Sopa de… ¡hormonas!

¿Eres capaz de encontrar todas las hormonas en esta sopa de letras?

Aquí tienes una pista de sus nombres: LH, FSH, estrógenos, progesterona, testosterona, cortisol, triyodotironina y tiroxina (estas dos últimas son hormonas tiroideas).

Si logras encontrarlas todas, dinos, ¿cuánto tiempo has tardado? ¿Cuál ha sido la más difícil?

Sopa de letras

Queremos saber tu opinión…

El hipertiroidismo versus el hipotiroidismo

La glándula tiroides está ubicada en la parte delantera del cuello y su trabajo es formar las hormonas tiroideas. La función de las hormonas tiroideas es ayudar al cuerpo a utilizar la energía, consiguiendo así que el cerebro, el corazón, los músculos y el resto de órganos funcionen con normalidad. Pero, ¿qué pasa cuando los niveles de hormonas tiroideas están alterados?
Existen dos enfermedades clásicas que se caracterizan por alteraciones en los niveles de hormonas tiroideas: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.
– El hipertiroidismo se produce cuando existe un exceso de hormonas tiroideas en el organismo, es decir, la glándula tiroides está hiperactivada. Esto conlleva que todas las funciones del cuerpo tiendan a acelerarse, como por ejemplo el ritmo cardiaco. A nivel emocional, es habitual que la persona con hipertiroidismo se sienta irritable, nerviosa o con síntomas de ansiedad. Esto hace que frecuentemente, sobre todo al inicio de la enfermedad, estos síntomas se puedan confundir con los producidos por el estrés.
– El hipotiroidismo es todo lo opuesto. En estos casos, la glándula tiroidea no es capaz de producir la suficiente cantidad de hormonas tiroideas para mantener el funcionamiento normal del organismo. La falta de hormonas tiroideas hace que todos los procesos corporales vayan con lentitud, por ejemplo los enfermos pueden notar más frío o cansarse más fácilmente. A nivel emocional, pueden sentirse apáticos o con síntomas depresivos.
Evidentemente, tanto las manifestaciones físicas como los cambios emocionales producidos por el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, se corrigen o desaparecen cuando se recibe el tratamiento adecuado. De hecho, hay personas que pueden notar las mejorías al poco tiempo de comenzar el tratamiento.
Hemos querido resaltar estas dos patologías porque nos parece interesante cómo las hormonas tiroideas, tanto por defecto como por exceso, puede tener un efecto notable sobre el estado de ánimo. Sin duda, es un ejemplo más de que las alteraciones hormonales nos hacen susceptibles a padecer vaivenes emocionales. ¿Vosotros qué pensáis?

Hombres transexuales y hormonas: De mujer a hombre

Como recordaréis de entradas anteriores, cuando hablamos de hombre transexual nos referimos a una persona que nació con cuerpo femenino, aunque se siente hombre. En esta entrada hablaremos del proceso de cambio que experimentarán los hombres transexuales cuando deciden empezar un tratamiento hormonal para lograr un cuerpo más masculino.

Al igual que en el caso de las mujeres transexuales, el tratamiento hormonal no podrá comenzarse sin que se haya realizado una evaluación por parte de profesionales de la salud mental, quienes deberán de realizar un informe positivo. Se le pedirá a la persona (si no lo había hecho ya) que comience a vivir su día a día como hombre, es decir, presentándose en sociedad como tal. Esto ayudará a ver cómo se desenvuelve tras el cambio, y deberá probarlo durante un mínimo de 3 meses antes de que se le autorice a tomar tratamiento hormonal. Alternativamente, se puede realizar un periodo de psicoterapia (normalmente de 3 meses como mínimo).

La segunda fase antes de comenzar el tratamiento hormonal también será igual al caso de las mujeres transexuales. Se realizará una evaluación endocrinológica para establecer si existe o no alguna contraindicación para el tratamiento. Si no existen estas contraindicaciones, se informará al hombre transexual de las diferentes opciones terapéuticas, los riesgos para la salud, y se le pedirá un compromiso para realizar un seguimiento. A partir de aquí podrá realizar el tratamiento hormonal.

El tratamiento utilizado será la testosterona, que se podrá administrar como inyectable intramuscular o en gel, sobre la piel. Hay que tener en cuenta que esta puede tener algunos efectos secundarios, como por ejemplo el aumento de la agresividad o la aparición de acné. Sin embargo, el tratamiento con testosterona ayudará a detener la menstruación (en 2-3 meses aproximadamente), aumentar el vello corporal (incluida la barba) y la masa muscular. También fomentará la disminución de la masa grasa, llevando a un cuerpo con una forma más típicamente masculina. Por otro lado, aumentará el deseo sexual y la voz cambiará de tono, haciéndose más grave. Además, puede darse una disminución del tamaño de los pechos, aunque será parcial.

Como en el caso de las mujeres transexuales, el tratamiento deberá administrarse de por vida, y según las guías clínicas los cambios podrán notarse hasta 2 años después. Sin embargo, os dejamos un vídeo ilustrativo que muestra que estos cambios podrían verse hasta 5 años después. ¿Qué os parece?

La visión de un endocrino

Como endocrino hablar de transexualismo es hablar de nuevas fronteras, porque modificar el cuerpo humano gracias a las hormonas es un proceso novedoso dentro de la medicina, que ha ido encontrando su lugar en la endocrinología desde hace pocos años.

La terapia hormonal prepara y modifica el cuerpo antes de la intervención quirúrgica, que consigue la reasignación definitiva del sexo que corresponde a la propia identidad. El papel del endocrino es manejar esta terapia hormonal de forma segura y controlada y también hacer seguimiento después de la cirugía, para modificar y personalizar la terapia hormonal, que cambia en la fase posquirúrgica.

Tuve la oportunidad de trabajar en un contexto hospitalario que facilitaba el cambio de sexo y esta ha sido una experiencia inolvidable como persona y médico. Poder manejar las hormonas, con sus delicados equilibrios fue un privilegio.

Ver como a través de estas puedes dar una nueva vida, transformando un cuerpo, te da a la vez emoción y preocupación. Emocionante porque toda tu sabiduría técnica puede transformar a una persona que busca el cambio desde toda la vida; te da preocupación por los posibles efectos adversos de las terapias. Este es un dilema que como médico he vivido, en parte solucionado con la conciencia que la terapia iba solo a personas que habían hecho un largo recorrido personal y psicológico, convencidos e informados de lo que iban a hacer.Hormonas

Lo mas impactante como médico, acostumbrado a cuidar la salud, fue ver como cualquier riesgo era tomado como un reto más en el camino que llevaba a aquella “liberación corporal” que tanto deseaban, con una fuerza deslumbrante, que les llevaba a realizar su sueño de cambio. La fuerza venía desde dentro, desde aquella identidad profunda y escondida que se encontraba en su interior. Esta fuerza llevaba a poner en riesgo la salud para obtener algo más importante, su “identidad”, porque como algunos decían: “mejor morir que seguir viviendo así”.

Aprendí a respetar el dolor y la frustración de estar en un cuerpo que no sientes tuyo y la alegría de reencontrarse después del cambio. Aprendí cuan largo es el viaje hasta el cambio definitivo de tu cuerpo, hasta aquella intervención que “te quita la coraza para lucir tu alma”, como me decía una paciente. Aprendí a acompañarlos en una parte de este viaje.

¿De donde viene vuestra fuerza vital? ¿Es vuestra identidad tan importante como para correr riesgos de salud?

(Artículo de colaboración realizado por la Dra. Eugenia Resmini)

Mujeres transexuales y hormonas: De hombre a mujer

Cuando hablamos de “mujer” o “hombre” transexual hacemos referencia al género con el que se identifica esa persona, no al sexo biológico original. Es decir, cuando hablamos de una mujer transexual, se tratará de una persona que nació con un cuerpo masculino, aunque se siente mujer.

Antes de empezar el tratamiento hormonal será necesaria una correcta evaluación por parte de profesionales de la salud mental, y la emisión de un informe. Si la persona no lo ha hecho ya, también se le sugerirá empezar a vivir su día a día como mujer, utilizando siempre ropa femenina, cambiando de nombre… (lo que se conoce como “experiencia en la vida real”). Es necesario haber realizado esta experiencia durante 3 meses o más, o realizar un periodo de psicoterapia tras la evaluación inicial (normalmente de un mínimo de 3 meses). Hay que tener en cuenta que en España este tratamiento se puede tomar únicamente a partir de los 18 años (o a partir de los 16 si se cuenta con la autorización del tutor legal). Será muy recomendable que todo este proceso se lleve a cabo en una unidad especializada con un enfoque multidisciplinar.

En una segunda fase, la mujer transexual realizará una evaluación endocrinológica previa a la terapia hormonal. Si no existe contraindicación y una vez se le haya informado de las distintas opciones terapéuticas, riesgos para la salud, y se le haya pedido un compromiso para realizar el seguimiento establecido podrá empezar el tratamiento hormonal.

La terapia hormonal más eficaz para las mujeres transexuales suele ser una combinación de fármacos que suprimen la producción de andrógenos (hormonas masculinas) junto la administración de estrógenos (hormonas típicamente femeninas). El uso de progesterona es controvertido y se utilizará únicamente en algunos casos. El tratamiento hormonal producirá una serie de cambios como la modificación la distribución de la grasa corporal (aumentando en caderas y muslos), descenso de la erección o del volumen testicular y aumento de los senos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre se obtendrá el volumen de pecho deseado. Tampoco habrá una completa feminización de la voz ni desaparición del vello facial si tras la pubertad se habían desarrollado plenamente estas características masculinas. Por otro lado, el tratamiento hormonal puede provocar algunos efectos secundarios, como alteraciones del humor, depresión o baja libido.

El tratamiento deberá tomarse de por vida, y los cambios podrán manifestarse incluso hasta dos o tres años tras el inicio del tratamiento. Como ejemplo os dejamos este vídeo que recoge en más de 1000 imágenes el cambio de una mujer transexual producido durante 3 años. ¿Qué os parece?

La transexualidad: Introducción

Imaginaros que pasáis por delante de un espejo y al miraros veis que vuestro cuerpo es del otro sexo. Os quedáis perplejos/as por unos instantes, pero al final os dais cuenta de que todo es real, no os lo estáis imaginando. ¿Cómo os sentiríais?¿Os imagináis lo que sería tener que vivir así? Plantearos esto os puede ayudar a tener una idea de cómo se siente una persona transexual.

Las personas transexuales se identifican con el sexo contrario al biológico (es decir, si son físicamente mujeres se sentirán de género masculino, y viceversa). Suelen sentir que han nacido con un cuerpo que no les pertenece, es más, pueden sentirse como un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer o viceversa y desearían tener un cuerpo del sexo contrario. Como os podéis imaginar, lidiar con esto no es sencillo.

Ya en la infancia suelen tener conductas típicamente asociadas al sexo opuesto, aunque muchos no entienden aún bien qué les sucede. Muchas veces se sentirán diferentes, lo que en algunos casos les puede llevar al aislamiento. El hecho de vestirse con ropa del otro género (con el que se identifican) puede ayudarles a que se sientan adecuados. Muchas veces esto únicamente se da en la intimidad, aunque no siempre. Un ejemplo actual famoso sería la pequeña Shiloh, de 8 años (hija de Brad Pitt y Angelina Jolie). Aunque es aún muy pequeña y habrá que ver cómo evoluciona con los años, según las declaraciones de sus padres, ella dice sentirse como un niño, se viste como tal e insiste en que la llamen con nombre masculino (John).Transexualidad

La edad adulta muchas veces también puede ser difícil, debido a los conflictos que la transexualidad comporta. Las personas transexuales se pueden sentir ansiosas y deprimidas, así como incomprendidas por su entorno. Decidir vivir con el rol del sexo opuesto es un gran paso. En algunos casos esto únicamente supondrá un cambio de ropa, maquillaje, etc., y en otros se comenzará tratamiento hormonal para empezar a desarrollar las características físicas del otro sexo. El paso más complicado, aunque puede ser a la vez el más gratificante, será el de optar por lo que comúnmente se conoce como “cambio de sexo”. En realidad, es más correcto hablar de “reasignación de sexo”, ya que la persona que se somete a cirugía no siente que cambie de sexo, sino que reafirma cómo se ha sentido siempre. Muchas personas transexuales se sentirán más felices y plenas después de completar el proceso.

Durante los próximos artículos seguiremos hablando de este tema, adentrándonos en los detalles del proceso de cambio de hombre a mujer y de mujer a hombre. También contaremos con alguna historia en primera persona que nos ayudará a imaginarnos mejor lo que puede ser la transexualidad desde los ojos de alguien que lo ha vivido. ¿Nos acompañáis en este viaje?