La visión de un endocrino

Como endocrino hablar de transexualismo es hablar de nuevas fronteras, porque modificar el cuerpo humano gracias a las hormonas es un proceso novedoso dentro de la medicina, que ha ido encontrando su lugar en la endocrinología desde hace pocos años.

La terapia hormonal prepara y modifica el cuerpo antes de la intervención quirúrgica, que consigue la reasignación definitiva del sexo que corresponde a la propia identidad. El papel del endocrino es manejar esta terapia hormonal de forma segura y controlada y también hacer seguimiento después de la cirugía, para modificar y personalizar la terapia hormonal, que cambia en la fase posquirúrgica.

Tuve la oportunidad de trabajar en un contexto hospitalario que facilitaba el cambio de sexo y esta ha sido una experiencia inolvidable como persona y médico. Poder manejar las hormonas, con sus delicados equilibrios fue un privilegio.

Ver como a través de estas puedes dar una nueva vida, transformando un cuerpo, te da a la vez emoción y preocupación. Emocionante porque toda tu sabiduría técnica puede transformar a una persona que busca el cambio desde toda la vida; te da preocupación por los posibles efectos adversos de las terapias. Este es un dilema que como médico he vivido, en parte solucionado con la conciencia que la terapia iba solo a personas que habían hecho un largo recorrido personal y psicológico, convencidos e informados de lo que iban a hacer.Hormonas

Lo mas impactante como médico, acostumbrado a cuidar la salud, fue ver como cualquier riesgo era tomado como un reto más en el camino que llevaba a aquella “liberación corporal” que tanto deseaban, con una fuerza deslumbrante, que les llevaba a realizar su sueño de cambio. La fuerza venía desde dentro, desde aquella identidad profunda y escondida que se encontraba en su interior. Esta fuerza llevaba a poner en riesgo la salud para obtener algo más importante, su “identidad”, porque como algunos decían: “mejor morir que seguir viviendo así”.

Aprendí a respetar el dolor y la frustración de estar en un cuerpo que no sientes tuyo y la alegría de reencontrarse después del cambio. Aprendí cuan largo es el viaje hasta el cambio definitivo de tu cuerpo, hasta aquella intervención que “te quita la coraza para lucir tu alma”, como me decía una paciente. Aprendí a acompañarlos en una parte de este viaje.

¿De donde viene vuestra fuerza vital? ¿Es vuestra identidad tan importante como para correr riesgos de salud?

(Artículo de colaboración realizado por la Dra. Eugenia Resmini)

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