INTRODUCCIÓN AL MES DE LA ALEGRÍA

La alegría es una más de las emociones que Ekman definió como básicas, lo cual implica que es universal y adaptativa. El papel principal de la alegría a lo largo de los siglos ha sido favorecer la disposición del ser humano a relacionarse y vincularse socialmente. Pero su función no termina ahí, la sensación de bienestar generada por la alegría también promueve altos niveles de energía y disposición a la acción constructiva. Es decir, de manera indirecta, promueve nuevas iniciativas de acción y potencia nuestro rendimiento, favoreciendo la creatividad, el aprendizaje, la memoria, la resolución de conflictos, etc. Indudablemente esta emoción ha tenido un gran peso en el desarrollo y la evolución de los seres humanos.

Desde la temprana infancia nos resulta bastante sencillo identificar o reconocer cuando alguien está alegre. Las características faciales, posturales y fisiológicas de esta emoción son bastante particulares y difícilmente se confunden con las del resto de emociones básicas. A nivel facial se puede observar cómo las comisuras de los labios se deslizan formando una sonrisa, cómo los párpados se aprietan ligeramente y cómo las mejillas aumentan mientras los bordes exteriores de las cejas decaen. A nivel fisiológico hay un aumento de la actividad tanto respiratoria como cardiovascular, aunque en menor medida que en otras emociones como la ira o el miedo. A nivel corporal, la alegría promueve la proximidad y el contacto físico.

Es fácil intuir por las características descritas anteriormente que la alegría tiene un rol social muy importante. Esta emoción es a la vez causa y consecuencia de las relaciones e interacciones que establecen las personas que cohabitan en un mismo entorno. Es decir, por un lado la alegría nos incita a relacionarnos con las personas próximas a nosotros, y por otro lado, interaccionar con estas personas suscita en nosotros la alegría. Tanto en la prehistoria como en el momento actual, resulta bastante complicado sobrevivir como individuo aislado, de ahí que resulte tan necesario promover emociones como la alegría (y derivadas de ésta) que fomenten el acercamiento y los vínculos dentro del grupo.

Anuncios

6 pensamientos en “INTRODUCCIÓN AL MES DE LA ALEGRÍA

  1. Hola,

    En referencia a lo que se comenta sobre que promueve a la energía y a la disposición de la acción, creo que esto lo podríamos relacionar con la motivación que presentan las personas en cualquier aspecto de su vida. Y supongo que la relación entre esta emoción y la motivación es recíproca, puesto que cuando una persona siente alegría todo le parece más asumible y conseguible, y esto le ayuda a tener más motivación para traducirlo en una respuesta. Y al revés, cuando una persona está motivada ante un reto de su vida o ante una situación de la que tiene que emitir alguna respuesta (tanto conductual como cognitiva), es necesario que sienta un cierto porcentaje de alegría (o por lo menos, que la balanza alegría/tristeza) sea positiva, puesto que al contrario sería muy difícil.
    Hace tiempo, estaba sentada en el metro de barcelona, y me dio por mirar a la gente que tenía a mi alrededor y me di cuenta de que nadie estaba sonriendo sino que todos tenían caras serias, sin brillo en los ojos, la verdad es que me dio mucha pena porque más que personas parecían autómatas. En ese momento no lo entendía, pero con el paso de los años, pienso que las personas nos acomodamos a ciertas emociones y con ello a ciertos estados de ánimo que nos resultan más cómodas en nuestro día cotidiano. No nos damos cuenta de todo lo que nos sobra y de todo lo que tenemos que la mitad del planeta no tiene, y sólo nos fijamos en nuestros problemas. No dudo que algunas de aquellas personas del metro, tuvieran problemas muy serios como para no tener ninguna gana por sonreir, pero me pregunto si esas personas no conseguirían más cosas si dieran el primer paso de sonreir, y de si este pequeño gesto no les serviría para motivarse y hacer cosas para mejorar su situación.

    Un abrazo,
    Sira

    • Hola Sira, la relación que existe entre las emociones y la motivación es muy estrecha, por ello tienen esa influencia mutua. En el caso concreto que comentas creemos que muchas veces no nos paramos a reflexionar sobre nuestras emociones o nuestro estado de ánimo, simplemente nos limitamos a cumplir nuestras responsabilidades sin plantearnos nada más. Si en algún momento, cualquiera de esas personas hiciese el esfuerzo de valorar todo lo bueno que tienen y optaran por ver la vida desde un punto de vista optimista, su motivación y su estado de ánimo cambiarían considerablemente.

  2. Parece que sea una cadena: el contacto social nos da felicidad y el sentirnos felices nos hace relacionarnos más. Por contra, cuando nos sentimos desgraciados, no queremos ver ni hablar con nadie. Hay personas que no buscan mucho el contacto social. Son por ello, menos felices?
    Cande

    • Hola Cande, respondiendo a tu pregunta te diremos que el contacto social no se refiere a establecer relaciones sociales con muchas personas. En algunos casos el contacto social con dos o tres personas ya puede ser suficiente para sentir alegría. Esto depende en parte de la personalidad y las necesidades de cada uno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s