Trastornos de la alimentación III: La obesidad

La obesidad es el trastorno de alimentación más prevalente en la sociedad actual. Este trastorno se caracteriza por un exceso de grasa acumulada en el organismo, que normalmente a nivel médico se define como un índice corporal (IMC) superior a 30. Es importante resaltar que la obesidad puede tener diferentes causas: biológicObesidad2as, genéticas, emocionales (como la ansiedad o la depresión), etc. Por supuesto, el origen de este trastorno es un importante factor a tener en cuenta si se quiere conseguir un tratamiento adecuado y eficaz.

Es bastante característico de la obesidad ir asociada a muchas otras complicaciones médicas (comorbilidades). Entre las más destacadas están: las dificultades respiratorias incluso con mínimo esfuerzo, la apnea del sueño, la dislipidemia (colesterol alto), los dolores articulares, los problemas de circulación sanguínea, la hipertensión arterial e incluso las cardiopatías. Evidentemente, este cuadro clínico tiene un gran impacto en la calidad de vida de estas personas.

Además, a todo esto se le suman los “estigmas sociales” que existen respecto a la obesidad. Ha sido demostrado que las personas obesas normalmente son consideradas como más perezosas, menos competentes, más descuidadas y carentes de autodisciplina, lo cuál puede llegas incluso a disminuir sus oportunidades de empleo. La repercusión de estos estigmas pueden conllevas disminución del autoconcepto y la autoestima, aumento de la ansiedad, distorsión de la imagen corporal y disminución de las relaciones interpersonales. En muchas ocasiones las personas obesas suelen sentir vergüenza y culpa durante la ingesta de alimentos, y también en relación a su aspecto físico. La frustración y la pena también pueden ser emociones habituales, sobre todo cuando se intenta perder peso y no se consigue. Quizá lo más preocupante de todas estas emociones es que pueden tener una repercusión muy importante en la vida, en las relaciones interpersonales, en la pareja o incluso en la dinámica familiar.

Existen muchas alteraciones hormonales que han sido relacionadas con la obesidad, como el aumento del cortisol, el déficit de la hormona de crecimiento, el hipotiroidismo, etc. Pero ninguna de ellas suele ser la causa más común de obesidad. Existen bastantes estudios que parecen inclinarse más claramente por el componente genético de este trastorno. Por ejemplo,Obesidad1 y solo a modo de curiosidad, me gustaría resaltar que existe una patología genética que implica una desregulación hormonal a nivel del hipotálamo, llamada Prader-Willi. Las personas que padecen Prader-Willi carecen de la sensación de saciedad desde su nacimiento, es decir, nunca sienten que tienen que parar de comer. Por eso, normalmente hay que controlar sus raciones de comida e incluso mantener la comida bajo llave para evitar que accedan a ella.

Al igual que ocurría en los dos trastornos de la alimentación comentados anteriormente, la obesidad no sólo requiere un abordaje médico (o quirúrgico), también requiere un abordaje psicológico y emocional personalizado que ayude al paciente obeso a alcanzar la reducción de peso que desea, a mejorar los hábitos de alimentación y ejercicio físico, y por supuesto, a reforzar su autoestima (autoconcepto). No se trata de un tema estético, sobre todo en edades avanzadas (a partir de los 50) será importante tratar y controlar el sobrepeso, ya que puede aumentar el riesgo de infarto y de muchos otros problemas cardiacos.

(Foto cedida por Anna Salido)

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