El asco a través de los tiempos

  El asco está altamente influenciado por la cultura. La capacidad de sentir asco es innata, pero nuestro entorno determinará lo que nos provoque asco. ¿Por qué? Porque no en todas las partes del mundo encontramos lo mismo, y ya desde pequeños durante el proceso de socialización aprenderemos (gracias al ejemplo de los demás) cuáles son las cosas que nos deben dar asco. La alimentación, por ejemplo, depende mucho de la cultura en la que vivimos. Así, nos puede resultar difícil imaginar que en China coman larvas de abeja, perros o gusanos, ya que nosotros no solemos estar acostumbrados a ello. Pero probablemente si hubiéramos vivido en China toda la vida no lo veríamos tan extraño.

Evolutivamente, la función original del asco era evitar que ingiriéramos alimentos en mal estado, ya que nos podrían provocar malestar o incluso hacer enfermar. Y, por supuesto, su papel también era importante para evitar que nos acercáramos a cualquier fuente de posible infección, como podría ser por ejemplo el cadáver de un animal. Sin embargo el ser humano tras muchos años de evolución ha llegado a asociar el asco con muchas otras cosas.

Una mala higiene corporal nos suele generar asco. Sin embargo en muchas regiones la gente no se lava a diario, sobre todo las menos industrializadas, donde es difícil acceder al agua. Y lo mismo pasaba hace años, nuestros abuelos no se bañaban con tanta frecuencia como nosotros, y muchas veces se utilizaban barreños que se llenaban de agua caliente, agua que luego sería reutilizada por toda la familia. Si vamos más hacia atrás, en la Edad Media la higiene dejaba mucho que desear, sin embargo no producía especial sensación de asco, ya que era lo habitual.

Por otro lado, también suelen generar asco las conductas sexuales con individuos considerados “inapropiados”. Aquí nos referimos a relaciones con familiares o animales. Y en esto también podemos encontrar diferencias culturales. En el antiguo Egipto, por ejemplo, eran habituales los matrimonios entre hermanos. Y en Grecia eran típicas las relaciones entre adolescentes y adultos, algo que hoy podríamos considerar como pederastia. Ya más en la actualidad, curiosamente en el Líbano están permitidas legalmente las relaciones sexuales entre hombres con animales, pero siempre que se trate de animales hembras.

No debemos olvidarnos de otro punto importante: también provoca asco aquello que amenaza los valores morales de una cultura. Así, podemos sentir asco hacia hechos que consideramos inmorales, como puede ser el genocidio, las violaciones, la tortura, el racismo, la discriminación… ¿Por qué creéis que sentimos asco por este tipo de hechos?

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