Frunciendo el ceño

Tres emociones secundarias derivadas de la RABIA son el enfado, el resentimiento y el odio. Todos las hemos experimentado alguna vez y a veces pueden desencadenarse de forma ligada, una detrás de la otra.

El ENFADO es fácil de sentir, pues en el transcurso de la vida siempre topamos con situaciones que no aceptamos o comportamientos de otros que no comprendemos, y eso provoca nuestro enfado con ese suceso o persona. La rabia se manifiesta junto al enfado, provocando en la persona reacciones fisiológicas como la aceleración de los latidos del corazón, tensión muscular y sudoración.

El enfado es una emoción de corta duración y suele iniciarse con una “explosión” de rabia y gritos surgida de la irritación. Las provocaciones hacen que nuestro nivel de irritación vaya aumentando hasta que llega un momento en el que explotamos. Esto sucede indistintamente de si el último suceso era tan importante como para justificar nuestra explosión (“la gota que colma el vaso”). Cuando la persona libera la irritación acumulada, se relaja y el enfado se desvanece. Sin embargo, hay personas con enfados duraderos, que además no son capaces de olvidarlos y les hieren profundamente  las situaciones que los provocaron. Cuando esto sucede suele significar que estas personas, además de estar enfadadas, también están resentidas.

El RESENTIMIENTO consiste en volver a sentir  reiteradamente el enfado que nos provocó en el pasado una situación o persona. Hemos de librarnos de él o cualquier situación parecida nos recordará lo sucedido y nos hará sentir el enfado de nuevo. Es un estado de gran estrés psicológico que puede llegar a afectar a la vida cotidiana de la persona. El resentimiento profundo y duradero puede derivar en odio.

El ODIO es un sentimiento intenso y duradero en el tiempo de hostilidad, aversión y rabia hacia algo o alguien. Sería la máxima expresión de la rabia. El odio es más peligroso que el resentimiento y el enfado, pues puede llevar a la agresividad física, la intimidación, el acoso y los insultos.

¿Habéis llegado a sentir odio alguna vez? ¿Existe algo o alguien que os parezca detestable y aversivo?

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2 pensamientos en “Frunciendo el ceño

  1. Hola!!!!
    Gracias por pasar por mi humilde blog, y si después de ver tu espacio, su calidad, el mío no es nada, jijiji
    He tenido todo esos sentimientos, pero no he llegado a odiar, pero todos los otros sí…….
    Un abrazo de oso.

  2. Muy buena descripción de estos tres de estados de ánimos tan negativos como inevitables, ojala pudieramos evitarlos para sentirnos mejor en la vida. Un saludo y felicidades por tan interesante espacio.

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