Retazos del blog: ¿Es posible morir de miedo?

¿Quién no ha escuchado alguna vez una historia en la que alguien pasa tanto miedo que no vive para contarlo? Como la anécdota de aquél chico que apostó con sus amigos que sería capaz de pasar una noche solo en un cementerio y al día siguiente lo encontraron muerto enganchado a las ramas de un arbusto. Cuentan que probablemente murió imaginando que lo que le tiraba de la camiseta eran las manos de algún cadáver…

¿Pero es realmente posible morir de miedo? Como ya comentamos anteriormente la adrenalina tiene un papel importante en el miedo, produciendo una serie de cambios en el cuerpo, que se tiene que preparar ya sea para huir o para enfrentarse a la situación. El corazón late más rápido, y la tensiónarterial aumenta, los vasos sanguíneos de los órganos importantes se ensanchan, mientras que los más pequeños pierden riego por unos instantes (por eso nos podemos quedar pálidoEs posible morir de miedos), entra más oxígeno en los pulmones, se detiene el movimiento intestinal, aumenta la glucosa en sangre, e incluso se dilatan las pupilas. Estamos preparados para hacer cualquier esfuerzo que en una situación normal sería más difícil de realizar.

Pero posiblemente el efecto más letal de la adrenalina se da a nivel del corazón, ya que en dosis altas puede llegar a provocar un paro cardiaco. Así, una persona no puede morir directamente de miedo, sino debido al fallo de su corazón por un exceso de esfuerzo. Lo mismo ocurre en el reino animal, aunque curiosamente algunos animales son más propensos que otros a morir en situaciones de miedo extremo, como los cobayas, los conejos o los ratones.

Afortunadamente los humanos sólo “moriríamos de miedo” en el caso de que padeciéramos algún problema cardiaco. Un corazón sano no debería tener ningún problema, ya que nace preparado para asumir momentos de estrés. De todos modos seguro que conocéis alguna historia sobre alguien que, según cuentan, llegó a morir de miedo. ¿Me explicáis alguna?

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¿Es posible morir de miedo?

¿Quién no ha escuchado alguna vez una historia en la que alguien pasa tanto miedo que no vive para contarlo? Como la anécdota de aquél chico que apostó con sus amigos que sería capaz de pasar una noche solo en un cementerio y al día siguiente lo encontraron muerto enganchado a las ramas de un arbusto. Cuentan que probablemente murió imaginando que lo que le tiraba de la camiseta eran las manos de algún cadáver…

¿Pero es realmente posible morir de miedo? Como ya comentamos anteriormente la adrenalina tiene un papel importante en el miedo, produciendo una serie de cambios en el cuerpo, que se tiene que preparar ya sea para huir o para enfrentarse a la situación. El corazón late más rápido, y la tensión arterial aumenta, los vasos sanguíneos de los órganos importantes se ensanchan, mientras que los más pequeños pierden riego por unos instantes (por eso nos podemos quedar pálidos), entra más oxígeno en los pulmones, se detiene el movimiento intestinal, aumenta la glucosa en sangre, e incluso se dilatan las pupilas. Estamos preparados para hacer cualquier esfuerzo que en una situación normal sería más difícil de realizar.

Pero posiblemente el efecto más letal de la adrenalina se da a nivel del corazón, ya que en dosis altas puede llegar a provocar un paro cardiaco. Así, una persona no puede morir directamente de miedo, sino debido al fallo de su corazón por un exceso de esfuerzo. Lo mismo ocurre en el reino animal, aunque curiosamente algunos animales son más propensos que otros a morir en situaciones de miedo extremo, como los cobayas, los conejos o los ratones.

Afortunadamente los humanos sólo “moriríamos de miedo” en el caso de que padeciéramos algún problema cardiaco. Un corazón sano no debería tener ningún problema, ya que nace preparado para asumir momentos de estrés. De todos modos seguro que conocéis alguna historia sobre alguien que, según cuentan, llegó a morir de miedo. ¿Me explicáis alguna?

¿Por qué nos gusta el miedo?

Evolutivamente la función del miedo es alertarnos cuando hay peligro. Genera emociones negativas que nos llevan a evitar lo que identificamos como “peligroso”. Si la reacción natural es alejarnos de lo que nos provoca miedo… ¿Por qué por ejemplo podemos llegar a disfrutar con las películas de terror o con una novela de suspense?

La sensación placentera del miedo viene explicada principalmente por la adrenalina. En una situación de peligro real no podríamos pararnos a disfrutar de sus efectos. Si nos imaginamos a un hombre primitivo que se enfrenta a un gran depredador, tendrá que poner todo su esfuerzo en, o bien huir, o bien luchar contra el animal. Se trata de una situación de vida o muerte, toda la energía está puesta en sobrevivir.  

Sin embargo, cuando estamos viendo una película, y aparece la típica escena que nos hace dar un salto en el asiento, posteriormente nos sentimos embargados por una sensación de placer, incluso podemos llegar a reírnos de nuestro propio miedo. En este caso, sabemos que la situación no es peligrosa de por sí, se trata de una situación de miedo controlado, podemos sentirlo sabiendo que no es realmente peligroso y disfrutar de los efectos positivos compensatorios.

Lo mismo pasa cuando nos montamos en una atracción de caída libre. No disfrutamos realmente de que nos dejen caer al vacío mientras podemos sentir una sensación de muerte inminente durante unos segundos. Lo que nos gusta es la reacción compensatoria, la sensación de “subidón” que experimentamos al llegar al suelo. Pensad por un momento… ¿Conocéis otras situaciones en las que se pueda disfrutar del miedo?