Vuestra opinión en las encuestas: 15A parte

Película de miedo: encuesta Dentro de una relación de pareja, la ira es...

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Emo-curiosidades: Nueva película de animación sobre las emociones

A partir del 19 de Junio podremos ver en los cines una película de animación de Pixar que dará vida a algunas de las emociones que tanto hemos tratado en el blog. Inside Out nos ayudará a adentrarnos en el mundo emocional de una niña que se acaba de mudar con su familia a un nuevo hogar. Las protagonistas serán la pequeña Riley y las 5 emociones que conviven dentro de su mente y tienen vida propia: Alegría, Tristeza, Asco, Miedo e Ira. ¿Os resultan familiares estas emociones?

A nosotras nos ha parecido una idea muy original, que además incluso puede ayudar a los más pequeños a aprender sobre las emociones de forma divertida. ¿A vosotros qué os parece? Por si queréis saber un poco más sobre la película adjuntamos más abajo el trailer. Decidnos, ¿creéis que la iréis a ver?

¿Quién se atreve a contestar esta encuesta?

Fidelidad

ParaEmocionarse

Retazos del blog: “Una extraña pareja: Amor & Ira”

Todos hemos escuchado alguna vez frases como “del amor al odio hay solo un paso” o “los que se pelean se desean”, pero ¿hay algo de cierto en estas afirmaciones? ¿Existe algún tipo de lazo entre el amor y la ira?

Antes de contestar, es importante tener en cuenta que el amor, tal y como se entiende socialmente, es un estado afectivo, no una emoción ¿Y qué diferencia existe entre ambos conceptos? Un estado afectivo se caracteriza por una predominancia de ciertos sentimientos que afectan a la experiencia y conducta de una persona, normalmente durante un periodo de tiempo relativamente duradero (un día o más). Sin embargo, cuando hablamos de emociones nos referimos a sensaciones intensas, de corta duración y ligadas a momentos o situaciones determinadas.

Un estado afectivo, como el amor, puede activar emociones concretas. En general, lo más lógico es que despierte la emoción que llamamos alegría. Pero tampoco podemos obviar que el amor puede hacer brotar muchas otras emociones, como la ira, la tristeza, la sorpresa o el miedo. Quizá lo más correcto sea decir que el amor tiene la capacidad de despertar cualquiera de las emociones básicas o secundarias que podamos enumerar, característica que va ligada al grado de implicación personal que requiere y al importante rol que tiene en la vida de las personas.Amor, rabia a ira en las parejas

Cuando hablamos de ira y amor puede dar la sensación de que son cosas incompatibles, pero no es así. Es posible sentir ira hacia la persona que amamos, incluso puede ser que la experimentemos con mayor frecuencia a lo que suele ser habitual con el resto de personas. Esto es debido a que nuestra pareja es clave para nuestro bienestar, por eso, cuando la culpamos de empeorar o no fomentar dicho bienestar sentimos ira. Es decir, la ira hacia la pareja surge cuando la vemos como un obstáculo en la consecución de nuestra felicidad.

El vínculo que existe entre el amor y la ira es bastante controvertido. Existen diferentes perspectivas al respecto: hay quien opina que la ira da pasión dentro de una pareja, hay quien asume que la ira no es necesaria pero que es irremediable cuando se tiene una pareja, y hay quien se deja arrastrar por la ira y termina matando a su pareja… No podemos olvidar que la ira, como emoción básica, es una herramienta de la que nos ha dotado la evolución para sobrevivir, pero como todo recurso cuando es mal utilizado sus consecuencias, especialmente dentro de una relación amorosa, pueden ser desastrosas. Os invito a reflexionar ¿La ira es positiva, negativa o inevitable dentro del amor?

Vuestra opinión en las encuestas: 9ª parte

trast-miedo rabia psicópata

Os presentamos más resultados de vuestras votaciones en las encuestas. ¿Qué os parecen? ¿Hay algo que os llame la atención?

A parte de estas encuestas, como ya sabéis hemos publicado muchas otras. Así que si no lo habéis hecho, ¡aún estáis a tiempo de votar! Aquí os dejamos los links:

-¿Cuáles de estos factores pueden hacer más difícil que nos dejemos sorprender?

-¿Está el vaso medio vacío o medio lleno?¿Por qué os parece más importante verlo medio lleno?

– Cuando la tristeza se convierte en depresión, ¿cuál de estos síntomas creéis que puede aparecer primero?

-¿En cuáles de estos trastornos creéis que el asco tiene un papel más importante?

-¿Cuáles de estas emociones secundarias creéis que pueden variar más según la cultura en que se den?

-¿Cuál de estas emociones secundarias os parece más habitual?

Para librarnos del sentimiento de culpa, ¿cuál de estos factores creéis que es más importante al disculparnos?

¿Cuándo sueles sentir más apatía?

Retazos del blog: La ira del psicópata

¿Qué es un psicópata? Los psicópatas son personas que no tienen empatía, son incapaces de ponerse en el lugar del otro o de pensar  en lo que pueden sentir los demás. Y aunque nos pueda parecer algo lejano a nosotros (posiblemente únicamente típico de las películas) la realidad es que existen muchos psicópatas: concretamente el 1% de la población. Por lo tanto es algo a tener en cuenta, posiblemente durante vuestra vida conozcáis a más de uno. Y, aunque a menudo relacionamos a los psicópatas con la violencia, no tiene por qué ser así. Muchos psicópatas no matan, aunque podrían matar si fuera necesario y alguien se interpusiera en su camino. Y es que son completamente egoístas y para ellos los demás no son importantes.La ira del psicopata 2

Para entender un poco como piensa un psicópata os voy a explicar una pequeña anécdota que posiblemente muchos de vosotros conozcáis ya. Imaginaros que una chica se encuentra en el entierro de su madre. Allí conoce a un hombre maravilloso, es la persona con la que siempre soñó. Al día siguiente ella mata a su hermana. ¿Por qué la mata? La respuesta inmediata de un psicópata sería: para volver a ver al hombre. Y es que posiblemente ese caballero aparecerá de nuevo en el entierro de su hermana. La mayoría de nosotros no usaríamos esa lógica, no se nos pasaría por la cabeza la posibilidad de matar a alguien por volver a ver a una persona que nos gusta. Pero el psicópata antepone sus necesidades a las de cualquier otro ser vivo, y por tanto eso lo hace temible.

¿Por qué los psicópatas a veces pueden llegar a matar de una manera brutal? ¿Es la ira lo que les mueve?¿Sienten más ira que el resto de personas? En realidad se han hecho algunos estudios sobre cómo procesan las emociones y los resultados son controvertidos.  Se ha sugerido que, aunque pueden sentir emociones,  lo hacen de manera más tenue.  Esto se podría relacionar con el tamaño menor de su amígdala, que es la parte del cerebro más relacionada con las emociones.  Además parece que tienen problemas en reconocer las emociones faciales de los demás. Existe una teoría que sostiene que el hecho de que no puedan percibir el miedo o tristeza en los otros no les permite aprender a evitar comportamientos que provoquen estas reacciones de miedo o tristeza en los demás.  ¿Y en cuanto a la ira? Debido a su impulsividad pueden enfadarse más frecuentemente que el resto de gente. El problema es que es difícil predecir cuándo se enfadarán, ya que pueden hacerlo en situaciones poco corrientes, o incluso llegar a enfadarse de manera exagerada por hechos insignificantes. En nuestra sociedad nos enseñan que debemos controlar la ira como algo socialmente aceptable. En su caso, pueden llegar a dejarse llevar por la ira de manera descontrolada porque realmente no les importa el poder llegar a hacer daño.La ira del psicopata

En conclusión, los psicópatas tienen un importante problema a nivel emocional. No son capaces de ponerse en el lugar del otro ni de reconocer los sentimientos de los demás. Por tanto sus emociones no se regulan adecuadamente en el contexto social. Pero quizás os resulte complicado imaginaros estas características sin tener en mente a alguien en concreto. Así que, para hacerlo más sencillo, pensad por un momento en grandes psicópatas del cine. ¿Cómo nos los muestran en las películas?

La pareja en crisis

 Durante la etapa de enamoramiento muchas parejas parece que vean el mundo de color de rosa. Se sienten felices y completamente compenetrados el uno con el otro, ven a su compañero como alguien idealizado, sin apenas defectos… Y sin embargo… ¿Creéis que puede ser todo siempre perfecto?

 En realidad, cualquier relación de pareja tiene altos y bajos. Esto es algo natural, y es importante remarcar que una crisis no tiene por qué acabar necesariamente en una ruptura. Una crisis es una llamada de atención, que nos avisa de que es necesario hacer un cambio. Hay muchas situaciones vitales en la pareja que se suelen relacionar con momentos de crisis, entre ellas, el fin de la etapa de enamoramiento, el inicio de la convivencia, el nacimiento de los hijos, el abandono de estos del núcleo familiar, la jubilación… Es importante tenerlo en cuenta para procurar gestionarlo de manera adecuada.

 Cuando la pareja está en crisis pueden aparecer gran cantidad de emociones que si son mal gestionadas podrían llegar a ser muy destructivas. Entre ellas, podemos sentir miedo por la posible ruptura, tristeza por ya no tener una relación tan satisfactoria (o tal vez por empezar a imaginar nuestra vida sin el otro), rabia, ira o incluso odio contra la persona amada que nos está haciendo daño, frustración por no saber cómo solucionar los problemas con la pareja, etc. Es posible que estas emociones sean muy intensas, y probablemente también muy dolorosas. ¿Qué hacemos con ellas? Ante todo es importante no descargarlas directamente contra el otro (sobre todo si sentimos rabia), ya que puede empeorar la situación. Hay que identificar nuestras emociones, analizar lo que las provoca y ver si la emoción que sentimos tal vez enmascara alguna otra emoción de fondo. Por ejemplo podemos sentir una gran rabia porque nuestra pareja no tiene ningún detalle nunca y se muestra distante, cuando en realidad en el fondo estamos tristes porque echamos de menos la época anterior.

 ¿Qué hacer para superar la crisis? No existen fórmulas mágicas, y cada caso es diferente, pero ante todo es importante la comunicación, poder hablar con el otro de cómo nos sentimos o lo que necesitamos sin hacer reproches y con respeto. Por ejemplo, siempre es mejor un “¿Qué te parecería si fuéramos a cenar fuera de tanto en tanto? Me haría sentir mucho mejor” que un “Siempre estás con tus cosas y nunca tienes tiempo para mí”. Por otro lado, es esencial que nos adaptemos el uno al otro. No tenemos que olvidar que nosotros y nuestra pareja podemos tener intereses distintos. Es muy difícil que ambos queramos siempre lo mismo, así que en muchos aspectos habrá que negociar para llegar a un término medio con el que ambos estemos satisfechos. Imaginaros, ¿cómo os sentiríais si vuestra pareja no quisiera adaptarse nunca a vosotros?

 Otro aspecto fundamental es no intentar cambiar al otro. Nuestra pareja es como es, e intentar cambiarle hará que se sienta rechazado. Lo que sí que podemos hacer es cambiar rutinas, y esto puede ayudar a mejorar la relación de pareja. También podemos buscar apoyo en nuestro entorno, cosa que nos puede hacer sentir más respaldados y a la vez nos puede dar otros puntos de vista del problema. Y, por supuesto, también existe la opción de acudir a terapia, ya sea terapia de pareja o familiar. Decidme, a vosotros, ¿qué estrategias os han ayudado a superar una crisis de pareja?

Aprendiendo a decir que no…

La asertividad es la capacidad de defender y afirmar nuestras emociones sin sentir ira o pasividad. Cuando una situación nos hace sentir incómodos, o cuando no estamos de acuerdo con una opinión o forma de actuar, podemos reaccionar de tres maneras distintas. En primer lugar con ira o rabia, haciendo prevalecer nuestra opinión a gritos por encima de las demás sin respetarlas, o exigiendo, con ansiedad, que la situación que nos molesta cambie. En segundo lugar podemos reaccionar con pasividad, es decir, sin expresar nuestra opinión, sin mostrar nuestros sentimientos ni comunicar nuestra incomodidad. Y en tercer lugar podemos reaccionar con asertividad, exponiendo nuestra opinión, defendiendo nuestros derechos, expresando nuestras emociones para que la situación cambie y poder sentirnos cómodos de nuevo.

La diferencia principal entre reaccionar con rabia o reaccionar con asertividad es que con la segunda siempre respetamos al otro. Por lo tanto, la asertividad es un estilo de comunicación maduro que sirve para poder expresar nuestros sentimientos y derechos de forma clara y directa sin agredir o herir a otros y sin someternos a su voluntad.

La asertividad es una habilidad que se aprende con la experiencia. En un primer momento se definió como un rasgo de personalidad, es decir, una persona podía nacer asertiva o no. Sin embargo, se ha descubierto que todo el mundo puede aprender o entrenarse para ser asertivo. Existen gran cantidad de libros de autoayuda que tratan este tema y exponen técnicas para que aprendamos a ser más asertivos en nuestras relaciones interpersonales. El entrenamiento en asertividad se centra sobre todo en la defensa de derechos como decir “no” sin sentir culpa, pedir lo que realmente se quiere y dar nuestra opinión verdadera.

Como ejemplo de comportamiento asertivo podríamos hablar de la siguiente situación, que seguro que habéis tenido que afrontar más de una vez. Un amigo os invita a una fiesta a la que no tenéis ganas de acudir. Ante esta situación podemos reaccionar callando y teniendo que ir a la fiesta en contra de nuestra voluntad (pasividad). Podemos, por el contrario, decir a nuestro amigo que no iremos a la fiesta bajo ningún concepto, hiriendo así sus sentimientos (ira). O podemos decirle que lo sentimos mucho, que a esta fiesta no acudiremos porque el ambiente no nos gusta, nos sentiremos incómodos o no la disfrutaremos (asertividad). Pensando en situaciones de vuestra propia vida, ¿creéis que sois asertivos? ¿En qué situaciones habéis usado la asertividad?

Una extraña pareja: Amor & Ira

Todos hemos escuchado alguna vez frases como “del amor al odio hay solo un paso” o “los que se pelean se desean”, pero ¿hay algo de cierto en estas afirmaciones? ¿Existe algún tipo de lazo entre el amor y la ira?

Antes de contestar, es importante tener en cuenta que el amor, tal y como se entiende socialmente, es un estado afectivo, no una emoción ¿Y qué diferencia existe entre ambos conceptos? Un estado afectivo se caracteriza por una predominancia de ciertos sentimientos que afectan a la experiencia y conducta de una persona, normalmente durante un periodo de tiempo relativamente duradero (un día o más). Sin embargo, cuando hablamos de emociones nos referimos a sensaciones intensas, de corta duración y ligadas a momentos o situaciones determinadas.

Un estado afectivo, como el amor, puede activar emociones concretas. En general, lo más lógico es que despierte la emoción que llamamos alegría. Pero tampoco podemos obviar que el amor puede hacer brotar muchas otras emociones, como la ira, la tristeza, la sorpresa o el miedo. Quizá lo más correcto sea decir que el amor tiene la capacidad de despertar cualquiera de las emociones básicas o secundarias que podamos enumerar, característica que va ligada al grado de implicación personal que requiere y al importante rol que tiene en la vida de las personas.

Cuando hablamos de ira y amor puede dar la sensación de que son cosas incompatibles, pero no es así. Es posible sentir ira hacia la persona que amamos, incluso puede ser que la experimentemos con mayor frecuencia a lo que suele ser habitual con el resto de personas. Esto es debido a que nuestra pareja es clave para nuestro bienestar, por eso, cuando la culpamos de empeorar o no fomentar dicho bienestar sentimos ira. Es decir, la ira hacia la pareja surge cuando la vemos como un obstáculo en la consecución de nuestra felicidad.

El vínculo que existe entre el amor y la ira es bastante controvertido. Existen diferentes perspectivas al respecto: hay quien opina que la ira da pasión dentro de una pareja, hay quien asume que la ira no es necesaria pero que es irremediable cuando se tiene una pareja, y hay quien se deja arrastrar por la ira y termina matando a su pareja… No podemos olvidar que la ira, como emoción básica, es una herramienta de la que nos ha dotado la evolución para sobrevivir, pero como todo recurso cuando es mal utilizado sus consecuencias, especialmente dentro de una relación amorosa, pueden ser desastrosas. Os invito a reflexionar ¿La ira es positiva, negativa o inevitable dentro del amor?

La ira del psicópata

¿Qué es un psicópata? Los psicópatas son personas que no tienen empatía, son incapaces de ponerse en el lugar del otro o de pensar  en lo que pueden sentir los demás. Y aunque nos pueda parecer algo lejano a nosotros (posiblemente únicamente típico de las películas) la realidad es que existen muchos psicópatas: concretamente el 1% de la población. Por lo tanto es algo a tener en cuenta, posiblemente durante vuestra vida conozcáis a más de uno. Y, aunque a menudo relacionamos a los psicópatas con la violencia, no tiene por qué ser así. Muchos psicópatas no matan, aunque podrían matar si fuera necesario y alguien se interpusiera en su camino. Y es que son completamente egoístas y para ellos los demás no son importantes.

Para entender un poco como piensa un psicópata os voy a explicar una pequeña anécdota que posiblemente muchos de vosotros conozcáis ya. Imaginaros que una chica se encuentra en el entierro de su madre. Allí conoce a un hombre maravilloso, es la persona con la que siempre soñó. Al día siguiente ella mata a su hermana. ¿Por qué la mata? La respuesta inmediata de un psicópata sería: para volver a ver al hombre. Y es que posiblemente ese caballero aparecerá de nuevo en el entierro de su hermana. La mayoría de nosotros no usaríamos esa lógica, no se nos pasaría por la cabeza la posibilidad de matar a alguien por volver a ver a una persona que nos gusta. Pero el psicópata antepone sus necesidades a las de cualquier otro ser vivo, y por tanto eso lo hace temible.

¿Por qué los psicópatas a veces pueden llegar a matar de una manera brutal? ¿Es la ira lo que les mueve?¿Sienten más ira que el resto de personas? En realidad se han hecho algunos estudios sobre cómo procesan las emociones y los resultados son controvertidos.  Se ha sugerido que, aunque pueden sentir emociones,  lo hacen de manera más tenue.  Esto se podría relacionar con el tamaño menor de su amígdala, que es la parte del cerebro más relacionada con las emociones.  Además parece que tienen problemas en reconocer las emociones faciales de los demás. Existe una teoría que sostiene que el hecho de que no puedan percibir el miedo o tristeza en los otros no les permite aprender a evitar comportamientos que provoquen estas reacciones de miedo o tristeza en los demás.  ¿Y en cuanto a la ira? Debido a su impulsividad pueden enfadarse más frecuentemente que el resto de gente. El problema es que es difícil predecir cuándo se enfadarán, ya que pueden hacerlo en situaciones poco corrientes, o incluso llegar a enfadarse de manera exagerada por hechos insignificantes. En nuestra sociedad nos enseñan que debemos controlar la ira como algo socialmente aceptable. En su caso, pueden llegar a dejarse llevar por la ira de manera descontrolada porque realmente no les importa el poder llegar a hacer daño.

En conclusión, los psicópatas tienen un importante problema a nivel emocional. No son capaces de ponerse en el lugar del otro ni de reconocer los sentimientos de los demás. Por tanto sus emociones no se regulan adecuadamente en el contexto social. Pero quizás os resulte complicado imaginaros estas características sin tener en mente a alguien en concreto. Así que, para hacerlo más sencillo, pensad por un momento en grandes psicópatas del cine. ¿Cómo nos los muestran en las películas?