Yo te provoco, tú me provocas

Las emociones no sólo están implicadas en las relaciones puramente sexuales, sino también en todo aquello que envuelve, precede o se relaciona con la sexualidad. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el concepto de sexualidad abarca: el sexo, las identidades y los papeles de género, el placer, la intimidad, la reproducción, la orientación sexual y el erotismo. Me gustaría hacer especial hincapié en el papel que cumple este último.

El erotismo es un término que implica insinuación, sensualidad, picardía, juego y muchas otras actitudes y comportamientos dirigidos al aumento del deseo y la pasión. Esto no significa que el erotismo se limite exclusivamente a propiciar el acto sexual. ¿A vosotros qué os resulta erótico? El striptease es un símbolo claro de lo que todos entendemos por estímulo erótico, pero también puede resultar erótico algo tan inocente como una mirada o un ligero roce entre dos manos, ¿se os ocurre algún otro ejemplo? Independientemente de que mantengamos una relación de prototipo “romántica” o “lujuriosa”, el erotismo es una potente arma para fomentar y dar vida a muchas emociones como la alegría, el amor, el entusiasmo, el orgullo o el cariño. Por eso, a veces resulta bueno fomentar la sensualidad y el erotismo entre dos personas, porque indirectamente también estaremos favoreciendo la presencia de estas emociones; y éstas a su vez, no sólo mejorarán las relaciones sexuales, sino también el vínculo y la complicidad existente entre la pareja.

Resulta complejo trazar una frontera entre el erotismo y la sensualidad. Quizá la palabra sensualidad sea un término más correcto a la hora de hacer referencia al conjunto de características que posee una persona y por la cuales resulta atractiva para otras. A nivel universal resultan seductores los rasgos físicos que indican buena salud, como el estado del cabello, la piel, los dientes, los movimientos vigorosos o la juventud. También pueden resultar atractivas otras características puramente psicológicas como el humor, la inteligencia o las habilidades que posee una persona (por ejemplo cantar, pintar o escribir poemas), ¿vosotros en qué os soléis fijar?

Históricamente, los griegos ya veneraban a dioses como Eros o Afrodita, cuyas figuras representaban y ensalzaban la sensualidad y el erotismo. Ellos consideraban estas cualidades como algo digno de admirar. Sin embargo, en la actualidad estas palabras suelen estar ligadas o asociadas a la “pornografía”, nos parecen actitudes obscenas o incluso vulgares ¿A qué creéis que se debe este cambio? ¿Por qué nos parece que todo aquello que resulta erótico se aleja del romanticismo?

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3 pensamientos en “Yo te provoco, tú me provocas

  1. Tengo que decir, para comenzar, que me gusta esta entrada mucho. Como dicen, cada persona es un mundo y es cierto que a cada uno excita cosas distintas. Con respecto a la última pregunta, lo erótico se apartó de lo romántico en el momento en el que la Iglesia comenzó a adquirir poder sobre las masas (acabó con las bacanales romanas y marcó las bases de la sexualidad de la Edad Media y de nuestra época. Un saludo!! y seguid trabajando así!

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