Retazos del blog: Estrechando lazos

El tipo de relación que mantenemos con nuestra pareja, nuestros amigos o nuestra familia es una parte importante de nuestra satisfacción con la vida. En psicología se usa la palabra “vínculo” para hacer referencia a la unión o apego que existe entre dos personas. Las vinculaciones afectivas suelen crearse con aquellas personas con las que mantenemos relaciones íntimas, duraderas, constantes y estables.

El componente sexual es una pieza básica de la vinculación afectiva que se crea entre una pareja de adultos, aunque evidentemente no es la única. El cuidado y la protección que se establece entre ambos también es un componente clave. Pero para hablar de una vinculación afectiva fuerte, sea del tipo que sea (no sólo de pareja), es necesario que se den una serie de características: debe establecerse entre dos personas concretas, de manera que ninguna de ellas sea intercambiable por otra; la relación debe ser emocionalmente significativa; deben tener un contacto continuo y permanente; la relación debe ser persistente y en caso de separación las personas implicadas se sentirán tristes, ansiosas, abandonadas, etc.; pero ante todo es absolutamente imprescindible que las personas se sientan cómodas y seguras con la relación.

Cuando mantenemos un vínculo estrecho con otra persona, eliminamos barreras y tendemos a aproximarnos corporalmente a ella. Es decir, aumentan las caricias, los besos, los abrazos y el contacto en general. Antropológicamente el contacto físico ha sido algo natural y necesario para afianzar los vínculos establecidos con los otros, a la vez que servían para demostrar cariño y amor. De esta manera, se convirtió en una forma de comunicar nuestros sentimientos y emociones de manera no verbal, usando la expresión corporal ¿Os podéis imaginar cómo sería una vida en la que no pudieseis tocar a ninguno de vuestros seres queridos? Probablemente nos resultaría difícil e insatisfactorio resignarnos a esa situación.

Las demostraciones de afecto forman parte de nuestra vida desde que nacemos, y pueden resultar determinantes en los vínculos que establecemos cuando somos adultos. Por ejemplo, hay teorías que afirman que cuando eres adulto el vínculo que estableces con una pareja es similar al vínculo que mantienes con tus padres. Según estas teorías la forma y la calidad de los vínculos afectivos es algo que se aprende dentro de la familia ¿Creéis que esta teoría se ajusta a la realidad? ¿O pensáis que los vínculos que establecemos dependen más de nuestra personalidad?

Anuncios

Retazos del blog: Hombres, mujeres y sexualidad

Cada uno de nosotros vivimos la sexualidad de forma diferente y única. A uno puede gustarle más una u otra práctica sexual, sentirse más atraído por un estímulo u otro o responder mejor a una  u otra zona erógena del cuerpo. Sin embargo, a nivel general podríamos decir que existen diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a varios aspectos de la sexualidad.

En la relación sexual, por ejemplo, los hombres se excitan más mediante la visión de estímulos sexuales (una película erótica, un cuerpo desnudo). Por este motivo los hombres pueden preferir las relaciones sexuales con la luz encendida. Las mujeres, en cambio, no necesitan tanto la ayuda de  estímulos visuales, sino táctiles, auditivos o sensuales (caricias, susurros, besos). Al hombre generalmente le gustan más las caricias genitales y en cambio, la mujer prefiere la estimulación de otras zonas erógenas como cuello o pechos. Las mujeres suelen necesitar más estimulación sexual que los hombres. Los hombres están más predispuestos a cambiar de posturas sexuales y probar experiencias nuevas, como elementos que incrementen su excitación sexual. Las mujeres, en cambio, suelen preferir un ritmo constante de estimulación para llegar al orgasmo antes que hacer muchas variaciones, pues durante estos cambios puede perder excitación.

Para la mujer puede no ser tan sencillo como para el hombre llegar al orgasmo durante la penetración. Sin embargo, un amplio porcentaje puede conseguirlo mediante estimulación adicional. Además, sus orgasmos pueden ser más fuertes e incluso llegar a repetirse (lo que popularmente se conoce como multiorgasmo).

El ambiente influye en la excitación de la mujer, debe ser tranquilo y relajado para conseguir una mayor excitación. Los hombres, en cambio, son más indiferentes al entorno, se activan enseguida ante la posibilidad de una relación sexual.

El estado de ánimo también influye en la excitación de las mujeres. Los enfados y discusiones de la pareja afectan a su disposición de tener relaciones sexuales. Los hombres son capaces de cambiar rápidamente su estado de ánimo para conseguir la relación sexual.

Durante la relación sexual, las mujeres se preocupan más por las emociones que han sentido y percibido en ellas y en el otro. Para ellas el sexo y el amor están más íntimamente relacionados que para los hombres, que en general son capaces de separarlos por completo.

Según vuestras experiencias, ¿creéis que los hombres separan mejor sexo y amor que las mujeres? ¿Por qué las mujeres tienen más tendencia a relacionarlos?

Retazos del blog: Sexo y fantasía

Teniendo en cuenta el tema principal de este mes (la sexualidad), ¿qué os viene a la mente cuando hablamos de fantasías? En realidad, se puede considerar como fantasía todo aquello que nos podamos imaginar y nos resulte excitante o erótico. Así, no hace falta necesariamente que se trate de una historia, una imagen también puede ser una fantasía.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres? Parece ser que las fantasías masculinas suelen ser más explícitas y atrevidas, y las femeninas más eróticas y afectivas. Por otro lado, aunque los hombres suelen tener más fantasías sexuales que las mujeres, se dice que en las últimas las fantasías aumentan en el momento de la ovulación. ¿Se os ocurre el por qué? Habitualmente, tener fantasías puede ayudar a aumentar nuestro deseo y excitación, lo que a su vez puede aumentar la posibilidad de buscar un encuentro sexual. Probablemente, no es casualidad que esto ocurra en el momento de mayor fertilidad de la mujer.

Ahora pensad por un momento… ¿Qué emociones se os despiertan cuando pensáis en vuestras fantasías? Las connotaciones asociadas suelen ser positivas (deseo, placer, felicidad, amor…). Sin embargo, para algunas personas pueden llegar a resultar desagradables. Imaginarse según qué cosas les puede hacer sentir turbados, incómodos o incluso culpables. En estos casos, es importante recordar que las fantasías son simplemente eso, fantasías, algo que está únicamente en nuestra imaginación. Aunque son consideradas como un tabú por mucha gente, se trata de algo natural, que forma parte de nuestra vida sexual.

Entonces, ¿es mejor que las fantasías siempre se queden en nuestra imaginación? Eso es algo que dependerá de la fantasía en concreto, de nuestras preferencias, nuestra situación… Lo que hay que tener en cuenta es que una vez llevadas a la práctica posiblemente disminuirá su poder erótico. Así que puede ser interesante dejar siempre algunas por cumplir. Por otro lado, también existe la cuestión de si deberíamos compartir las fantasías con la pareja, ya fuera verbalmente o llevándolo a la práctica. ¿A vosotros qué os parece? ¿Creéis que esto podría ser positivo para la vida sexual de la pareja?

Retazos del blog: ¿De qué depende tu libido?

Libido es la palabra que se usa en el ámbito sanitario para referirse al deseo sexual. El deseo es la motivación que nos incita a tener relaciones sexuales, es la mecha que propicia la pasión. Los niveles de libido suelen tener una enorme variabilidad, son diferentes para cada persona y además varían dependiendo del momento o las circunstancias particulares de cada individuo.

El deseo sexual suele despertarse ante la presencia de estímulos sensoriales agradables y/o excitantes. Los estímulos sensoriales pueden ser: visuales (ej. una figura desnuda), auditivos (ej. unas palabras sensuales al oido), táctiles (ej. una caricia o un beso), olfativos (ej. el olor de una persona) o incluso gustativos. Cualquiera de estos estímulos podría hacer surgir nuestro deseo sexual, pero entonces, ¿por qué existen ocasiones en las que estos estímulos nos dejan indiferentes? Se pueden dar condiciones que modulen la receptividad o apertura que mostramos ante dichos estímulos. Es decir, existen factores que tienen la capacidad de influir sobre el deseo sexual. Los factores biológicos, como las hormonas (ej. los estrógenos o la progesterona) tienen un papel decisivo, pueden aumentar o disminuir el deseo sexual, especialmente en las mujeres. Los factores psicológicos, entre los que destaca el estrés, suelen ser determinantes en la reducción de la libido, tanto de hombres como de mujeres. A nivel social, se ha descrito que la familia y las dinámicas de convivencia también pueden afectar la apetencia sexual. Por último y no por eso menos importante, la presencia de enfermedades o el consumo de ciertos fármacos (ej. ansiolíticos) suelen hacer desaparecer por completo el deseo sexual.

Hay que matizar que existen diferencias entre sexos, mientras que la libido en los hombres suele ser bastante constante, en las mujeres existe mucha oscilación. Cuando hablamos del deseo sexual femenino,  encontramos muchas variables o condiciones que pueden influenciar tanto positiva como negativamente la libido. El ejemplo más representativo suele ser el ciclo menstrual. Las mujeres se encuentran más sensibles  y receptivas a los estímulos potencialmente sexuales, en los días próximos a la ovulación. Sin embargo, durante los días anteriores a la menstruación ocurre el efecto contrario. Según la especialista Gabrielle Lichterman esto se debe a los cambios en los niveles de testosterona. La testosterona parece tener un impacto directo sobre la libido de la mujer, es decir, el interés por el sexo y el deseo sexual es mayor cuando son altos los niveles de esta hormona.

Sin embargo, existen datos que demuestran que la principal causa de falta de libido suele tener origen psicológico. El estrés, la fatiga, la falta de privacidad o intimidad, las falsas expectativas o la depresión, suelen ser algunos de los problemas más citados ¿pero se os ocurre algún otro? ¿Qué tipo de factores psicológicos creéis que potencian el deseo sexual?

Retazos del blog: Una historia llena de emociones

Noveno capítulo: Sexualidad y corporalidad

Este lunes os presentamos otro breve flashback del cuento:

  Estrella se sentó en la cama. En aquella noche fría el camisón corto de encaje no era suficiente para mantener su calor corporal. Sin embargo, estaba tan absorta en sus pensamientos que apenas se daba cuenta del frío. ¿Qué iba a ser de su querido monstruo? Tenía que hacer algo y esconderlo, estaba claro, fuesen cuales fuesen las consecuencias. De repente una mano cálida se posó sobre su hombro. – Gabriel se ha quedado dormido… Te pasa algo? Estás preocupada?- Ella salió de sus pensamientos y con una sonrisa le contestó- No, no, no pasa nada, sólo estoy un poco cansada- y diciendo esto le dio un suave beso en los labios.

  Pero él no tenía bastante con un solo beso. Le acarició la mejilla con cariño y siguió besándola. Esto bastó para que Estrella se olvidara de sus preocupaciones. En aquél momento ya no existía nada más, sólo ellos dos entrelazados sobre la cama. Él la acariciaba suavemente, podía notar su respiración, que iba acelerándose progresivamente. Eran dos cuerpos a la escucha el uno del otro, disfrutando juntos cada segundo, mientras la ropa iba cayendo a los lados de la cama.

  Ambos perdieron la noción del tiempo. Las caricias, besos y todo lo que siguió se fueron sucediendo, hasta que ambos cayeron rendidos, extasiados de placer. Se quedaron un rato así, el uno al lado del otro, recuperando la respiración, mirándose de reojo con complicidad. Estrella se acercó a él, y cerró los ojos mientras le abrazaba. Se sentía completamente relajada. Por lo menos aquella noche ninguna preocupación turbaría sus sueños.

  ¿Qué sensaciones os ha suscitado el cuento? ¿Os ha gustado? La sexualidad es un tema importante en las parejas. Y hablando de parejas… ¿Adivináis cuál será el próximo tema del cuento?

Experiencias compartidas en el blog…

Hace unos meses, una de nuestras lectoras compartía con nosotras su experiencia y nos hacía una consulta. Aquí os dejamos su pregunta y la contestación que le dimos.

Hola, soy mujer, tengo 38 años y el libido por los suelos. Qué puedo hacer? Ya platiqué con mi pareja respecto a esto y lo comprendió, pero yo quisiera tener más encuentros sexuales. Nos estimulamos juntos pero no me excito, podrían ayudarme? Gracias

Respuesta dada por Paraemocionarse:

Hola,
Muchas gracias por escribirnos. Aunque no tenemos mucha información para decirte claramente cómo afrontar el problema, se nos ocurren varios consejos que quizás te podrían ir bien. Primero de todo querríamos diferenciar entre las dos fases de la respuesta sexual que comentas: libido (o deseo, donde se sienten ganas de iniciar un encuentro sexual) y excitación (donde aparecen los cambios fisiológicos, como la lubricación). Cuando el problema es únicamente de libido, está muy bien hacer lo que has hecho tú: intentar tener encuentros sexuales de todos modos, ya que muchas personas pueden conseguir excitarse así. En el caso de haber también un problema de excitación, tal vez pueda ayudar probar otras cosas que te puedan ayudar a estimularte más (ahí tendrás que pensar tú qué es lo que te podría ir bien, los gustos son muy personales). Por otro lado, hay personas que al “intentar obligarse” a disfrutar, logran lo contrario, estar dando vueltas mentalmente y no se permiten dejarse llevar para poder disfrutar del momento. En este caso se recomienda intentar relajarse, centrarse en las sensaciones y dejar pasar los pensamientos intrusivos. También hay otros factores, como los hormonales o de estado de ánimo, que pueden influir negativamente a la hora de conseguir la excitación deseada. En el caso del estado de ánimo, si este mejora muchas veces también mejorarán la libido y la excitación. De todos modos, si el problema persiste te aconsejaríamos que lo consultaras con tu médico o un especialista para que pueda hacer una evaluación más en profundidad.
Esperamos haberte sido de ayuda, si tienes más preguntas no dudes en volver a escribirnos.
Un abrazo,
ParaEmocionarse

Fase lútea

La fase lútea es la tercera fase del ciclo menstrual. Esta fase debe su nombre al hecho que el folículo (un grupo de células que contenían el óvulo) se transformará en una estructura llamada cuerpo lúteo (o corpus luteum). Este producirá estradiol y progesterona, para favorecer el embarazo. Pero si la gestación no se produce el cuerpo lúteo irá degenerando poco a poco y desaparecerá en unos diez o doce días.
La progesterona será la gran protagonista de esta fase. Irá aumentando poco a poco hasta llegar a niveles máximos aproximadamente a mitad de la fase lútea, volviendo a disminuir poco a poco posteriormente. El estradiol también se comportará de forma similar, aumentando y luego disminuyendo ligeramente, aunque no llegará  niveles tan altos como en la fase preovulatoria y ovulatoria. Por otro lado, al principio de la fase la LH y FSH disminuyen rápidamente, quedando en niveles mínimos.Hormonas ciclo menstrual, fase lútea
¿Cómo afecta la fase lútea a las emociones femeninas? Según un estudio, las mujeres en fase lútea reconocen peor las emociones faciales que en la fase folicular. ¿A qué creéis que se deben estas diferencias? Los autores sugieren que en la fase folicular las mujeres se encuentran en una fase fértil y de mejor humor, por lo que prestan más atención a las señales sociales y emocionales, en comparación con la fase lútea. ¿Os parece una explicación razonable? Por otro lado parece ser que en esta fase la progesterona tiene un papel importante en la consolidación de recuerdos emocionales. Parece ser que los recuerdos cargados de emoción se recuerdan más en esta fase que en las demás, pero si la persona está sometida a estrés recordará mejor los recuerdos negativos.
¿Y qué sabemos respecto a la sexualidad? Probablemente la fase del ciclo menstrual más estudiada en relación a este tema ha sido la ovulación. Sin embargo, un estudio comparó la activación cerebral mientras se veían imágenes eróticas durante la menstruación y la fase lútea. Las mujeres a mitad de la fase lútea tenían más activación que cuando tenían la regla en varias zonas cerebrales (concretamente en la ínsula, el cingulado anterior y el córtex orbitofrontal). De todos modos, al comparar estos datos con población masculina, los hombres tenían una activación de muchas más áreas cerebrales. ¿Qué os parece? ¿Vosotros creéis que se producen cambios en la sexualidad femenina durante esta fase?

Fase folicular: Menstruación (2)

Continuando la entrada anterior, seguimos hablando sobre la menstruación. Esta vez no nos centraremos tanto en las hormonas, sino que os hablaremos de algunas curiosidades que hemos encontrado mientras nos documentábamos sobre la regla.

La primera está relacionada con la satisfacción con el propio cuerpo. Decidme, ¿creéis que esta varía a lo largo del ciclo menstrual? Aunque por supuesto pueden influir muchos factores, en realidad la fase del ciclo menstrual puede tener un peso importante. Y es que parece ser que las mujeres se sienten más insatisfechas durante la menstruación y la fase premenstrual. ¿Lo encontráis razonable?Menstruación

Por otro lado, ¿qué creéis que pasa respecto al deseo sexual? ¿Creéis que cambia al tener la menstruación? Según algunos autores no parece haber diferencias en el nivel de deseo a lo largo del ciclo menstrual, únicamente un ligero incremento de la atracción física durante la ovulación. Curiosamente, las mujeres que toman anticonceptivos no parecen experimentar este incremento, aunque su deseo parece estar un poco más elevado en general en todas las fases, en comparación con las mujeres que no los toman. Y siguiendo con el tema de la sexualidad, ¿creéis que es habitual practicar sexo con penetración durante la menstruación? Un estudio que incluía 108 mujeres jóvenes reveló que el 37% lo practicaba habitualmente. De hecho, parece ser que las mujeres que lo practican también se sienten más confortables con su menstruación. Por otro lado, en general, a mejor se sienten las mujeres con su sexualidad mejor se sienten también con su menstruación, viéndola como algo normal y de lo que se puede hablar.

Acabaremos con una última curiosidad, de la que posiblemente ya habéis escuchado hablar. Aunque el ciclo menstrual es distinto en cada mujer, se suele decir que las mujeres que pasan juntas muchas horas pueden llegar a sincronizar sus ciclos, teniendo la menstruación aproximadamente en el mismo momento. La literatura científica no se pone de acuerdo en si esto es un mito o no. ¿Vosotros qué pensáis? ¿Conocéis a alguien que le haya pasado?

Según vuestra opinión… ¡Elegid una o varias opciones!

Fin de los meses de la sexualidad y la corporalidad

  Para acabar los meses de la sexualidad y la corporalidad os dejamos con un breve flashback del cuento:

  Estrella se sentó en la cama. En aquella noche fría el camisón corto de encaje no era suficiente para mantener su calor corporal. Sin embargo, estaba tan absorta en sus pensamientos que apenas se daba cuenta del frío. ¿Qué iba a ser de su querido monstruo? Tenía que hacer algo y esconderlo, estaba claro, fuesen cuales fuesen las consecuencias. De repente una mano cálida se posó sobre su hombro. – Gabriel se ha quedado dormido… Te pasa algo? Estás preocupada?- Ella salió de sus pensamientos y con una sonrisa le contestó- No, no, no pasa nada, sólo estoy un poco cansada- y diciendo esto le dio un suave beso en los labios.

  Pero él no tenía bastante con un solo beso. Le acarició la mejilla con cariño y siguió besándola. Esto bastó para que Estrella se olvidara de sus preocupaciones. En aquél momento ya no existía nada más, sólo ellos dos entrelazados sobre la cama. Él la acariciaba suavemente, podía notar su respiración, que iba acelerándose progresivamente. Eran dos cuerpos a la escucha el uno del otro, disfrutando juntos cada segundo, mientras la ropa iba cayendo a los lados de la cama.

  Ambos perdieron la noción del tiempo. Las caricias, besos y todo lo que siguió se fueron sucediendo, hasta que ambos cayeron rendidos, extasiados de placer. Se quedaron un rato así, el uno al lado del otro, recuperando la respiración, mirándose de reojo con complicidad. Estrella se acercó a él, y cerró los ojos mientras le abrazaba. Se sentía completamente relajada. Por lo menos aquella noche ninguna preocupación turbaría sus sueños.

  ¿Qué sensaciones os ha suscitado el cuento? ¿Os ha gustado? Como ya hemos ido viendo estos meses la sexualidad es un tema importante en las parejas. Y hablando de parejas… ¿Adivináis cuál será el próximo tema en el blog?