Otras pérdidas que duelen

Mucha gente relaciona los procesos de duelo exclusivamente con la pérdida de seres queridos. Sin embargo, el duelo puede darse por muchos otros tipos de pérdidas. Esto es algo muy importante a tener en cuenta, ya que habitualmente siempre que haya un cambio en nuestra vida tendremos que hacer un duelo. ¿Por qué? Porque un cambio implica por un lado obtener algo nuevo, pero también dejar algo atrás. Y la vida está llena de cambios…

Podemos perder aspectos de nosotros mismos, ya sea nuestra salud (por culpa, por ejemplo, de una enfermedad), una pérdida física (como por ejemplo algún cambio en alguna parte del cuerpo), o incluso podemos perder ideales, valores o ilusiones. También puede haber pérdidas externas a nosotros mismos, como podría ser un trabajo, una pérdida económica o incluso objetos a los que tengamos especial aprecio. Por otro lado también están las pérdidas de relaciones personales, que se pueden referir tanto a una pareja como a amistades o compañeros. Y finalmente están las pérdidas relacionadas con el ciclo vital, como serían el paso por las distintas etapas de la vida (infancia, adolescencia, juventud, madurez y vejez).

Por supuesto no todas las pérdidas nos afectarán igual, esto dependerá del vínculo o la importancia que tenía para nosotros lo perdido. Por ejemplo, puede que a alguien le duela que se le rompa una pulsera con un gran valor sentimental, mientras que a otra persona esto apenas le afecte. De todos modos la clave para enfrentarse a estos cambios es nuestra manera de afrontarlos. El primer paso es reconocer la pérdida. Por ejemplo, si cambiamos de trabajo y nos sentimos tristes es importante reconocer que nos duele dejar atrás todo lo que implicaba el antiguo trabajo (relaciones personales, funciones, estatus…).

El siguiente paso es permitirnos sentirnos tristes. Quiero recalcar esto, ya que a veces puede que consideremos que lo que hemos perdido no tenía tanta importancia, incluso puede nos parezca ridículo sentirnos tristes… Pero si sentimos tristeza es importante escucharla. Porque como ya hemos comentado antes, la tristeza nos ayuda a detenernos y a elaborar la pérdida. Una vez hemos aceptado lo que nos pasa y hemos conectado con nuestras emociones puede ayudarnos buscar apoyo en los demás, aunque sea únicamente para explicarles la situación y lo que sentimos. Y sobre todo hay que tener en cuenta que si la pérdida ha sido importante vamos a necesitar un tiempo para elaborarla.

Es curioso que a veces nos podamos sentir tristes por cosas minúsculas, que objetivamente no tienen la mínima importancia. ¿Alguna vez os habéis sentido tristes por algo que os parecía una tontería?

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