MENOPAUSIA II: LA FASE DE PERIMENOPAUSIA

El término perimenopausia hace referencia a los años de transición a la menopausia. Esta transición comprende unos años antes de la fecha de la última menstruación. La duración de esta transición varía y es diferente en cada mujer, pero normalmente se estima que dura entre 4 y 8 años.

Durante la perimenopausia, los niveles de estrógenos se reducen y normalmente sufren grandes fluctuaciones, al igual que ocurre con la LH, la FSH y la progesterona. Son estas fluctuaciones hormonales las que producen síntomas como sofocos, sequedad vaginal, sudores nocturnos o problemas de sueño. Habitualmente, estos cambios hormonales se producen en las mujeres mayores de 40 años y suponen una disminución considerable de su fertilidad, aunque la probabilidad de quedarse embarazada sólo se puede considerar nula a partir de la fecha de la menopausia.

Algunos estudios realizados en mujeres perimenopausicas han demostrado que los síntomas más comunes en todas ellas eran sofocos, dolor musculoesquelético, sequedad vaginal, problemas de sueño, disminución de la libido y estado de ánimo deprimido. Además, estos síntomas se presentaban independientemente de la edad de la mujer y estaban relacionados con los cambios en las hormonas reproductivas (en especial, con la FSH). Otro dato interesante que apuntan estos estudios es que las mujeres con historia previa de síndrome premenstrual (SPM) suelen presentar más síntomas depresivos, irritabilidad y cambios de humor durante estos años de transición a la menopausia.

MenopausiaSofocos

Por otro lado, hay síntomas cuya prevalencia y severidad son altos en el momento inicial de la perimenopausia y disminuyen en el momento final. Entre estos síntomas se encuentran los dolores de cabeza, la irritabilidad, los cambios de humor, la ansiedad y las dificultades de concentración. De hecho, se ha descrito que entre un 10 y un 13% de los síntomas que aparecen durante la perimenopausia desaparecen al llegar a la fase de postmenopausia, en la que profundizaremos en las próximas semanas.

Este periodo tan importante en la vida de la mujer, puede coincidir con otras circunstancias estresantes como tener que cuidar de personas mayores (padres o suegros), el abandono del hogar por parte de los hijos (conocido como síndrome del nido vacío), o el nacimiento de nietos (que las convierte en “abuelas”). Estas circunstancias indirectamente pueden contribuir también a empeorar su estado emocional. Vosotros qué pensáis, ¿creéis que estas circunstancias son importantes en los cambios emocionales de las mujeres perimenopausicas?

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