Retazos del blog: ¿Cómo elegimos a nuestra pareja?

La vida de los seres humanos está llena de decisiones, algunas son fáciles (ej. elegir un plato de comida en un restaurante)  y otras resultan bastante más difíciles (ej. elegir una casa donde vivir). Pero cuando se trata de elegir pareja, vosotros que pensáis ¿resulta fácil o difícil? ¿Por qué les preguntamos a las margaritas si “me quiere o no me quiere”? ¿Qué factores tenemos en cuenta a la hora de seleccionar a nuestra pareja?

Aunque sea ilógico, todos sabemos que normalmente el razonamiento no cuenta, podemos enamorarnos de personas “que no nos convienen” y/o ser incapaces de sentir amor por personas encantadoras, dispuestas a darnos todo lo que deseamos. Elegir con quien compartimos nuestra vida o parte de ella, muchas veces resulta ser una decisión inconsciente, en la que no se piensa en inconvenientes, ni se hacen listas de “pros y contras”. En la mayoría de los casos la elección es tan rápida que no nos da tiempo a evaluar conscientemente nada, sólo nos dejamos llevar por los sentimientos y las emociones que nos suscita esa persona.

Existen muchas especulaciones sobre cuál es el factor clave que hace que elijamos un tipo de personas y no otras. Hay psicólogos que defienden que buscamos parejas con una personalidad similar a la nuestra, creen que una unión es perfecta cuando se forma a partir de dos mitades iguales, de ahí, el concepto “media naranja”. Sin embargo, hay otros que afirman todo lo contrario, que buscamos personas con características de personalidad diferentes a las nuestras; esto se resume muy bien en el famoso dicho “los polos opuestos se atraen”. También podemos encontrar profesionales que defienden la teoría de Freud, basada en la idea de que nos sentimos atraídos por personas cuya personalidad es similar a la de nuestros padres.

Por supuesto, no todas las teorías se centran en la personalidad, también se ha hipotetizado que la apariencia física es un aspecto clave a la hora de seleccionar nuestra pareja. Desde el punto de vista de la evolución los hombres buscan mujeres jóvenes y bellas (signos de fertilidad), y las mujeres buscan hombres fuertes y saludables (signo de protección). Pero si esta teoría puede parecer algo rudimentaria, existe otra que lo es mucho más, pues afirma que elegimos a nuestra pareja por el olor. Los científicos han descubierto que nuestro olor corporal contiene unas sustancias químicas llamadas feromonas, que se liberan en el aire y sirven como medio de comunicación entre dos cuerpos, ya sea para atraerse o para repelerse. Como podéis ver existen opiniones de todos los tipos, vosotros ¿con cuál os quedáis? ¿Cuál os parece más acertada?

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Retazos del blog: Construyendo una vida juntos…

Empezar una vida con otra persona es un momento que suele vivirse con ilusión. La pareja poco a poco irá poniendo los cimientos y los primeros ladrillos de su vida en común. Pero no debemos olvidarnos de que se trata de un momento de cambio y de adaptación mutua, y por tanto no todo va a ser de color de rosa. Si tenemos unas expectativas realistas y hemos hablado en profundidad de todo lo que supone la convivencia con nuestra pareja será mucho más sencillo para ambos dar este paso.

Así, si no tenemos unas expectativas demasiado altas será menos probable que nos decepcionemos al ver que nuestra pareja no es tan perfecta como pensábamos o que puede haber más problemas al vivir juntos de lo que nos parecía. Porque está claro que al pasar más tiempo con nuestra pareja y compartir espacios la vamos a conocer mejor, pero también, al compartir el día a día pueden surgir momentos de desacuerdo. ¡Pero esto no tiene por qué ser un problema! Se trata de algo normal, y puede incluso ser beneficioso para fortalecer la relación si se hablan las cosas adecuadamente y se puede llegar a acuerdos. Lo que es muy recomendable será hablar ya antes de la convivencia de lo que supone irnos a vivir juntos, lo que nos da miedo, lo que nos imaginamos, cómo nos gustaría distribuir o decorar la casa, cuáles son nuestros hábitos, los horarios de comidas, de irse a la cama, las actividades de ocio, la distribución de tareas… Será importante negociar y llegar a acuerdos para que ambos estemos cómodos y no nos encontremos luego con pequeñas sorpresas inesperadas. Pero también será importante que hablemos de nuestros valorConvivenciaes y de cómo nos imaginamos el futuro. Muchísima gente obvia esta parte, que también es esencial para prevenir  futuros problemas . Un ejercicio curioso consiste en escribir en un papel la respuesta a varias preguntas (nosotros y nuestra pareja) y luego nos intercambiemos las respuestas. Entre otras cosas, podríamos preguntar: Si quieres tener hijos… ¿cuándo? ¿Quieres vivir toda la vida en el mismo sitio? ¿Qué es lo más importante para ti en una relación? ¿Qué esperas de tu pareja en el futuro?

Pero los cambios que genera la convivencia pueden ir más allá, afectando más ámbitos a parte de la relación de pareja. Muchas veces también tendremos que adaptarnos a todo lo que lleva nuestra pareja detrás, a su entorno. Porque en general, esta tendrá unos amigos y una familia, y posiblemente a partir de este momento tendrán más peso en nuestra vida. A veces puede ser complicado amoldarse a la familia de nuestra pareja, porque ellos están acostumbrados a actuar de una manera entre ellos y tienen unos valores y unos roles establecidos. Será importante observar al principio las dinámicas familiares (por ejemplo, ver quien suele mandar, quién ayuda a los otros cuando están mal, quién se lleva bien con quién…) e intentar adaptarse y respetar su manera de hacer. Desgraciadamente, a veces puede haber importantes momentos de choque (por ejemplo, si mi pareja viene de una familia muy religiosa y yo no soy creyente). Allí tendremos que ser asertivos, hay que adaptarse, pero hasta cierto punto, nunca tenemos que perder nuestra esencia por adaptarnos. Será importante la comunicación y el respeto, tanto con los miembros de la familia como con nuestra pareja. Y sobre todo, es importante que comuniquemos como nos sentimos y lo que pensamos. En la relación con la familia es importante que tengamos una buena base desde el principio, siendo sinceros con lo que pensamos. Un ejemplo típico sería una comida familiar en que nos ponen un plato que no nos gusta. Aunque ese día nos lo comamos por respeto será importante comentar (siempre con tacto y educación) que ese tipo de comida no es del todo de nuestro agrado. ¿Porque qué pasaría si dijéramos que está buenísimo? ¡Pues probablemente el próximo día nos volverían a poner otro plato de lo mismo!

En conclusión, antes de iniciar la convivencia puede ser muy positivo plantearse todo lo que implica (tanto para nosotros como para nuestra pareja) y hablarlo. Aunque sea un momento de cambio y de readaptación, si la pareja trabaja en equipo será mucho más sencillo llegar a construir una nueva etapa satisfactoria para ambos. En vuestro caso, si una pareja cercana empezara a convivir y os pidiera consejo… ¿Qué le recomendaríais?

Retazos del blog: La pareja ideal

¿Creéis que mucha gente ha pensado alguna vez que existe una pareja ideal, casi perfecta? Curiosamente, a medida que nos hacemos mayores suele ser más difícil encontrar a personas que crean en ello. ¿Por qué? Entre otras cosas, tal vez la experiencia, tanto la nuestra como la de personas cercanas, contribuya a romper el mito…Pareja ideal

Y es que no hay parejas perfectas. De hecho, lo que sería perfecto para alguien puede ser inaceptable para otro. Sin embargo, hay parejas que funcionan muy bien juntas, que tienen una relación muy buena. ¿Cuál será su secreto? Los estudios sugieren que hay varios factores que pueden afectar a la satisfacción de la pareja. Entre ellos se encuentra el hecho de apoyar a las metas de la pareja, sentirse apreciado por el otro, sentir que la relación es equitativa, la calidad de la comunicación y la calidad de la vida sexual. Además, los estudios sobre parejas de larga duración sugieren que estas parejas tienen algunos elementos comunes. Por ejemplo, se adaptan bien a los cambios, tienen confianza mútua, afrontan las crisis, tienen un espacio compartido aunque mantienen su autonomía, siguen cultivando sus intereses, disfrutan de la compañía del otro y se ríen juntos.

¿Se ríen juntos? Contrariamente a lo pueda parecer, no es una tontería. Reírse libera endorfinas, nos hace sentir mejor y ayuda a reducir el estrés. Y cuando la risa es compartida, ayuda a estrechar lazos y a sentir más intimidad con el otro. En una relación de pareja es muy importante compartir experiencias positivas. ¿Os imagináis por qué? No sólo porque aumenta la satisfacción de la relación de pareja y el vínculo con el otro, también tiene un efecto importante sobre la salud. Los estudios médicos sugieren que tener una relación positiva contribuye a tener menos estrés, estar más sano y a tener un mejor sistema inmunológico. ¿Curioso?Pareja ideal 2

De todos modos, aunque es importante compartir buenos momentos, a veces será inevitable compartir momentos menos agradables. Puede haber etapas complicadas, como puede ser por ejemplo la enfermedad de un familiar o de la misma pareja. Esto puede llevar a una serie de cambios, como por ejemplo en la dinámica de pareja. En esos momentos, ofrecer apoyo y ayuda al otro será fundamental, así como intentar mantener una buena comunicación. Será básico intentar ponernos en el lugar del otro, aunque si no estamos seguros de lo que nuestra pareja necesita puede ayudar el preguntárselo directamente. De hecho, los estudios sugieren que una relación cercana con la pareja puede contribuir a un mejor proceso de adaptación a la enfermedad en ambos (tanto en quien sufre la enfermedad como en su pareja).

Conseguir que una pareja funcione y, sobre todo, que no se rompa no es sencillo. Cuando miramos las estadísticas sobre el número de parejas que se separan, los resultados son poco alentadores. Por ejemplo, según el Instituto Nacional de Estadística, en España durante el 2011 hubo 103.604 divorcios. Y sin embargo, la mayoría de la sociedad sigue apostando por la pareja. ¿Por qué? Tal vez sea porque el ser humano necesita creer en algo para seguir luchando por ello… De hecho, algunos estudios han encontrado una asociación entre el hecho de creer que la pareja durará para siempre y una mayor duración de la relación. ¿Vosotros qué opináis? ¿Creéis en las parejas para toda la vida? Según vuestra experiencia, ¿qué ayuda a que dure una pareja?

EL ESTRÉS CRÓNICO: ¿Una nueva epidemia?

El estrés es algo con lo que debemos lidiar día a día, de algún modo, forma parte de nuestra vida. La vida conlleva situaciones estresantes, por ejemplo, llegar a tiempo para coger el autobús, hablar en público, estar atrapado con el coche en un atasco, cambiar de trabajo, encargarte de cuidar a un ser querido, las disputas con un amigo o compañero laboral y un largo etcétera. De hecho, este tipo de situaciones pueden llegar a ser tan habituales que pueden hacer que una persona se vea inmersa en un estrés prolongado o crónico.

El estrés prologando o crónico puede tener consecuencias en la salud. Las personas con estrés crónico pueden padecer problemas digestivos (como úlceras o intolerancias alimenticias), trastornos del sistema inmunológico (como las alergias o la anemia) y alteraciones en la piel (como la psoriasis o la dermatitis). A parte, el estrés crónico también puede desencadenar enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad generalizada.

Hay algunas recomendaciones sencillas que pueden ser de gran ayuda para prevenir o disminuir el estrés crónico, ¿prácticas alguna de ellas?

  1. Dedicarse tiempo a uno mismo:
 Buscar momentos para cuidarse y fomentar actividades que favorezcan el propio bienestar.
  2. Expresar los sentimientos: 
No te guardes todas las tensiones y angustias, desahógate con frecuencia.
  3. Ejercicios de relajación:
 La respiración abdominal puede ayudar a relajarse física y mentalmente.
Practícala con frecuencia y notarás sus beneficios
  4. Descansar: El descanso es necesario para darle un respiro a nuestra mente. Es básico dedicar tiempo suficiente a reponer energías.
  5. Aceptar lo que está pasando: Evitar, huir o intentar obviar lo que está pasando no ayuda. Es importante ser consciente de las situaciones que causan estrés y buscar estrategias para afrontarlo.
  6. Realizar actividad física: El ejercicio físico elimina el exceso de activación propio del estrés y favorece la relajación muscular.
  7. Cambiar el punto de vista: Habitualmente nuestra mente tiende a fijarse en aquello que no ha salido bien o que ha sido molesto; sin embargo, suelen acontecer también muchas cosas agradables que se pasan por alto. Dedica un rato cada noche a pensar en las cosas buenas que te pasaron a lo largo del día.
  8. Evitar la “salida fácil”: Aunque ciertas opciones como fumar, beber alcohol o tomar tranquilizantes pueden suponer un alivio inmediato no serán una solución a largo plazo.

¿Cómo te sientes en tu día a día?

Hay épocas en la vida en que vamos haciendo cosas sumidos en la inercia del día a día y seguimos adelante sin apenas pararnos a reflexionar. Y a veces es importante hacer una pausa y revisar si estamos contentos/as con cómo va todo. Más de uno se puede sorprender al darse cuenta de lo que poco ha ido dejando a un lado sumido en el estrés del día a día.

En relación a este tema, me gustaría hablar sobre un modelo que planteó Paul Gilbert, en el que hablaba de tres sistemas neurobiológicos que son clave en el funcionamiento humano. Estos serían los tres sistemas:

  • Sistema de satisfacción, calma y seguridad: Es el que nos proporciona, calma, alegría y seguridad. Se suele activar en situaciones sociales satisfactorias, con personas significativas.
  • Sistema de amenaza y protección: Se activa en situaciones de amenaza y está relacionado con el miedo, enfado, ansiedad… A veces también se puede activar sin una amenaza clara externa, como por ejemplo cuando nos sentimos preocupados por posibles situaciones futuras.
  • Sistema de logro: Es el que nos impulsa a conseguir cosas. Actualmente, ya no se trata de conseguir lo básico para sobrevivir (comida, refugio…) sino que en la sociedad de consumo muchas veces el logro está relacionado con tener más y mejores cosas.

Según Gilbert, actualmente la sociedad se caracteriza por un incremento del sistema de amenaza (somos muy críticos con nosotros mismos, solemos estar preocupados…) y del logro (asociado al consumismo y a la búsqueda de un mejor estatus social). En cambio el sistema de satisfacción se encuentra más relegado hoy en día. En vuestro caso, ¿esto es así? Os invito a que escribáis en un papel las distintas actividades que realizáis durante un día normal y luego contéis cuántas fomentan la seguridad y calma. Si os parece que son escasas, decidme, ¿qué actividades podrías hacer en el día a día para fomentar vuestro bienestar?

La tristeza después del parto

Aunque muchas mujeres experimentan una inmensa alegría y sensación de plenitud una vez que tienen a su bebé entre los brazos, a veces también pueden sentir tristeza. La tristeza postparto (o “baby blues”) es un fenómeno que se utiliza para describir los sentimientos de preocupación, tristeza y fatiga que experimentan muchas mujeres después de tener un bebé.

Se calcula que la tristeza postparto puede darse hasta en el 80% de las madres. Los bebés requieren mucho cuidado y atención, es normal que las madres se sientan preocupadas constantemente, cansadas o incluso exhaustas de proporcionar esos cuidados. La tristeza postparto no es un trastorno psicológico ni una patología psiquiátrica. Normalmente los síntomas de tristeza o decaimiento son leves y suelen durar una o dos semanas hasta finalmente desaparecer por sí solos.

Es importante diferenciar entre la tristeza postparto y la depresión postparto. En el caso de la depresión postparto los sentimientos de tristeza son muchos más intensos e incluso, en casos extremos, pueden llegar a afectar a la capacidad de la mujer para cuidar de si misma y de su bebé. La depresión postparto suele ocurrir entre el 2-15% de los partos. Puede empezar un poco antes o en cualquier momento después del parto, aunque lo más habitual es que comience entre una semana y un mes después del parto.

La depresión postparto no tiene una causa, suele ser una combinación de factores físicos (como la alteración hormonal) y factores emocionales (como la ansiedad). Después de dar a luz, los niveles de estrógenos y progesterona bajan rápidamente, esto puede producir alteraciones en el cerebro que finalmente desencadenan cambios en el estado de ánimo. Además, la falta constante de sueño puede generar agotamiento físico y mental, que generalmente contribuyen a los síntomas de depresión. Es decir, la depresión postparto no ocurre por algo que la madre haga o deje de hacer. Es algo que le puede suceder a cualquier mujer, independientemente de su edad, raza, origen étnico o situación socioeconómica.

Mientras la tristeza postparto no requiere de tratamiento, en la depresión postparto el tratamiento es necesario. Debido a la severidad de los síntomas, la depresión postparto puede durar meses o años si no se le pone tratamiento. La psicoterapia y los fármacos antidepresivos son tratamientos que resultan eficaces en casos de depresión postparto. Lo importante es consultarlo con un médico para poder diagnosticarlo y tratarlo lo antes posible.

La tristeza postparto y la depresión postparto son realidades de las que no se suele hablar ¿Por qué? ¿Cuesta admitir que existe tristeza después del parto?