Retazos del blog: ¿De qué depende tu libido?

Libido es la palabra que se usa en el ámbito sanitario para referirse al deseo sexual. El deseo es la motivación que nos incita a tener relaciones sexuales, es la mecha que propicia la pasión. Los niveles de libido suelen tener una enorme variabilidad, son diferentes para cada persona y además varían dependiendo del momento o las circunstancias particulares de cada individuo.

El deseo sexual suele despertarse ante la presencia de estímulos sensoriales agradables y/o excitantes. Los estímulos sensoriales pueden ser: visuales (ej. una figura desnuda), auditivos (ej. unas palabras sensuales al oido), táctiles (ej. una caricia o un beso), olfativos (ej. el olor de una persona) o incluso gustativos. Cualquiera de estos estímulos podría hacer surgir nuestro deseo sexual, pero entonces, ¿por qué existen ocasiones en las que estos estímulos nos dejan indiferentes? Se pueden dar condiciones que modulen la receptividad o apertura que mostramos ante dichos estímulos. Es decir, existen factores que tienen la capacidad de influir sobre el deseo sexual. Los factores biológicos, como las hormonas (ej. los estrógenos o la progesterona) tienen un papel decisivo, pueden aumentar o disminuir el deseo sexual, especialmente en las mujeres. Los factores psicológicos, entre los que destaca el estrés, suelen ser determinantes en la reducción de la libido, tanto de hombres como de mujeres. A nivel social, se ha descrito que la familia y las dinámicas de convivencia también pueden afectar la apetencia sexual. Por último y no por eso menos importante, la presencia de enfermedades o el consumo de ciertos fármacos (ej. ansiolíticos) suelen hacer desaparecer por completo el deseo sexual.

Hay que matizar que existen diferencias entre sexos, mientras que la libido en los hombres suele ser bastante constante, en las mujeres existe mucha oscilación. Cuando hablamos del deseo sexual femenino,  encontramos muchas variables o condiciones que pueden influenciar tanto positiva como negativamente la libido. El ejemplo más representativo suele ser el ciclo menstrual. Las mujeres se encuentran más sensibles  y receptivas a los estímulos potencialmente sexuales, en los días próximos a la ovulación. Sin embargo, durante los días anteriores a la menstruación ocurre el efecto contrario. Según la especialista Gabrielle Lichterman esto se debe a los cambios en los niveles de testosterona. La testosterona parece tener un impacto directo sobre la libido de la mujer, es decir, el interés por el sexo y el deseo sexual es mayor cuando son altos los niveles de esta hormona.

Sin embargo, existen datos que demuestran que la principal causa de falta de libido suele tener origen psicológico. El estrés, la fatiga, la falta de privacidad o intimidad, las falsas expectativas o la depresión, suelen ser algunos de los problemas más citados ¿pero se os ocurre algún otro? ¿Qué tipo de factores psicológicos creéis que potencian el deseo sexual?

Hormonas y embarazo (segunda parte)

El segundo trimestre

Durante el segundo trimestre aumentan ligeramente los niveles de estrógenos y progesterona; por otro lado la GCH disminuye y ya no desempeña un papel tan importante. Esto ayuda a aliviar las molestias físicas y hace que la embarazada se sienta con más energía y capacidad de pensar con claridad.

Físicamente, la futura madre empezará a tener aspecto de embarazada. Para algunas mujeres será un alivio ya no tener que preocuparse de si la gente piensa que han engordado, y poder ganar peso sin sentirse culpables. Para otras el hecho de engordar puede suponer una preocupación. Hay que tener en cuenta que si en el primer trimestre no se tenían muchas ganas de comer, este se caracterizará por un hambre constante. Por todo esto, si se han tenido problemas de alimentación posiblemente la imagen corporal, el control y el perfeccionismo entrarán en conflicto con la necesidad del organismo de contar con una alimentación abundante. Esto puede hacer que la persona se sienta2Trimestre culpable y se vea gorda, generando un importante malestar. En estos casos consultar con un profesional puede ser de gran ayuda para adaptarse a los cambios corporales.

Por otro lado, en este punto del embarazo disminuirá la preocupación por el posible aborto espontáneo. Es en este trimestre donde a veces se decide hacer la amniocentesis, una prueba para descartar problemas cromosómicos o genéticos en el feto. Si los padres estaban preocupados por la salud del bebé, esta prueba puede ser muy tranquilizante para ellos. Pero posiblemente no se acabará de percibir el bebé como algo real hasta que empiece a dar patadas. A partir de aquí los vínculos afectivos se irán haciendo más fuertes, y se soñará incluso con el futuro hijo.

Durante este trimestre será importante empezar a planificar la llegada del pequeño. En la mayoría de casos en un embarazo hay dos padres implicados, y esto es algo muy importante a tener en cuenta, ya que en una relación de pareja el nacimiento del nuevo miembro de la familia supondrá un cambio en la relación y dinámica de pareja. Y durante este trimestre los futuros padres se tendrán que empezar a adaptar a la nueva situación. Puede haber conflictos entre ambos, por lo que será importante compartir expectativas y preocupaciones. Además, hay que tener en cuenta que hombres y mujeres pueden procesar el embarazo de maneras distintas. Las mujeres pueden sentirse emocionadas y soñar con tener al bebé en brazos y los hombres pueden estar nerviosos por las nuevas responsabilidades, la salud de la mujer y la carga económica. También pueden estar preocupados por perder a su compañera una vez nazca el pequeño, y puede que a ellos aún les cueste un tiempo sentirse conectados con el bebé. Será importante no dejar la relación de pareja en un segundo plano, porque habEmbarazo2rá que ser un equipo cuando nazca el bebé. Habría que dejar tiempo para hablar, preguntar al otro cómo se siente, qué le preocupa, cómo se imagina la vida con el bebé… Nunca hay que asumir que el otro piensa lo mismo que uno mismo, ya que nos podemos sorprender.

El deseo sexual en la mujer, que podía haberse visto reducido durante el primer trimestre debido al cansancio y a las náuseas puede volver a aparecer. Además, algunas mujeres sentirán que el sexo es más placentero que antes de quedarse embarazadas. Muchas parejas pueden sentirse incómodas con el sexo durante el embarazo, o puede que sea uno de los dos el que no quiera tener relaciones sexuales, que lo vea como inapropiado, que crea que el sexo puede dañar al bebé… A no ser que la madre sufra un problema médico el sexo no perjudica ni al bebé ni a la madre. De todos modos, si los dos componentes de la pareja tienen ideas distintas, para evitar la frustración puede ser importante hablar del tema juntos, así como consultar las dudas con el médico si es preciso. La comunicación de la pareja será muy importante en esta fase. ¿Por qué creéis que muchas parejas no hablan de sus expectativas, miedos y preocupaciones durante el embarazo?

Continuará…

Sexo y emoción

 ¿Por qué nos gusta el sexo? Puede parecer una pregunta tonta, pero, ¿os habéis preguntado alguna vez qué es lo que nos lleva a querer repetir? ¿Podría estar relacionado con las emociones que nos suscita?

 Biológicamente estamos diseñados para disfrutar de nuestra sexualidad, porque depende de ello que la especie perdure. Normalmente la solemos relacionar con emociones que nos resultan agradables, como pueden ser el deseo, la alegría, la pasión, la satisfacción, la ternura… El momento de máximo placer suele ser el orgasmo, y con él también se pueden vivir las emociones de mayor intensidad. No es raro que esta intensidad emocional vaya acompañada de gritos, risas, o incluso del llanto. Sin embargo, no hay que olvidar que el acto sexual no se limita únicamente a eso. Es importante saber disfrutar de todo el proceso, desde la sensación placentera que nos podría despertar el roce de una pluma sobre nuestra piel, o una simple caricia, hasta el orgasmo.

 Lo ideal sería poder disfrutar siempre de nuestra sexualidad y relacionarla con emociones con connotaciones positivas. Sin embargo no siempre es así. Puede haber personas que sientan miedo (por ejemplo, después de una situación traumática o desagradable). Otras personas pueden sentir tanta vergüenza que les impida relajarse y disfrutar. Por otro lado, algunas personas muy exigentes pueden sentirse fracasadas o frustradas si no consiguen, por ejemplo, que su pareja tenga un orgasmo. Otros pueden sentir asco ante, por ejemplo, determinadas prácticas; y otros pueden incluso sentirse culpables.

 Muchas veces puede ser difícil disfrutar si nos “molestan” algunas de estas emociones. En el sexo siempre es importante respetar nuestras preferencias (no hacer algo si nos resulta desagradable), nuestra ética personal, y por supuesto, si estamos con alguien, respetarle también a él o ella. Decidme, ¿qué otras cosas creéis que nos pueden ayudar a no sentir emociones desagradables?

Cuando algo falla en nuestra vida sexual.

Nuestra sexualidad está estrechamente ligada a nuestro bienestar psicológico. Si padecemos  algún trastorno sexual, esto nos puede provocar emociones tales como ansiedad, miedo, frustración…es decir, nuestra vida emocional puede quedar afectada. Y al revés, si tenemos alguna inquietud, desengaño o problema emocional importante, nuestra sexualidad también se puede ver afectada de algún modo. La mayoría de alteraciones en el ámbito sexual son de origen psicológico. Por ejemplo, se pueden dar en personas con patologías mentales como la depresión o la fobia, pero también pueden padecerlas aquellas personas mentalmente sanas que tienen miedo al fracaso, que han recibido una educación religiosa muy rígida, o con falta de información.

En este artículo nos centraremos en las disfunciones sexuales, pero hay que tener en cuenta que también forman parte de los trastornos de la sexualidad las parafilias y los trastornos de la identidad sexual.

Las disfunciones sexuales son alteraciones que normalmente aparecen ligadas a las cuatro fases de la respuesta sexual; éstas son deseo sexual, excitación, orgasmo y resolución. Han de ser recurrentes en el tiempo y provocar un gran malestar físico o psicológico en la persona o en la relación interpersonal.

En la fase de deseo sexual encontramos tres tipos de trastorno. El trastorno de deseo sexual hipoactivo, en el cual la persona no tiene ganas de mantener relaciones sexuales ni las busca, ni percibe el atractivo sexual de los demás. El trastorno por aversión al sexo, en el que la persona evita con gran rechazo el contacto sexual con la pareja. Y el impulso sexual excesivo o ninfomanía, en el cual gran parte de la vida de la persona va dirigida a la búsqueda de relaciones sexuales.

En la fase de excitación sexual se dan los trastornos de la excitación sexual. La mujer es incapaz de mantener la lubricación hasta el final de la relación sexual y el hombre no puede obtener o mantener la erección (popularmente llamado impotencia).

En la fase del orgasmo se dan los trastornos orgásmicos. En el caso de la mujer, ésta no obtiene el orgasmo tras una excitación suficiente o se retrasa demasiado. En el hombre la eyaculación no se produce con el coito (eyaculación retardada) o se produce ante una estimulación sexual mínima (eyaculación precoz).

Otros trastornos sexuales que pueden aparecer en cualquiera de las cuatro fases de la respuesta sexual son la dispareunia (dolor genital durante el coito o después, tanto en hombres como en mujeres) y el vaginismo en mujeres (la vagina se contrae y no deja que se produzca la penetración).

Para solucionar estas alteraciones muchas veces se acude a terapia sexual o de pareja. El profesional evalúa la disfunción y sus causas, ofrece una educación sexual adecuada modificando creencias erróneas y frecuentemente aconseja aplicar diferentes técnicas para conseguir el disfrute de la relación sexual en la pareja.

Sin embargo, hay personas que sienten reparo a acudir a terapia sexual, ¿por qué creéis que cuesta tanto desvelar esa parte tan íntima?