Emo-curiosidades: ¿El baile está ligado a la felicidad?

El ser humano tiene tendencia por naturaleza a fijarse en los eventos negativos. Esto es algo evolutivo, ya que antiguamente era importante estar alerta ante cualquier posible peligro. En la sociedad actual existen muchas menos amenazas para nuestra supervivencia, pero nuestro cerebro sigue manteniendo esta tendencia si no hacemos nada para evitarlo.

Por tanto, es importante hacer un esfuerzo para fijarnos en cosas positivas del día a día, para compensar toda la información negativa que procesamos. También es importante tratar de realizar actividades que nos resulten placenteras. Ancestralmente se utilizaban la música y la danza con esta intención. De hecho, parece ser que personas de distintas culturas responden emocionalmente de forma similar a distintos tipos de música.

En un artículo reciente se hablan de distintos estudios que parecen indicar que bailar está ligado a la satisfacción, la alegría y a un mejor estado de ánimo. Esto sucede tanto en pequeños como en mayores. ¿Qué opináis vosotros? ¿Estáis de acuerdo? Si queréis saber un poco más sobre el tema aquí os dejamos el link para que podáis leer el artículo completo.

 

Retazos del blog: Una historia llena de emociones

Cuarto capítulo: ALEGRÍA

Continuamos con la cuarta parte del cuento. Si no habéis leído las anteriores, podéis encontrarlas en los siguientes links:

Primera parte                Segunda parte               Tercera parte

Antes de empezar a leer, clicad en el botón naranja y podréis escuchar la música ambiental:

(Música cedida por Rafa Sánchez Camacho)

Dejé atrás aquella extraña habitación y me encontré ante un largo pasillo pintado de un suave color crema. Había varias puertas a cada lado, aunque la única que estaba abierta era la del final, dejando entrar un cálido haz de luz. Por alguna razón me sentía atraído por aquella luminosidad. Despacio, intentando no hacer demasiado ruido, me fui acercando a aquella sala. De pronto, para mi sorpresa, escuché las carcajadas de un niño. Noté cómo se me erizaba el pelo, mi corazón se aceleró ligeramente y empecé a recordar…

Aquella risa me llevó atrás en el tiempo. Estaba en la playa, con mi hijo. La temperatura era ideal, estaba atardeciendo, y los dos jugábamos y corríamos por la orilla. Él me intentaba alcanzar, y yo lo esquivaba entre carcajadas. De pronto, en un descuido tropecé y caí en la arena cuan largo era. Gabriel se me tiró encima mientras exclamaba: “¡Te pillé!”. Le sonreí y le dije: “¿Estás seguro? Creo que te pillé yo a ti…” Me incorporé y empecé a hacerle cosquillas. Él reía y reía, era magnífico verle así, con los rayos del sol reflejándose en su cabello rubio…

Gabriel… ¿Cuánto hacía que no lo veía? Ahora quizás un poco más de 6 meses, desde que desapareció. Aún me sentía culpable cada vez que pensaba en ello. ¿Cómo fue posible que desapareciera? Estábamos en la casa de campo con nuestros amigos y él y los demás niños estaban jugando, siempre a la vista. Y al cabo de un rato, cuando preguntamos por él, simplemente ya no estaba. No nos lo podíamos creer. Buscamos y buscamos y nada. La policía no tuvo mejor suerte que nosotros… Y así, de un día para otro, desapareció de mi vida. Era agridulce pensar en ello, pero yo jamás había perdido la esperanza. En el fondo de mi corazón sabía que algún día podría volver a ver su dulce carita…

Y ahora, aquella risa… Me recordaba tanto a mi niño… Era la típica risa que te invade, que se te mete por los poros. Era una risa cálida que te llenaba de energía. Seguí acercándome a la puerta abierta. Al principio me costaba ver, de tanta luz que había en la habitación. Era un comedor muy acogedor con las paredes pintadas de naranja y una gran alfombra de colores. Y sobre la alfombra, de espaldas, había un niño rubio jugando con un avioncito. Al verlo noté un escalofrío recorriendo toda mi médula espinal, y por un momento fue como si se parara el tiempo. No podía creerlo. Algo golpeó el suelo a mis pies. Era la espada de juguete que sostenía desde que salí de la habitación, la había soltado sin darme cuenta… El niño se giró al oír el ruido, y sus ojos se clavaron en mí. “¡¿Papá?!” Ver su cara de nuevo me llenó de felicidad, era como un sueño. Corrí hacia él y nos fundimos en un abrazo tan sentido que difícilmente podré olvidar en toda mi vida. Le acaricié el pelo mientras lo cubría de besos, me sentía tan feliz…

Aquí acaba este nuevo capítulo. ¿Qué os ha parecido?¿Cómo os habéis sentido al leerlo? En nuestra opinión esta ha sido una de las partes del cuento más bonitas. Pero aunque nos ha gustado mucho escribir sobre la alegría, en la vida no todo es un camino de rosas. Y es importante saber enfrentarse también a los momentos tristes. ¿Os imagináis de qué trata el lunes siguiente? 

Emo-curiosidades: Nueva película de animación sobre las emociones

A partir del 19 de Junio podremos ver en los cines una película de animación de Pixar que dará vida a algunas de las emociones que tanto hemos tratado en el blog. Inside Out nos ayudará a adentrarnos en el mundo emocional de una niña que se acaba de mudar con su familia a un nuevo hogar. Las protagonistas serán la pequeña Riley y las 5 emociones que conviven dentro de su mente y tienen vida propia: Alegría, Tristeza, Asco, Miedo e Ira. ¿Os resultan familiares estas emociones?

A nosotras nos ha parecido una idea muy original, que además incluso puede ayudar a los más pequeños a aprender sobre las emociones de forma divertida. ¿A vosotros qué os parece? Por si queréis saber un poco más sobre la película adjuntamos más abajo el trailer. Decidnos, ¿creéis que la iréis a ver?

Otra pequeña encuesta

Pascua emoción

Retazos del blog: La primera vez…

Para todo en esta vida hay una primera vez, cada experiencia, cada sensación, cada toma de contacto, cada detalle… Todo empieza nada más nacer. Es en nuestra infancia temprana cuando más experimentamos cosas por primera vez, ya que para nuestros sentidos y nuestro cerebro todo es nuevo. Es cierto que debido a la cantidad de estímulos existentes en nuestro entorno “las primeras experiencias” nunca terminan. Aun así, estas vivencias no pueden compararse con las que experimentamos siendo niños.

Por muchos, la infancia es considerada como uno de los periodos más felices de la vida del ser humano. Este hecho se debe a varios factores como: la carencia de preocupaciones y responsabilidades, la protección paternal, la falta de conciencia sobre las consecuencias, la ausencia de conocimientos previos y la vivencia de nuevas experiencias, entre muchos otros. Respecto a este último punto no sé si alguno recordaréis lo que sentisteis cuando montasteis en una atracción de feria por primera vez o cuando probasteis el algodón de azúcar o vuestro primer beso… Esos primeros momentos que consiguen sacarnos una sonrisa incluso cuando ya hace años que los vivimos. La clave está en la ILUSIÓN. Cuando somos niños ponemos muchísima ilusión en todo lo que hacemos, por eso es tan fácil ver ALEGRÍA en la cara de los niños.La sorpresa en la infancia

En este contexto entendemos la ilusión como la esperanza de que aquello que deseamos  saldrá bien. Este concepto suscita un planteamiento positivo y optimista ante la vida. El dejarse llevar por la esperanza y el optimismo favorece y fomenta la emoción de alegría, y a su vez dicha alegría promueve y mantiene el optimismo en el futuro, es como un círculo que se retroalimenta.

La alegría es una emoción que está muy ligada a la consecución de metas, objetivos, sueños o ilusiones. La ilusión que ponen los niños cuando hacen algo por primera vez (por muy simple que sea) es lo que hace tan pura e intensa la alegría que sienten. Seguro que en vuestra infancia ha habido momentos que hayáis vivido con especial alegría, incluso con exaltación… ¿Qué sentís cuando los recordáis?

Retazos del blog: Segunda encuesta

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