Cómo ser feliz en el día a día

Os dejamos un interesante vídeo. El audio no es muy bueno, pero vale la pena. ¿Qué opináis sobre lo que se comenta?

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Debate: la felicidad y el sentido de la vida

Es fácil pensar que las cosas que nos hacen felices son también las cosas que dan significado o sentido a nuestras vidas. Y frecuentemente así es. Por ejemplo, pasar tiempo con la familia es algo que me hace feliz y a la vez da sentido a mi vida. Sin embargo, hace poco se ha publicado un artículo que concluye que esto no es siempre así, que una vida satisfactoria y placentera puede que no coincida con el hecho de sentir que uno tiene una vida plena. En este artículo se plantea que hay actividades en nuestro día a día que nos hacen felices pero no dan sentido a nuestra vida. Por ejemplo, ver un partido de fútbol y que gane el equipo que me gusta es una actividad que puede hacerme feliz durante un tiempo pero que no hace que sienta mi vida como plena. De hecho, según estos autores sólo un 20% de las personas que participaron en el estudio sentían que sus vidas eran plenas. ¿Qué opináis?

¿Hay en vuestro día a día muchas cosas que os hagan felices? ¿Cuántas de esas cosas os hacen sentir que tenéis una vida plena?

 

Podéis leer más sobre este tema en este link.

 

Emo-curiosidades: ¿El baile está ligado a la felicidad?

El ser humano tiene tendencia por naturaleza a fijarse en los eventos negativos. Esto es algo evolutivo, ya que antiguamente era importante estar alerta ante cualquier posible peligro. En la sociedad actual existen muchas menos amenazas para nuestra supervivencia, pero nuestro cerebro sigue manteniendo esta tendencia si no hacemos nada para evitarlo.

Por tanto, es importante hacer un esfuerzo para fijarnos en cosas positivas del día a día, para compensar toda la información negativa que procesamos. También es importante tratar de realizar actividades que nos resulten placenteras. Ancestralmente se utilizaban la música y la danza con esta intención. De hecho, parece ser que personas de distintas culturas responden emocionalmente de forma similar a distintos tipos de música.

En un artículo reciente se hablan de distintos estudios que parecen indicar que bailar está ligado a la satisfacción, la alegría y a un mejor estado de ánimo. Esto sucede tanto en pequeños como en mayores. ¿Qué opináis vosotros? ¿Estáis de acuerdo? Si queréis saber un poco más sobre el tema aquí os dejamos el link para que podáis leer el artículo completo.

 

Otra pequeña encuesta

Pascua emoción

Fin del mes de la alegría

Para terminar el mes os dejamos con la cuarta parte del cuento. Si no habéis leído las anteriores, podéis encontrarlas en los siguientes links:

Primera parte                                        Segunda parte                                        Tercera parte

Antes de empezar a leer, clicad en el botón naranja y podréis escuchar la música ambiental:

(Música cedida por Rafa Sánchez Camacho)

Dejé atrás aquella extraña habitación y me encontré ante un largo pasillo pintado de un suave color crema. Había varias puertas a cada lado, aunque la única que estaba abierta era la del final, dejando entrar un cálido haz de luz. Por alguna razón me sentía atraído por aquella luminosidad. Despacio, intentando no hacer demasiado ruido, me fui acercando a aquella sala. De pronto, para mi sorpresa, escuché las carcajadas de un niño. Noté cómo se me erizaba el pelo, mi corazón se aceleró ligeramente y empecé a recordar…

Aquella risa me llevó atrás en el tiempo. Estaba en la playa, con mi hijo. La temperatura era ideal, estaba atardeciendo, y los dos jugábamos y corríamos por la orilla. Él me intentaba alcanzar, y yo lo esquivaba entre carcajadas. De pronto, en un descuido tropecé y caí en la arena cuan largo era. Gabriel se me tiró encima mientras exclamaba: “¡Te pillé!”. Le sonreí y le dije: “¿Estás seguro? Creo que te pillé yo a ti…” Me incorporé y empecé a hacerle cosquillas. Él reía y reía, era magnífico verle así, con los rayos del sol reflejándose en su cabello rubio…

Gabriel… ¿Cuánto hacía que no lo veía? Ahora quizás un poco más de 6 meses, desde que desapareció. Aún me sentía culpable cada vez que pensaba en ello. ¿Cómo fue posible que desapareciera? Estábamos en la casa de campo con nuestros amigos y él y los demás niños estaban jugando, siempre a la vista. Y al cabo de un rato, cuando preguntamos por él, simplemente ya no estaba. No nos lo podíamos creer. Buscamos y buscamos y nada. La policía no tuvo mejor suerte que nosotros… Y así, de un día para otro, desapareció de mi vida. Era agridulce pensar en ello, pero yo jamás había perdido la esperanza. En el fondo de mi corazón sabía que algún día podría volver a ver su dulce carita…

Y ahora, aquella risa… Me recordaba tanto a mi niño… Era la típica risa que te invade, que se te mete por los poros. Era una risa cálida que te llenaba de energía. Seguí acercándome a la puerta abierta. Al principio me costaba ver, de tanta luz que había en la habitación. Era un comedor muy acogedor con las paredes pintadas de naranja y una gran alfombra de colores. Y sobre la alfombra, de espaldas, había un niño rubio jugando con un avioncito. Al verlo noté un escalofrío recorriendo toda mi médula espinal, y por un momento fue como si se parara el tiempo. No podía creerlo. Algo golpeó el suelo a mis pies. Era la espada de juguete que sostenía desde que salí de la habitación, la había soltado sin darme cuenta… El niño se giró al oír el ruido, y sus ojos se clavaron en mí. “¡¿Papá?!” Ver su cara de nuevo me llenó de felicidad, era como un sueño. Corrí hacia él y nos fundimos en un abrazo tan sentido que difícilmente podré olvidar en toda mi vida. Le acaricié el pelo mientras lo cubría de besos, me sentía tan feliz…

Aquí acaba este nuevo capítulo. ¿Qué os ha parecido?¿Cómo os habéis sentido al leerlo? En nuestra opinión esta ha sido una de las partes del cuento más bonitas. Pero aunque nos ha gustado mucho escribir sobre la alegría, en la vida no todo es un camino de rosas. Y es importante saber enfrentarse también a los momentos tristes. ¿Os imagináis de qué trata el mes siguiente?