Experiencias de mujeres con trastorno disfórico premenstrual

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¿Qué es el trastorno disfórico premenstrual?

En varias entradas de este blog hemos hecho referencia a la influencia que tienen las hormonas sexuales en nuestras emociones. Esto es especialmente notable en las mujeres, debido a que durante el ciclo menstrual sufren cambios notables en los niveles de estrógenos y progesterona. Esto no ocurre habitualmente en los hombres, cuyos niveles de hormonas sexuales suelen ser más estables.

Pero la cuestión es ¿hasta qué punto nuestras emociones se pueden ver influenciadas por las hormonas sexuales? Hay estudios que dicen que la alteración hormonal previa a la menstruación puede llegar a desencadenar lo que se conoce como trastorno disfórico premenstrual (en inglés, premenstrual dysphoric disorder -PMDD-). Este trastorno está definido como un trastorno afectivo que empieza aproximadamente una semana antes de comenzar la menstruación y desaparece cuando llega la menstruación propiamente. Se caracteriza por síntomas psicológicos como labilidad emocional, irritabilidad o anhedonia, pero también por síntomas físicos como falta de energía, problemas de sueño, dolor de cabeza o retención de líquidos. Estos síntomas se repiten cada mes, justo los días antes de la menstruación. Es decir, las personas que sufren este trastorno experimentan cíclicamente cambios de humor que coinciden con el aumento de los niveles de progesterona, cuando esta disminuye vuelven a su estado emocional habitual. Actualmente, hay datos que indican que entre el 3%-8% de las mujeres en edades fértiles padecen un trastorno disfórico premenstrual.

El trastorno disfórico premenstrual fue reconocido como trastorno mental en 2013 en el DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, el manual diagnostico donde se clasifican los trastornos mentales). Sin embargo, se lleva debatiendo de la existencia o no de este trastorno desde los años 90. Hay muchos psicólogos y psiquiatras que se muestran escépticos y niegan que el trastorno disfórico premenstrual sea realmente un trastorno severo que necesite tratamiento psicológico o farmacológico. A pesar de la controversia, cada vez hay más estudios que indagan en las causas de este trastorno y los posibles tratamientos. Incluso han empezado a formarse asociaciones y grupos de apoyo a mujeres que padecen este trastorno. ¿Habíais oído hablar de este trastorno? ¿Creéis que las hormonas realmente tienen tanto impacto en nuestro estado o bienestar emocional?

Queremos saber tu opinión…

El hipertiroidismo versus el hipotiroidismo

La glándula tiroides está ubicada en la parte delantera del cuello y su trabajo es formar las hormonas tiroideas. La función de las hormonas tiroideas es ayudar al cuerpo a utilizar la energía, consiguiendo así que el cerebro, el corazón, los músculos y el resto de órganos funcionen con normalidad. Pero, ¿qué pasa cuando los niveles de hormonas tiroideas están alterados?
Existen dos enfermedades clásicas que se caracterizan por alteraciones en los niveles de hormonas tiroideas: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.
– El hipertiroidismo se produce cuando existe un exceso de hormonas tiroideas en el organismo, es decir, la glándula tiroides está hiperactivada. Esto conlleva que todas las funciones del cuerpo tiendan a acelerarse, como por ejemplo el ritmo cardiaco. A nivel emocional, es habitual que la persona con hipertiroidismo se sienta irritable, nerviosa o con síntomas de ansiedad. Esto hace que frecuentemente, sobre todo al inicio de la enfermedad, estos síntomas se puedan confundir con los producidos por el estrés.
– El hipotiroidismo es todo lo opuesto. En estos casos, la glándula tiroidea no es capaz de producir la suficiente cantidad de hormonas tiroideas para mantener el funcionamiento normal del organismo. La falta de hormonas tiroideas hace que todos los procesos corporales vayan con lentitud, por ejemplo los enfermos pueden notar más frío o cansarse más fácilmente. A nivel emocional, pueden sentirse apáticos o con síntomas depresivos.
Evidentemente, tanto las manifestaciones físicas como los cambios emocionales producidos por el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, se corrigen o desaparecen cuando se recibe el tratamiento adecuado. De hecho, hay personas que pueden notar las mejorías al poco tiempo de comenzar el tratamiento.
Hemos querido resaltar estas dos patologías porque nos parece interesante cómo las hormonas tiroideas, tanto por defecto como por exceso, puede tener un efecto notable sobre el estado de ánimo. Sin duda, es un ejemplo más de que las alteraciones hormonales nos hacen susceptibles a padecer vaivenes emocionales. ¿Vosotros qué pensáis?

Hombres transexuales y hormonas: De mujer a hombre

Como recordaréis de entradas anteriores, cuando hablamos de hombre transexual nos referimos a una persona que nació con cuerpo femenino, aunque se siente hombre. En esta entrada hablaremos del proceso de cambio que experimentarán los hombres transexuales cuando deciden empezar un tratamiento hormonal para lograr un cuerpo más masculino.

Al igual que en el caso de las mujeres transexuales, el tratamiento hormonal no podrá comenzarse sin que se haya realizado una evaluación por parte de profesionales de la salud mental, quienes deberán de realizar un informe positivo. Se le pedirá a la persona (si no lo había hecho ya) que comience a vivir su día a día como hombre, es decir, presentándose en sociedad como tal. Esto ayudará a ver cómo se desenvuelve tras el cambio, y deberá probarlo durante un mínimo de 3 meses antes de que se le autorice a tomar tratamiento hormonal. Alternativamente, se puede realizar un periodo de psicoterapia (normalmente de 3 meses como mínimo).

La segunda fase antes de comenzar el tratamiento hormonal también será igual al caso de las mujeres transexuales. Se realizará una evaluación endocrinológica para establecer si existe o no alguna contraindicación para el tratamiento. Si no existen estas contraindicaciones, se informará al hombre transexual de las diferentes opciones terapéuticas, los riesgos para la salud, y se le pedirá un compromiso para realizar un seguimiento. A partir de aquí podrá realizar el tratamiento hormonal.

El tratamiento utilizado será la testosterona, que se podrá administrar como inyectable intramuscular o en gel, sobre la piel. Hay que tener en cuenta que esta puede tener algunos efectos secundarios, como por ejemplo el aumento de la agresividad o la aparición de acné. Sin embargo, el tratamiento con testosterona ayudará a detener la menstruación (en 2-3 meses aproximadamente), aumentar el vello corporal (incluida la barba) y la masa muscular. También fomentará la disminución de la masa grasa, llevando a un cuerpo con una forma más típicamente masculina. Por otro lado, aumentará el deseo sexual y la voz cambiará de tono, haciéndose más grave. Además, puede darse una disminución del tamaño de los pechos, aunque será parcial.

Como en el caso de las mujeres transexuales, el tratamiento deberá administrarse de por vida, y según las guías clínicas los cambios podrán notarse hasta 2 años después. Sin embargo, os dejamos un vídeo ilustrativo que muestra que estos cambios podrían verse hasta 5 años después. ¿Qué os parece?

La visión de un endocrino

Como endocrino hablar de transexualismo es hablar de nuevas fronteras, porque modificar el cuerpo humano gracias a las hormonas es un proceso novedoso dentro de la medicina, que ha ido encontrando su lugar en la endocrinología desde hace pocos años.

La terapia hormonal prepara y modifica el cuerpo antes de la intervención quirúrgica, que consigue la reasignación definitiva del sexo que corresponde a la propia identidad. El papel del endocrino es manejar esta terapia hormonal de forma segura y controlada y también hacer seguimiento después de la cirugía, para modificar y personalizar la terapia hormonal, que cambia en la fase posquirúrgica.

Tuve la oportunidad de trabajar en un contexto hospitalario que facilitaba el cambio de sexo y esta ha sido una experiencia inolvidable como persona y médico. Poder manejar las hormonas, con sus delicados equilibrios fue un privilegio.

Ver como a través de estas puedes dar una nueva vida, transformando un cuerpo, te da a la vez emoción y preocupación. Emocionante porque toda tu sabiduría técnica puede transformar a una persona que busca el cambio desde toda la vida; te da preocupación por los posibles efectos adversos de las terapias. Este es un dilema que como médico he vivido, en parte solucionado con la conciencia que la terapia iba solo a personas que habían hecho un largo recorrido personal y psicológico, convencidos e informados de lo que iban a hacer.Hormonas

Lo mas impactante como médico, acostumbrado a cuidar la salud, fue ver como cualquier riesgo era tomado como un reto más en el camino que llevaba a aquella “liberación corporal” que tanto deseaban, con una fuerza deslumbrante, que les llevaba a realizar su sueño de cambio. La fuerza venía desde dentro, desde aquella identidad profunda y escondida que se encontraba en su interior. Esta fuerza llevaba a poner en riesgo la salud para obtener algo más importante, su “identidad”, porque como algunos decían: “mejor morir que seguir viviendo así”.

Aprendí a respetar el dolor y la frustración de estar en un cuerpo que no sientes tuyo y la alegría de reencontrarse después del cambio. Aprendí cuan largo es el viaje hasta el cambio definitivo de tu cuerpo, hasta aquella intervención que “te quita la coraza para lucir tu alma”, como me decía una paciente. Aprendí a acompañarlos en una parte de este viaje.

¿De donde viene vuestra fuerza vital? ¿Es vuestra identidad tan importante como para correr riesgos de salud?

(Artículo de colaboración realizado por la Dra. Eugenia Resmini)