Aprendiendo a decir que no…

La asertividad es la capacidad de defender y afirmar nuestras emociones sin sentir ira o pasividad. Cuando una situación nos hace sentir incómodos, o cuando no estamos de acuerdo con una opinión o forma de actuar, podemos reaccionar de tres maneras distintas. En primer lugar con ira o rabia, haciendo prevalecer nuestra opinión a gritos por encima de las demás sin respetarlas, o exigiendo, con ansiedad, que la situación que nos molesta cambie. En segundo lugar podemos reaccionar con pasividad, es decir, sin expresar nuestra opinión, sin mostrar nuestros sentimientos ni comunicar nuestra incomodidad. Y en tercer lugar podemos reaccionar con asertividad, exponiendo nuestra opinión, defendiendo nuestros derechos, expresando nuestras emociones para que la situación cambie y poder sentirnos cómodos de nuevo.

La diferencia principal entre reaccionar con rabia o reaccionar con asertividad es que con la segunda siempre respetamos al otro. Por lo tanto, la asertividad es un estilo de comunicación maduro que sirve para poder expresar nuestros sentimientos y derechos de forma clara y directa sin agredir o herir a otros y sin someternos a su voluntad.

La asertividad es una habilidad que se aprende con la experiencia. En un primer momento se definió como un rasgo de personalidad, es decir, una persona podía nacer asertiva o no. Sin embargo, se ha descubierto que todo el mundo puede aprender o entrenarse para ser asertivo. Existen gran cantidad de libros de autoayuda que tratan este tema y exponen técnicas para que aprendamos a ser más asertivos en nuestras relaciones interpersonales. El entrenamiento en asertividad se centra sobre todo en la defensa de derechos como decir “no” sin sentir culpa, pedir lo que realmente se quiere y dar nuestra opinión verdadera.

Como ejemplo de comportamiento asertivo podríamos hablar de la siguiente situación, que seguro que habéis tenido que afrontar más de una vez. Un amigo os invita a una fiesta a la que no tenéis ganas de acudir. Ante esta situación podemos reaccionar callando y teniendo que ir a la fiesta en contra de nuestra voluntad (pasividad). Podemos, por el contrario, decir a nuestro amigo que no iremos a la fiesta bajo ningún concepto, hiriendo así sus sentimientos (ira). O podemos decirle que lo sentimos mucho, que a esta fiesta no acudiremos porque el ambiente no nos gusta, nos sentiremos incómodos o no la disfrutaremos (asertividad). Pensando en situaciones de vuestra propia vida, ¿creéis que sois asertivos? ¿En qué situaciones habéis usado la asertividad?

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2 pensamientos en “Aprendiendo a decir que no…

  1. Hola!!
    Es interesante el tema de la asertividad, porque constantemente nos estamos comunicando con otras personas (compañeros de trabajo, jefes, pareja, amigos,…) y el estilo de comunicación que empleamos define, gran parte de nuestra relación con esas personas.
    Personas con tendencia a la comunicación pasiva, cuando consiguen superar sus miedos y responden de forma asertiva, experimentan sensación de logro y bienestar.
    Creo que la asertividad es algo que deberíamos practicar en todos los ámbitos de nuestra vida, yo por ejemplo, lo he aprendido sobretodo en el ámbito laboral, ya que es dónde me he encontrado más problemas relacionales, cuando por ejemplo tienes que aprender a trabajar en grupo, a relacionarte con los jefes… Para una persona con estilo pasivo de comunicación (como yo), opinar en un grupo supone todo un reto, sobretodo cuando nos encontramos con compañeros con estilos de comunicación agresivos. En mi caso nunca me había dado cuenta de mi estilo de comunicación hasta que empecé a trabajar y descubrí que no sabía decir “no”, y me di cuenta de que no sólo me pasaba en el trabajo sino que era una tónica general en mi vida. Lo bueno de todo esto, es que forma parte de nuestro aprendizaje vital, y cada interacción que hacemos es una nueva oportunidad para practicar y mejorar en ser más asertivos cada día; además de ser una buena forma de aumentar el respeto por uno mismo.

  2. A la hora de encontrarnos en una situación incómoda o que no nos guste lo mejor es efectivamente la asertividad. Sin embargo somos seres humanos y a veces nuestras emociones nos controlan; el actuar con ira pondrá de manifiesto nuestra opinión pero no de la mejor forma precisamente. En cualquier caso, la peor de las opciones es la pasividad porque los sentimientos están ahí y los callas. Todos debemos decir las cosas con buenas formas y asertividad, con respeto hacia los demás pero si somos pasivos nos faltamos el respeto a nosotros mismos. Lo mejor, dar una vuelta, hacer un poco de ejercicio, descargar adrenalina y después muy calmadamente dar nuestra opinión a la persona en cuestión.

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