Viendo el vaso medio lleno

¿Está el vaso medio lleno o medio vacío? No se trata de una cuestión banal, el prisma que utilizamos para ver el mundo también puede condicionar tanto nuestras emociones como nuestra vida en general. Si tendemos a ver el vaso medio vacío la emoción que teñirá nuestra vida será la tristeza, mientras que si tendemos a verlo medio lleno la emoción que nos acompañará será la alegría. Esto puede tener repercusiones importantes, ya que según estudios científicos las personas más alegres y optimistas gozan de mejor salud y calidad de vida.

Por supuesto, puede haber épocas o momentos en que estemos tristes debido a las circunstancias, y lo último que nos apetecerá será que nos digan que hay que ver la vida de manera positiva. Esto es algo normal y adaptativo, como veremos más adelante. Sin embargo, en el día a día depende de nosotros ver el vaso medio lleno o medio vacío. Si tendemos a ver el vaso medio vacío tendremos que esforzarnos por ver las cosas de manera más optimista. Aunque nos parezca difícil, con voluntad es posible cambiar de perspectiva.

Imaginemos la siguiente situación: acabáis de salir de trabajar después de un día larguísimo y agotador. Tenéis un largo trayecto andando hasta casa. De pronto, empieza a llover, lo que faltaba porque no habéis cogido paraguas. A partir de aquí podéis empezar a dar vueltas a lo terrible que es todo y entrar en un bucle negativo sin fin. Probablemente al llegar a casa estaréis de un humor de perros y esto afectará a las personas que tengáis cerca. Volvamos atrás. Cuando os dais cuenta de que no habéis cogido el paraguas decidís reíros de lo cómico de la situación. ¡Realmente os vais a empapar! Cualquiera que os vea con estas pintas… Mientras camináis (y os mojáis), os vais fijando en las sensaciones que provoca el agua en vuestra piel, en el olor a lluvia, en cómo cambian la luz y los colores cuando se nubla el día… Probablemente vuestro humor será más positivo al llegar a casa que en el caso anterior, y por supuesto también repercutirá positivamente en los que os rodean.

Naturalmente, si tendéis a ver el vaso medio vacío cambiar de perspectiva no es fácil. Como en todo se necesita práctica. La idea es que cuando identifiquéis pensamientos negativos intentéis inmediatamente ponerles freno y buscar una perspectiva más positiva. Con el tiempo será más fácil ver las cosas de manera optimista, y a la larga puede que consigáis que la tendencia de vuestra mente vaya en esta dirección. Esto es importante, ya que siendo optimistas, también es mucho más fácil experimentar la alegría. Decidme, ¿habéis intentado alguna vez ver algo negativo de manera más positiva? ¿Cuál fue el resultado?

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3 pensamientos en “Viendo el vaso medio lleno

  1. Yo siempre intento ver las cosas de forma positiva, siempre intento ver el vaso medio lleno, buscando opciones, posibilidades y cualquier cosa que pueda favorecer la situación… ¿el resultado? a veces ha servido de mucho, sobre todo para intentar buscar nuevas opciones, y otras tantas ha sido un gran batacazo. un saludo y seguid así!!!

  2. Hola, que bien escuchar el optimismo, nos hace falta! Me pregunto se podeis darnos algunos consejos practicos sobre como cambiar los pensamentos negativos, que a veces vienen de forma automática y parece imposible cambiarlos 🙂

    • Hola, Eugenia. Siento el retraso en contestar. Respondiendo a tu pregunta sobre cómo modificar los pensamientos negativos, el primer paso sería identificarlos, es decir, ser consciente y darse cuenta de que se tienen en el momento en que aparecen. En el ejemplo que he puesto en el artículo, el primer pensamiento negativo que tiene el personaje sería “lo que faltaba porque no he cogido el paraguas”. Aquí sería importante detenerse a pensar: “este es un pensamiento negativo que no me va a hacer ningún bien, vamos a intentar cambiarlo por algo más positivo”. Una vez identificado el pensamiento negativo es importante buscar otras alternativas. En este caso el personaje podría pensar: “está lloviendo, como decían en las noticias”, “está lloviendo… ¡no está tan mal!, o puede reírse, pensar “realmente me voy a empapar” y disfrutar de las sensaciones que le provoca la lluvia en la piel, como hace nuestro personaje. El tercer paso, será elegir la opción más positiva de las que se nos hayan ocurrido y si es necesario repetirla para nosotros varias veces, hasta que se nos quede bien grabada y empecemos a sentirla como nuestra. Aquí es importante que nos lo creamos, no servirá de nada repetirnos algo positivo si en el fondo seguimos pensando que todo es terrible, que nos vamos a empapar, etc. Volviendo al ejemplo, si nuestro personaje se repite que está disfrutando de la lluvia y se deja llevar por las sensaciones positivas, también acabará sintiendo emociones positivas. Como todo, este ejercicio require práctica, no podemos cambiar nuestros pensamientos automáticos de un día para otro. Pero si se va practicando con el tiempo será más sencillo transformar los pensamientos negativos en positivos. ¡Espero que la explicación te haya servido de ayuda !

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