¿Cómo nos afectan las vacaciones?

La vuelta al trabajo tras las vacaciones puede ser un momento complicado para muchos, y a veces será necesario un tiempo de reajuste para volver a la rutina. Sin embargo, una vez pasado este periodo es posible que muchos se den cuenta de los cambios en positivo que se han producido gracias a este paréntesis de descanso. En vuestro caso, ¿cómo diríais que os afectan las vacaciones?
Uno de los efectos más importante de realizar vacaciones suele ser la disminución del estrés. Y es que romper con la rutina, tener más tiempo para nosotros y realizar actividades distintas a las del día a día puede ser de gran ayuda para sentirnos mejor. ¿Aunque es esto duradero? Seguramente podréis contestar a esta pregunta por propia experiencia. Pero si revisamos lo que dice la ciencia, podemos encontrar como ejemplo el siguiente estudio realizado en obreros, donde se encontró una disminución de su percepción de estrés en relación al trabajo al volver de las vacaciones, aunque estos efectos desaparecieron 4 semanas después.
No obstante, esto no significa que no exista ningún efecto duradero ni que las vacaciones no sean beneficiosas para nosotros. De hecho, un estudio reciente ha hallado una menor tasa de depresión en mujeres cuando hacían más vacaciones (concretamente, 10 días más de vacaciones se asociaban a un 29% menos de posibilidades de tener depresión). Además, según otro estudio parece ser que en hombres de mediana edad con riesgo de enfermedad coronaria, más vacaciones se han relacionado con una menor tasa de mortalidad. Es decir, parece que la sensación de bienestar que nos producen las vacaciones también se traduce en beneficios para nuestra salud.
Por lo tanto, tratemos de disfrutar de nuestras vacaciones y utilicemos luego esa energía que nos brindan una vez finalizadas para cambiar nuestras rutinas si es necesario, de forma que nos podamos sentir mejor en el día a día. Y aunque pueda parecer que las siguientes vacaciones nos quedan lejos, recordemos que existen muchas otras formas de conectar con emociones agradables, causándonos una sensación de bienestar. Guardarnos momentos para nosotros, practicar actividades de ocio, o incluso salir de nuestro entorno (como por ejemplo realizar una salida el fin de semana) pueden sernos de gran ayuda, y tal vez incluso prolongar ese efecto positivo de las vacaciones. Decidme, ¿qué es lo que vais a hacer vosotros para sentiros mejor durante este año?

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Retazos del blog: EMO-CURIOSIDADES: ¿EL BAILE ESTÁ LIGADO A LA FELICIDAD?

El ser humano tiene tendencia por naturaleza a fijarse en los eventos negativos. Esto es algo evolutivo, ya que antiguamente era importante estar alerta ante cualquier posible peligro. En la sociedad actual existen muchas menos amenazas para nuestra supervivencia, pero nuestro cerebro sigue manteniendo esta tendencia si no hacemos nada para evitarlo.

Por tanto, es importante hacer un esfuerzo para fijarnos en cosas positivas del día a día, para compensar toda la información negativa que procesamos. También es importante tratar de realizar actividades que nos resulten placenteras. Ancestralmente, se utilizaban la música y la danza con esta intención. De hecho, parece ser que personas de distintas culturas responden emocionalmente de forma similar a distintos tipos de música.

En un artículo reciente se hablan de distintos estudios que parecen indicar que bailar está ligado a la satisfacción, la alegría y a un mejor estado de ánimo. Esto sucede tanto en pequeños como en mayores. ¿Qué opináis vosotros? ¿Estáis de acuerdo? Si queréis saber un poco más sobre el tema aquí os dejamos el link para que podáis leer el artículo completo.

 

 

 

 

Retazos del blog: EMO-CURIOSIDADES: EL ATLAS DE LAS EMOCIONES DE PAUL EKMAN

Paul Ekman junto con el Dalai Lama han creado un atlas virtual sobre las emociones. En él podemos ver las emociones agrupadas en 5 continentes de la emoción: miedo, asco, ira, tristeza y placer. Al pinchar en cada uno de ellos podemos ver diferentes estados posibles según la intensidad de la emoción (por ejemplo en el asco encontraríamos el desagrado, la aversión, la repugnancia…), las acciones a las que nos impulsa la emoción (en este caso podría ser la evitación, la retirada, el vómito), los estímulos que pueden provocar esta emoción (en el caso del asco, por ejemplo, algo podrido, comer algo desagradable, o incluso ver a los fans del equipo deportivo rival).

Si queréis echarle una ojeada podéis visitar este link: http://www.paulekman.com/atlas-of-emotions/

 

 

Atlas de las emociones según Paul Ekman, extraído de http://www.paulekman.com/atlas-of-emotions/

 

 

Retazos del blog: EMO-CURIOSIDADES: ¿CAMBIA EL VOLUMEN DE TU CEREBRO DEPENDIENDO DE LA FASE DEL CICLO MENSTRUAL?

Mientras indagábamos en el mundo de la menstruación y de su relación con las emociones, hemos encontrado un estudio que nos ha resultado especialmente sorprendente. Un equipo de investigadores belgas afirman que durante el ciclo menstrual, no sólo cambia nuestro funcionamiento cerebral, sino que también cambia el volumen de algunas de nuestras estructuras cerebrales.

Este equipo de investigadores realizó una resonancia magnética a 30 mujeres (15 tomaban pastillas anticonceptivas y las otras 15 no) en dos periodos diferentes del ciclo menstrual. Concretamente, la primera imagen del cerebro se tomaba durante la fase folicular (entre los días 2-4 del ciclo, es decir, durante la menstruación) y la segunda durante la fase lútea (entre los días 20-22 del ciclo). Al mismo tiempo, se les realizaba una analítica en la que se medían los niveles de LHFSHprogesterona y estrógenos.Resonancia

Sus resultados mostraron que las mujeres que no tomaban pastillas anticonceptivas tenían mayor volumen del córtex cingulado anteriordurante la fase folicular en comparación con la fase lútea. Sí, habéis leído bien, parece ser que esta pequeña parte del cerebro cambia de tamaño en los diferentes momentos del ciclo menstrual. Sin embargo, estos cambios no ocurrían en las mujeres que tomaban pastillas anticonceptivas. Además, los autores encontraron que existía una relación negativa entre los niveles de estrógenos en sangre y el aumento del volumen de esta área cerebral. Es decir, que cuanto menor es el nivel de estrógenos mayor es el volumen del córtex cingulado anterior. Este dato da mucho que pensar, porque justamente el córtex cingulado anterior es un área del cerebro que se encarga del procesamiento emocional y la empatía. Según los autores, estos datos sugieren que las mujeres podrían reaccionar o responder mejor a estímulos emocionales cuando los estrógenos están bajos, es decir, durante la menstruación, algo que ya se había descrito previamente en otros estudios. ¿Os parece curioso?

¡Nos vamos de vacaciones!

Como cada verano ha llegado el momento de las vacaciones y vamos a hacer una pausa en la redacción de nuevas entradas. Pero no os preocupéis si queréis seguir leyendo el blog, vamos a aprovechar estos meses para volver a recordar algunas entradas interesantes que publicamos hace un tiempo. ¡Que tengáis un muy feliz verano!

¿Por qué nos cuesta hablar de nuestras emociones y sentimientos?

Como ya hemos dicho muchas veces en este blog, las emociones son innatas. La capacidad de sentir las emociones básicas es algo que no elegimos, nos viene dado por naturaleza. Cierto es que hay personas que pueden conectar o sentir más intensamente unas emociones que otras, pero en cierta medida y con el paso de los años es inevitable sentir emociones y sentimientos de muy diversa índole. La pregunta es si todos podemos sentir unas mismas emociones, ¿por qué no todos somos capaces de expresarlas del mismo modo?

Estoy convencida que todos habréis conocido a lo largo de vuestra vida a personas a las que les cuesta mucho decir cómo se sienten o verbalizar sus emociones. Y es posible que incluso esta dificultad haya podido condicionar o influir (de alguna manera) en vuestra relación con dichas personas. Esto se debe a que suele ser más fácil entender o empatizar con las personas que hablan con sinceridad y sin miedo de sus sentimientos. Sin embargo, no todo el mundo tiene esa facilidad para expresar sus sentimientos y puede deberse a muy diversas razones. Algunas de las causas más comunes suelen ser:

  • miedo al rechazo, es decir, miedo a que el interlocutor pueda reírse o incluso menospreciar nuestros sentimientos,
  • miedo al conflicto o el temor a que lo que sientes agrave u origine un problema mayor,
  • la incapacidad para reconocer y traducir a palabras todo lo que se está sintiendo en un momento determinado,
  • sentimientos de culpabilidad o vergüenza de uno mismo por sus sentimientos o emociones negativas,
  • dar por hecho que los demás ya deben saber, suponer, o incluso que pueden “adivinar” cómo me siento, y
  • el pensar que la expresión de los sentimientos no sirve para nada (no es fructífero o constructivo).

Es evidente que cada persona tiene sus propias razones (una o varias de ellas) y habría que analizarlo en profundidad en cada caso individual, pero ¿se te ocurre alguna razón más por la que crees que nos cuesta hablar de nuestros sentimientos?

Emocuriosidades: La píldora anticonceptiva y su efecto sobre las emociones

Hoy en día un importante número de mujeres utiliza píldoras anticonceptivas. Más concretamente, se estima que más de 100 millones de mujeres las utilizan. Aunque se trata de un fármaco que ha sido muy estudiado, algunos de sus efectos secundarios son poco conocidos. En esta entrada comentaremos un curioso artículo científico sobre el efecto de las pastillas anticonceptivas en el reconocimiento emocional.

Recientemente un grupo de investigadores alemanes ha publicado los resultados de un interesante experimento. Se administró una serie de tests, incluyendo el reconocimiento de emociones complejas, a 42 mujeres entre 18 y 35 años que tomaban anticonceptivos orales y se compararon los resultados con un grupo de mujeres de similares características, que no tomaba los fármacos. ¿Cómo se medía el reconocimiento de emociones complejas? Se utilizó el “Reading the Mind in the Eyes Test”, una prueba donde a las participantes se les presentaban diferentes imágenes faciales que sólo mostraban la zona de los ojos, y tenían que reconocer la emoción reflejada entre diversas opciones.

El equipo encontró que las mujeres que tomaban la píldora anticonceptiva presentaban peor rendimiento en el test de reconocimiento de emociones que las participantes que no la tomaban. Esto parecía ser independiente de la fase del ciclo menstrual en el que se encontraban las participantes. Sin embargo, al analizar la dificultad de los estímulos, los autores se dieron cuenta de que las diferencias se encontraban específicamente cuando se tenían que reconocer emociones “difíciles”, mientras que no se daba para las más sencillas. No se encontraron diferencias en el rendimiento al comparar entre sí a las participantes que tomaban diferentes tipos de anticonceptivos. Un dato curioso: en general, la precisión para determinar las emociones era peor para los estímulos negativos que para los positivos o neutros.

Los autores concluyen que los cambios hormonales que provocan los anticonceptivos podrían estar influenciando en sus resultados. Según comentan, los responsables podrían no ser únicamente la progesterona y los estrógenos, sino que podría haber muchas otras hormonas implicadas (como la oxcitocina, que también se ve afectada por el uso de anticonceptivos). De todos modos, sería interesante contar también con la opinión de las participantes, y saber si ellas habían notado algún cambio en el reconocimiento emocional desde que empezaron a tomar los fármacos. En vuestro caso, ¿conocéis a alguien que crea que ha empeorado su reconocimiento emocional tras tomar anticonceptivos, o lo habéis experimentado personalmente?