Retazos del blog: Sexo y fantasía

Teniendo en cuenta el tema principal de este mes (la sexualidad), ¿qué os viene a la mente cuando hablamos de fantasías? En realidad, se puede considerar como fantasía todo aquello que nos podamos imaginar y nos resulte excitante o erótico. Así, no hace falta necesariamente que se trate de una historia, una imagen también puede ser una fantasía.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres? Parece ser que las fantasías masculinas suelen ser más explícitas y atrevidas, y las femeninas más eróticas y afectivas. Por otro lado, aunque los hombres suelen tener más fantasías sexuales que las mujeres, se dice que en las últimas las fantasías aumentan en el momento de la ovulación. ¿Se os ocurre el por qué? Habitualmente, tener fantasías puede ayudar a aumentar nuestro deseo y excitación, lo que a su vez puede aumentar la posibilidad de buscar un encuentro sexual. Probablemente, no es casualidad que esto ocurra en el momento de mayor fertilidad de la mujer.

Ahora pensad por un momento… ¿Qué emociones se os despiertan cuando pensáis en vuestras fantasías? Las connotaciones asociadas suelen ser positivas (deseo, placer, felicidad, amor…). Sin embargo, para algunas personas pueden llegar a resultar desagradables. Imaginarse según qué cosas les puede hacer sentir turbados, incómodos o incluso culpables. En estos casos, es importante recordar que las fantasías son simplemente eso, fantasías, algo que está únicamente en nuestra imaginación. Aunque son consideradas como un tabú por mucha gente, se trata de algo natural, que forma parte de nuestra vida sexual.

Entonces, ¿es mejor que las fantasías siempre se queden en nuestra imaginación? Eso es algo que dependerá de la fantasía en concreto, de nuestras preferencias, nuestra situación… Lo que hay que tener en cuenta es que una vez llevadas a la práctica posiblemente disminuirá su poder erótico. Así que puede ser interesante dejar siempre algunas por cumplir. Por otro lado, también existe la cuestión de si deberíamos compartir las fantasías con la pareja, ya fuera verbalmente o llevándolo a la práctica. ¿A vosotros qué os parece? ¿Creéis que esto podría ser positivo para la vida sexual de la pareja?

Sexo y fantasía

Teniendo en cuenta el tema principal de este mes, ¿qué os viene a la mente cuando hablamos de fantasías? En realidad, se puede considerar como fantasía todo aquello que nos podamos imaginar y nos resulte excitante o erótico. Así, no hace falta necesariamente que se trate de una historia, una imagen también puede ser una fantasía.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres? Parece ser que las fantasías masculinas suelen ser más explícitas y atrevidas, y las femeninas más eróticas y afectivas. Por otro lado, aunque los hombres suelen tener más fantasías sexuales que las mujeres, se dice que en las últimas las fantasías aumentan en el momento de la ovulación. ¿Se os ocurre el por qué? Habitualmente, tener fantasías puede ayudar a aumentar nuestro deseo y excitación, lo que a su vez puede aumentar la posibilidad de buscar un encuentro sexual. Probablemente, no es casualidad que esto ocurra en el momento de mayor fertilidad de la mujer.

Ahora pensad por un momento… ¿Qué emociones se os despiertan cuando pensáis en vuestras fantasías? Las connotaciones asociadas suelen ser positivas (deseo, placer, felicidad, amor…). Sin embargo, para algunas personas pueden llegar a resultar desagradables. Imaginarse según qué cosas les puede hacer sentir turbados, incómodos o incluso culpables. En estos casos, es importante recordar que las fantasías son simplemente eso, fantasías, algo que está únicamente en nuestra imaginación. Aunque son consideradas como un tabú por mucha gente, se trata de algo natural, que forma parte de nuestra vida sexual.

Entonces, ¿es mejor que las fantasías siempre se queden en nuestra imaginación? Eso es algo que dependerá de la fantasía en concreto, de nuestras preferencias, nuestra situación… Lo que hay que tener en cuenta es que una vez llevadas a la práctica posiblemente disminuirá su poder erótico. Así que puede ser interesante dejar siempre algunas por cumplir. Por otro lado, también existe la cuestión de si deberíamos compartir las fantasías con la pareja, ya fuera verbalmente o llevándolo a la práctica. ¿A vosotros qué os parece? ¿Creéis que esto podría ser positivo para la vida sexual de la pareja?