Vuestra opinión en las encuestas:¡Sexta parte!

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Os presentamos más resultados de vuestras votaciones en las encuestas. ¿Qué os parecen? En la segunda pregunta hay una opinión predominante (como ocurrió en las primeras y terceras encuestas). En cambio,  en la primera pregunta la opinión está dividida, igual que en las segundas encuestas. Ha pasado algo parecido a lo que vimos en las cuartas y quintas encuestas ¿Estáis de acuerdo con los resultados?

A parte de estas encuestas recordad que hemos publicado muchas otras. Así que si no lo habéis hecho aún, ¡todavia estáis a tiempo de votar! Aquí os dejamos los links:

¿Qué os parece que influye más en la satisfacción de una pareja?

En vuestra opinión, ¿cuál es el motivo principal de infidelidad dentro de la pareja?

-¿Cuál de estos detalles os parecería más romántico?

-¿Cuándo creéis que son más difíciles de llevar los cambios emocionales en el embarazo?

-De todos los factores que pueden intervenir en el desarrollo de un trastorno de alimentación, ¿cuál creéis que es el más importante o determinante?

– ¿Cuáles de estos aspectos creéis que son importantes en el tratamiento de un trastorno de alimentación?

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Encuesta: ¡Podéis elegir más de una opción!

Trastornos de la alimentación II: la bulimia nerviosa

Aunque en muchas ocasiones se hable de la bulimia y de la anorexia conjuntamente, debido a que tienen características en común, es importante saber que se trata de dos trastornos diferentes. Consideramos que una persona padece bulimia cuando dentro de su conducta alimenticia existen atracones de comida (en los que se puede llegar a ingerir el doble de comida de lo que suele ser habitual) seguidos de hábitos de compensación, como pueden ser los vómitos, la dieta estricta, el ejercicio físico intenso o el uso de laxantes. Se trata de un patrón de conductas que se repite con frecuencia, en el que los atracones de comida suelen ser vividos con la sensación de pérdida de control de uno mismo y las conductas compensatorias suponen una forma de intentar recuperarlo.Bulimia

Al igual que ocurre en la anorexia, en la bulimia también existe miedo a engordar tras los atracones, de ahí las conductas compensatorias o restrictivas que se realizan después. Pero a la vez existen muchas otras emociones que son muy intensas y específicas de este trastorno, como la culpabilidad y la angustia tras la ingesta exagerada de comida. Además, en estas personas existe un fuerte sentimiento de inseguridad emocional y normalmente baja autoestima (principalmente relacionada con la imagen corporal). Por lo que no resulta raro que presenten también síntomas ansiosos y/o depresivos.

Normalmente, la pérdida de peso en la bulimia no es tan exagerada como en la anorexia. De hecho, muchos de sus problemas fisiológicos no vienen derivados de la desnutrición, si no del abuso de las conductas compensatorias, principalmente los vómitos. Al expulsar de forma repetida y continuada el contenido del estómago se pueden producir complicaciones como rotura del esófago, neumotórax, problemas de aspiración/respiración, alteración del esmalte dental, aumento en la frecuencia de caries dentales, aumento e infección de las glándulas salivales, heridas frecuentes en la boca, deshidratación, dolores de garganta o disfonía. Otro factor bastante influyente en la salud de las personas con bulimia suelen ser los cambios bruscos en el peso, que a veces pueden ir acompañados de dolores de cabeza o migrañas, desmayos, mareos, alteraciones menstruales o incluso arritmias cardiacas.Bulimia22

A nivel hormonal, se han observado bajos niveles de leptina y altos niveles de neuropeptido Y, lo que sin duda fomentaría el apetito. Además, existen investigaciones que afirman que las mujeres con bulimia padecen un desequilibrio en las hormonas sexuales, concretamente parece que tienen altos los niveles de testosterona y bajos los niveles de estrógenos (al compararlos con los niveles que suelen ser habituales en las mujeres). Entre otras cosas, la testosterona también está directamente relacionada con la regulación del apetito, por lo tanto, un aumento de los niveles de esta hormona podría producir un aumento de la sensación de hambre e indirectamente fomentar la ingesta de alimentos de forma compulsiva. Pero, aunque ésto sea cierto, aún resulta precipitado afirmar que la testosterona sea la única causante de todo este complejo trastorno. Al igual que ocurre en otros tipos de trastornos de la conducta alimenticia, la bulimia conlleva un gran sufrimiento, por lo que resulta necesario que exista un soporte psicológico, si queremos conseguir su completa recuperación.

Debate

De todos los factores que pueden intervenir en el desarrollo de un trastorno de alimentación, ¿cuál creéis que es el más importante o determinante? ¿Las hormonas, el contexto social, la cultura de la delgadez, las emociones o la predisposición genética?

¡Os invito a comentar y argumentar vuestra opinión!

Debate

¡O si no os apetece argumentar podéis contestar esta encuesta!

Alimentación, hormonas y emoción

La alimentación es una función básica que compartimos todos los seres vivos. Dada la vitalidad e importancia que tiene la alimentación en la supervivencia de cualquier ser vivo, la evolución ha dotado a todTrAlimentacion2os los organismos vivos de un mecanismo que regula la ingesta de alimentos. Dentro del proceso de alimentación existen varios componentes que debemos resaltar: el hambre (la sensación física o psicológica de que nuestro organismo necesita nutrientes), la satisfacción (la sensación de plenitud una vez ingeridos los alimentos) y la saciedad (la sensación de inapetencia que se mantiene desde que aparece la satisfacción hasta que vuelve aparecer el hambre).

En los seres humanos, las hormonas son claves en el proceso de alimentación. Concretamente, cabe destacar el papel de la insulina, las orexinas, la ghrelina, la leptina o el péptido YY. Para que se entienda mejor el papel de las hormonas detallaré una a una sus funciones. La ghrelina es una hormona segregada por las células del estómago cuándo el estómago está vacío, indicando que es necesario comer. La insulina es segregada por el páncreas y puede ser un potente disparador del hambre, aunque su función principal es el aprovechamiento metabólico de los nutrientes. El papel de las orexinas es también potenciar de la sensación de hambre, a la vez que regulan la secreción de insulina y glucagón en el páncreas. Las orexinas se segregan principalmente en el hipotálamo, el páncreas y el intestino. Por otro lado, tenemos la leptina, que es una hormona que segregan las células grasas y que actúa como un factor potenciador de la saciedad. Los nivelesTrAlimentacion de leptina suelen ser proporcionales a nuestra grasa corporal, esto quiere decir que si tenemos mucha grasa nuestros niveles de leptina son altos indicando que no es necesario comer, ya que se dispone de reservas energéticas. En este mismo sentido, el péptido YY es segregado por el intestino en función del contenido calórico de los alimentos que consumimos y fomenta la sensación de saciedad. El equilibrio que existe entre todas estas hormonas es lo que establece que en un momento concreto tengamos apetito y tras la ingesta de alimentos dejemos de tenerlo.

No podemos olvidar el importante papel que tiene el cerebro en este circuito. Por un lado, debido a que el cerebro, en concreto el hipotálamo, regula y coordina las hormonas que se segregan en el resto del cuerpo. Y por otra parte, porque el estado de ánimo o las emociones vividas intensamente también pueden influenciar nuestro apetito, por ejemplo, hay personas que cuando están nerviosas o tristes son incapaces de comer nada o sienten nauseas. En estos casos la falta de apetito no supone ningún problema, ya que se trata de algo momentáneo o temporal. Aunque tampoco es extraño el caso contrario, como se puede ver en las películas o series americanas, chicas que defraudadas por algún amor se pasan la tarde sentadas en el sofá comiendo helado. Pero ¿qué sucede en los trastornos de alimentación? ¿Existe una alteración hormonal o psicológica en las personas con este tipo de trastornos? Continuará…