La primera vez…

Para todo en esta vida hay una primera vez, cada experiencia, cada sensación, cada toma de contacto, cada detalle… Todo empieza nada más nacer. Es en nuestra infancia temprana cuando más experimentamos cosas por primera vez, ya que para nuestros sentidos y nuestro cerebro todo es nuevo. Es cierto que debido a la cantidad de estímulos existentes en nuestro entorno “las primeras experiencias” nunca terminan. Aun así, estas vivencias no pueden compararse con las que experimentamos siendo niños.

Por muchos, la infancia es considerada como uno de los periodos más felices de la vida del ser humano. Este hecho se debe a varios factores como: la carencia de preocupaciones y responsabilidades, la protección paternal, la falta de conciencia sobre las consecuencias, la ausencia de conocimientos previos y la vivencia de nuevas experiencias, entre muchos otros. Respecto a este último punto no sé si alguno recordaréis lo que sentisteis cuando montasteis en una atracción de feria por primera vez o cuando probasteis el algodón de azúcar o vuestro primer beso… Esos primeros momentos que consiguen sacarnos una sonrisa incluso cuando ya hace años que los vivimos. La clave está en la ILUSIÓN. Cuando somos niños ponemos muchísima ilusión en todo lo que hacemos, por eso es tan fácil ver ALEGRÍA en la cara de los niños.

En este contexto entendemos la ilusión como la esperanza de que aquello que deseamos  saldrá bien. Este concepto suscita un planteamiento positivo y optimista ante la vida. El dejarse llevar por la esperanza y el optimismo favorece y fomenta la emoción de alegría, y a su vez dicha alegría promueve y mantiene el optimismo en el futuro, es como un círculo que se retroalimenta.

La alegría es una emoción que está muy ligada a la consecución de metas, objetivos, sueños o ilusiones. La ilusión que ponen los niños cuando hacen algo por primera vez (por muy simple que sea) es lo que hace tan pura e intensa la alegría que sienten. Seguro que en vuestra infancia ha habido momentos que hayáis vivido con especial alegría, incluso con exaltación… ¿Qué sentís cuando los recordáis?

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4 pensamientos en “La primera vez…

  1. Creo que el cerebro necesita nuevos estímulos para poder desarrollarse, incluirlo en su material genético y poderlo transmitir a otras generaciones que a la vez se desarrollen más, por eso es tan importante lo nuevo!!
    Es cierto que los niños se les ven alucinados con las cosas nuevas: un perro, un avión, la playa…todo por primera vez es un regalo de la vida, es facil tener alegría si continuamente descubres cosas fascinantes…Pero, cómo mantener esa alegría e inocencia? 😉
    Por otra parte también recuerdo otras primeras veces sin ser tan niña… xDD
    Enhorabuena por el post!

    • Hola, siento haberme retrasado en contestarte. Para mantener la ilusión y la alegría es muy importante ser optimista y esforzarse en buscar el lado positivo de las cosas. Hay que intentar probar cosas nuevas, no dejarse llevar por la rutina y las responsabilidades, y buscar experiencias que resulten gratificantes. A veces también ayuda el hecho de bajar las expectativas y dejar que la vida nos sorprenda.

  2. A lo largo de mi infancia, recuerdo momentos de novedad que viví con mucha ilusión y que ahora revivo con cariño.
    Me acuerdo que con seis años yo todavía creía en el “ratoncito pérez”, y un día además de encontrar la moneda reglamentaria por mi diente, también me había dejado una nota expresando lo contento que estaba conmigo. Yo estaba super orgullosa de mi nota y hasta incluso se la enseñé a mi profe al día siguiente en clase.
    Os podéis imaginar la risa que le entró a mi profesor cuando le enseñé aquella nota (escrita con una letra muy parecida curiosamente a la de mi madre…); pues bien cada vez que recuerdo esta escena me envuelve un sentimiento de nostalgia y alegría, porque aunque descubrí que ese famoso ratón era mi madre en realidad, me di cuenta de que me tenía que querer mucho, por haber estado pendiente cada vez que se me caían los dientes para dejarme regalos y por haberme escrito una nota sabiendo que me haría mucha ilusión.
    Creo que los adultos muchas veces somos demasiado serios y olvidamos nuestro lado más infantil, nos limitamos a vivir en nuestro mundo cuadriculado y perdemos la capacidad de soñar. Creo que no se puede tener ilusión por las cosas si no nos permitimos soñar, pero también creo que para soñar no tenemos que tener miedo al fracaso o al cambio y esto es una cosa que en general nos aterroriza. Por ello, pienso que el primer paso para poder recobrar la ilusión y con ello la alegría infantil, es que nos permitamos soñar como cuando sentíamos que teníamos toda la vida por delante y que podríamos hacer lo que quisiéramos con ella.

    Un abrazo,
    Sira

    • Hola Sira, gracias por compartir un ejemplo tan claro de alegría en la infancia. De todo lo que has dicho yo resaltaría una frase “no tener miedo al fracaso o al cambio”, creo que es un gran consejo para mantener la ilusión.

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