El placer de nuestros logros

Orgullo y satisfacción son emociones secundarias que proceden de la ALEGRÍA y están íntimamente relacionadas. Habitualmente se manifiestan juntas o una detrás de la otra. En primer lugar solemos sentirnos satisfechos, y a continuación, orgullosos.

La satisfacción es la emoción que aparece cuando hemos cubierto una necesidad o hemos visto cumplido un deseo, y va acompañada de una sensación de bienestar y placer. Por eso decimos que es una emoción que deriva de la alegría. La satisfacción aparece sin importar si el deseo cumplido o la necesidad cubierta son básicos o complejos. Lo importante es que el hecho de lograrlo nos hace sentir bien. Por ejemplo, podemos quedar muy satisfechos por haber terminado un trabajo importante o haber aprobado un examen, pero también por haber limpiado a fondo la casa, haber hecho la cena o simplemente al beber cuando estemos sedientos. Para haceros bien a la idea de lo que sería la satisfacción como emoción, recordad la sensación de bienestar que crea el comer cuando estamos hambrientos: pura satisfacción.

El orgullo es la emoción que surge cuando sentimos como propios cualidades, acciones o personas que consideramos de mucho valor. Es un estado de satisfacción personal más elevado. Después de haber aprobado el examen estaré satisfecho y además me sentiré orgulloso de mi capacidad de estudio, mi tenacidad, mi inteligencia… (Cualidades que considero valiosas y que siento que poseo). En otro  caso, al ceder el asiento a un anciano en el autobús estaré satisfecho y orgulloso por mi buena educación, mi voluntad de hacer buenas acciones, etc. Para una madre los hijos son lo más valioso, de manera que sus triunfos la hincharán de orgullo. Evidentemente, cada persona sentirá orgullo en situaciones muy diferentes y por motivos bien distintos, según lo que cada uno considere valioso.

A veces utilizamos la palabra orgullo como similar a altivez o arrogancia. Y es que el orgullo se convierte en ellas cuando se manifiesta en su grado máximo y nos lleva a menospreciar a los demás (“yo soy más guapa que tú, tus dibujos son horribles comparados con los míos”). Cuando predomina este tipo de orgullo en alguien, decimos que es de personalidad narcisista. En la mitología griega, Narciso, que estaba enamorado de su propio rostro, al mirarse en el reflejo de las aguas de un estanque se cayó en él y se ahogó.

Sentirnos satisfechos y orgullosos de nuestros logros es muy beneficioso. El orgullo y la satisfacción nos llevan a realizar acciones difíciles y terminarlas porque sabemos que después vendrá una recompensa emocional, una sensación placentera y de regocijo. Cuanto más nos rodeemos de acciones y hechos que nos hagan sentir satisfechos y orgullosos, más probable es que aumente nuestra autoestima y nuestra confianza en nosotros mismos.

¿Recordáis alguna situación o momento en los que os hayáis sentido plenamente satisfechos y orgullosos?

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Un pensamiento en “El placer de nuestros logros

  1. Me sentí muy orgullosa de ella y de mí misma el día que mi hija de 16 años me dijo: “mama, cuando sea madre, quiero educar a mis hijos como tú lo has hecho, quiero ser como tú”. Todo un logro!

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