.

    Ánimo…y gracias por el blog.

    • Hola, Guille,
      Muchas gracias por el comentario, esperamos que te guste el blog y que te sea útil. Respecto a las flores de Bach, yo personalmente conozco muy poco sobre el tema por lo que no me puedo aventurar a hablar sobre ello, pero cualquier comentario o sugerencia son bienvenidos. La idea es que entre todos aprendamos cada día un poco más sobre el complejo mundo de las emociones.

  2. Qué gracia que se muestre la emoción de la sorpresa mediante dos fotografías de un perrito… Estamos tan acostumbrados a reconocer emociones en humanos que nos impacta verlas en un animal. Yo veo la sorpresa en los ojitos de esta mascota, pero… ¿creéis que las personas que no están relacionadas con los animales o que no tienen mascotas saben reconocer sus emociones?

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