Haciendo ascos a la comida

Existe una inmensa variedad de alimentos en el mundo, de manera que es casi imposible que nos gusten todos. Hay ciertos alimentos que nos parecen deliciosos, otros que nos son algo desagradables y otros que nos desagradan en extremo o nos dan asco.

¿Por qué nos dan asco algunos alimentos? Actualmente se cree que podría ser una cuestión genética, de alguna manera venimos predeterminados a que nos guste más esto o aquello, y a que nos den asco ciertas comidas. Evidentemente, también influye mucho la cultura en la que nacemos y vivimos. En unos países se comen alimentos que posiblemente los habitantes de otros países no querrían ni probar. Como ejemplo curioso nombraré los escamoles (huevos de hormiga negra que se comen en México), el Casu Marzu (queso de la Cerdaña lleno de larvas vivas) o el Balut (huevos de pato con el feto medio formado, típico de Filipinas y Camboya).

A veces, cuando el asco a ciertos alimentos aparece de repente, se debe a un cambio en nuestro cuerpo. El embarazo es un gran activador del asco por la comida. En el estómago de la mujer las hormonas placentarias hacen que el proceso digestivo sea más lento, permaneciendo los alimentos más tiempo en el estómago y provocando la necesidad de vaciarlo mediante náuseas y vómitos. Otros activadores del asco por la comida son el estrés, los problemas gastrointestinales, la indigestión y la toma de ciertos medicamentos. Si el asco por la comida es generalizado la causa puede ser de origen psicológico. Es típico el asco a la comida en trastornos mentales como la depresión o la anorexia, donde se asocia el acto de comer a situaciones negativas como engordar.

El asco a la comida va muy asociado al olor de ésta, no sólo al sabor. Muchas veces, el simple olor de lo que nos da asco ya es suficiente para alejarlo de nosotros. La visión de ciertas comidas también puede crear asco (comidas gelatinosas, de formas extrañas o de colores raros). Por ejemplo, hay personas que tienen asco a los mejillones por su color naranja amarillento.

La comida en mal estado también produce un olor, sabor y visión tan molesta que nos provoca asco y hace que evitemos ingerirla. Pasa lo mismo con los alimentos que están mal cocinados aunque no estén pasados y nuestro cuerpo sabe que nos sentarían mal. En este caso el asco que nos produce ese alimento es un mecanismo de supervivencia.

¿Hay algún alimento que, por su sabor, olor, visión o textura os resulte asqueroso? ¿Cuáles son las comidas más asquerosas que habéis probado?

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2 pensamientos en “Haciendo ascos a la comida

  1. “¿Hay algún alimento que, por su sabor, olor, visión o textura os resulte asqueroso?”

    Las pasas. No puedo con ellas. Siempre están ahí incordiando dentro de algún bollo o galleta. Lo peor de todo es cuando me pasa esto…

  2. Yo probé los escamoles en México y también los chapulines (saltamontes fritos) el asco era un puro prejuicio. Al final si vences ese asco los chapulines no saben mal :o)

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