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Las emociones básicas en el cuerpo

¿Qué pensaríais si os dijese que las emociones recorren nuestro cuerpo? Estamos acostumbrados a entender las emociones como algo puramente psicológico. Sin embargo, también tienen un importante componente corporal. Sabemos que las emociones producen reacciones corporales y que no todas las emociones nos inducen las mismas reacciones a nivel corporal. Existe un estudio que ha tenido bastante repercusión a nivel científico y que ha arrojado luz sobre los lugares específicos del cuerpo donde más notamos las emociones básicas. En este estudio, los autores realizaron una serie de experimentos y concluyeron que:

  • La rabia normalmente produce una activación de la parte superior del cuerpo, especialmente en brazos, pecho y cara.
  • El miedo parece concentrar su actividad a nivel del pecho, aunque en menor medida que la rabia.
  • El asco era sentido sobre todo en la boca, la garganta, el estómago y los intestinos.
  • La alegría era la emoción que más activación producía, las personas parecen sentirla en todo el cuerpo, aunque especialmente a nivel de la cara y del pecho, incluso más que la rabia.
  • La tristeza, al contrario que la alegría, era la que producía menor activación corporal, y las personas la sentían sobre todo en los ojos, la garganta, el pecho y las piernas.
  • La sorpresa tampoco parecía causar una gran activación corporal, las personas describían las sensaciones corporales principalmente en la cara y el torso, aunque la parte más destacada fueron los ojos.

Lo más curioso fue que las personas que participaron en estos experimentos eran de distintos países y continentes, y aun así todas coincidían en las sensaciones experimentadas con cada una de las emociones. Esto refuerza la teoría de que las 6 emociones básicas son de carácter universal y tienen una base biológica común, independientemente de la cultura en la que se evalúen. Es decir, cada experiencia emocional está acompañada de sensaciones corporales que son compartidas por todos los seres humanos.

Resulta interesante también que todas las emociones básicas estén asociadas con sensaciones de elevada actividad en la parte superior del pecho, correspondiendo con los cambios fisiológicos a nivel de respiración y ritmo cardíaco. Además, en todas hay activación facial, lo cual no resulta extraño dado el importante papel que juegan las expresiones faciales en la comunicación no verbal de las emociones.

El saber reconocer en qué parte del cuerpo sentimos las diferentes emociones, nos puede ayudar a entender qué estamos sintiendo en un momento determinado e incluso nos puede ayudar a reconocer el estado emocional de los demás. Es recomendable tener presente la fuerte conexión que existe entre cuerpo y mente. Las sensaciones corporales y viscerales son una parte fundamental de lo que sentimos y debemos aprender a escucharlas e interpretarlas. ¿Estáis de acuerdo con estas conclusiones? ¿En qué partes del cuerpo sentís cada una de las emociones básicas?

Para más información podéis leer el artículo original: Nummenmaa L., et al. (2014) Bodily maps of emotions. PNAS. 111(2):646-651.

Experiencias personales: La anorexia

Continuamos una historia real sobre la anorexia en primera persona. ¿No habéis leído la primera parte? Pinchad aquí

(Artículo de colaboración, por J., segunda parte. )

Lo más difícil durante el tratamiento fue volver a respetarme a mí misma, dejar a un lado el sentimiento de vergüenza y debilidad. Tras unos años, aún tenía muchos remordimientos y creía que me merecía una penitencia. Lo que más me ayudó fue volver a continuar estudiando, elegí otra facultad, empecé a viajar y eran mis decisiones, mis ideas.

La anorexia era para mí una cicatriz, mi punto débil, un tema que me frustraba mucho. Hace poco entendí que me siento orgullosa de haber logrado vencerla y de que sigo siendo diferente. Tuve mucha suerte de tener a mi familia siempre a mi lado y de conocer a personas excepcionales que me ayudaron a volver a sentir, a confiar en mi misma y animarme. De hecho siguen haciéndolo.Experiencias personales 4

Si tienes anorexia y estás leyendo mis palabras, quiero que sepas que creo que la clave para recuperarse de cualquier enfermedad es la voluntad y la actitud. Y son los factores más difíciles. Hay que enfrentarse a temas difíciles y entender el proceso de la enfermedad y dejarse ayudar. Es importante tener confianza en la terapia. Porque no sólo se trata de la recuperación del peso sino del estado emocional.

Si uno está luchando por perder peso o llegar a su modelo de perfección, no será fácil cambiar el chip. Yo recomendaría hablar también con un dietista, asumir que dentro tenemos órganos que necesitan cierta alimentación para funcionar. Existen otros caminos, pero insisto, hay que seguir intentándolo.

Puede haber varios motivos que te hayan llevado a la anorexia. Si fue por un tío que prefirió a una más delgada o que hacía comentarios al ver a las modelos… En mi opinión esa persona no merece ni un minuto de tu atención. Al igual que las amigas que hablan cada día de los méritos de sus dietas que en realidad no existen.

Experiencias personales
También es muy importante establecer un contacto con el cuerpo, ya que es un buen camino para aceptarlo. Por ejemplo, los ejercicios de relajación como el yoga, o algún tipo de baile. Es una forma estupenda de relajarse, desconectar mentalmente y establecer una conexión con el cuerpo.

Las personas que quieren ayudar, amigos o familiares, son también victimas y a veces al intentar ayudar meten la pata. Aunque a mucha gente la anorexia le parece una estupidez y un sueño de ser modelo, es beneficioso ayudarles a comprender a la persona enferma. Hay que explicarles y hacerles interesarse por entender por qué no quieres comer algunos productos, o qué sientes después de comerlos.

Es una enfermedad muy dura y no es fácil superarla… Por favor, si estás leyendo estas palabras no dejes que tu peor enemigo seas tu mismo/a…

Experiencias personales: La anorexia

En una entrada anterior hablamos de la anorexia a nivel teórico. ¿Pero os imagináis lo que puede sentir alguien que lo ha vivido en primera persona? Para descubrirlo solo tenéis que seguir leyendo…

(Artículo de colaboración, por J.)

¿Cómo empezó todo…? Siempre quise ser como los demás…. Y no lo era. Era diferente o simplemente original… no lo sé. Desde pequeña era muy sensible, tenía baja autoestima, muchos complejos y veía la belleza y la perfección en las personas que me rodeaban. Creía que no estaba cumpliendo las expectativas de mi padres. Sí, sacaba muy buenas notas y me apoyaban muchísimo en todo lo que hacía, pero muchas veces escuchaba decir que tenía el carácter muy endeble y que me faltaba carisma. Me acuerdo cuando mi padre estuvo a dieta, perdió 10 kilos y se sintió muy orgulloso. Lo enfatizaba mucho, el hecho de que con fuerza de voluntad se puede lograr todo. Y lo interpreté mal…Experiencias personales 3

Se juntaron varias cosas en poco tiempo… No aprobé los exámenes para entrar a la universidad, tuve que elegir otra carrera que no me gustó. De repente tuve que enfrentarme a la enfermedad que sufrió mi mamá. Fueron unos meses muy duros, agotadores, de impotencia y frustración. Cuando ella murió se cayó todo…

Estuve desesperada, quería encontrar un calmante, un consuelo… Algo que fuera mío, donde no fallara y lo controlara todo. Durante la enfermedad de mi mamá ya había bajado un poco de peso, aunque siempre había sido bastante delgada. ¡Allí lo encontré! El control completo de la alimentación. Fue una obsesión, pensando sólo en la comida, se trataba de ser perfeccionista. Tenía las reglas establecidas, lo que podía comer, cuándo y qué productos. Mi dieta era muy variada, pero las raciones eran excesivamente pequeñas. Me castigaba cuando no cumplía las reglas. No tuve la típica visión distorsionada de mi cuerpo. Al contrario, me daba asco. Lloraba cuando me ponía la crema, tocando mis piernas huesudas o los hombros, me vestía con los ojos cerrados o con la luz apagada… Veía todo lo que le pasaba a mi cuerpo, a mi salud. Ya no podía hacer muchas cosas por falta de energía. Pero no tuve fuerza para luchar. Experiencias personales2

Un día mi médico me preguntó si era consciente de que mi peso era tan crítico que podía llegar a morir y me dio el papel de ingreso para el hospital… Ya había llegado ese momento… Me asusté. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué le estoy haciendo a mi familia? La gente muere por las enfermedades (como en caso de mi mamá), en los accidentes… Y yo quiero vivir… Pero no veo la salida de esta jaula. Me odiaba, sentí sólo la vergüenza y la angustia… El empujón para empezar la terapia me lo dio mi familia, y al principio lo hice por ellos.

Continuará...