Por un nuevo año lleno de emociones

Ha llegado el nuevo año y para muchos de nosotros va ligado de nuevos propósitos. Es interesante comparar estos objetivos que nos marcamos con los de otros, para darnos cuenta de las similitudes, diferencias, las estrategias que usa cada uno… Aunque muchas veces hay algo que pasamos por alto a la hora de establecer estos objetivos del nuevo año.

Me gustaría que hiciéramos una reflexión y os plantearais por un momento en cuáles son vuestros propósitos para el 2019, y establezcáis dos o tres. ¿Ya los tenéis? ¡Bien! Ahora pensad por un momento, ¿cuál va a ser la emoción predominante mientras estáis trabajando para conseguir esos objetivos? No me refiero a la emoción que podáis sentir tal vez al final (quizás al conseguir finalmente uno de vuestros objetivos), sino durante todo el proceso. ¿Alguno de vuestros objetivos incluye pasar tiempo experimentando emociones positivas? Si la respuesta es que no, os invito a añadir otro nuevo propósito más a la lista, que nos pueda hacer sentir realmente bien.

Aunque nos pueda parecer una tontería, una de las claves para sentirnos bien es guardarnos tiempo para ello, reservando huecos en el día a día para realizar hobbies, actividades agradables, pasar tiempo con personas queridas… Muchas veces vivimos tan inmersos en la rutina y obligaciones que dejamos relegado ese tiempo para más adelante, para “cuando podamos”. Y en realidad, el mejor momento para empezar a guardarnos este tiempo es ahora. Si supiéramos realmente el tiempo que nos queda (restando horas de sueño, trabajo, etc.) para disfrutar de nuestras personas queridas y de las cosas que nos gustan, ¿creéis que llevaríais la misma vida que lleváis ahora o cambiaríais algo?

Esto viene muy ligado al vídeo de nuestra última entrada, que contiene una reflexión muy interesante sobre el tiempo que pasamos con personas importantes (si no lo habéis visto, podéis encontrarlo aquí). ¿Creéis que les dedicamos suficiente tiempo? Muchas veces vivimos casi olvidando que el tiempo es limitado. Así que démosle el valor que se merece al tiempo, y dediquémoslo a las cosas verdaderamente importantes para nosotros. De todos modos, recordemos que también podemos convertir nuestro tiempo en tiempo de calidad si estamos más atentos, prestando atención plena a lo que acontece en el día a día (lo que se conoce como mindfulness, que ya hemos comentado en otras entradas). Estando más presentes, también seremos capaces de captar más momentos agradables, y seguramente nos sentiremos mejor al final del día.

Así que, recapitulando, os invito a añadir a vuestra lista algunos nuevos propósitos para vuestro bienestar emocional, guardando tiempo para actividades que os puedan generar emociones agradables. Decidme, ¿qué propósitos añadiríais a vuestra lista? ¿A qué emociones queréis dedicar más tiempo este nuevo año?

¡Os deseamos a todos un feliz y emocionante 2019!

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¿Cómo te sientes en tu día a día?

Hay épocas en la vida en que vamos haciendo cosas sumidos en la inercia del día a día y seguimos adelante sin apenas pararnos a reflexionar. Y a veces es importante hacer una pausa y revisar si estamos contentos/as con cómo va todo. Más de uno se puede sorprender al darse cuenta de lo que poco ha ido dejando a un lado sumido en el estrés del día a día.

En relación a este tema, me gustaría hablar sobre un modelo que planteó Paul Gilbert, en el que hablaba de tres sistemas neurobiológicos que son clave en el funcionamiento humano. Estos serían los tres sistemas:

  • Sistema de satisfacción, calma y seguridad: Es el que nos proporciona, calma, alegría y seguridad. Se suele activar en situaciones sociales satisfactorias, con personas significativas.
  • Sistema de amenaza y protección: Se activa en situaciones de amenaza y está relacionado con el miedo, enfado, ansiedad… A veces también se puede activar sin una amenaza clara externa, como por ejemplo cuando nos sentimos preocupados por posibles situaciones futuras.
  • Sistema de logro: Es el que nos impulsa a conseguir cosas. Actualmente, ya no se trata de conseguir lo básico para sobrevivir (comida, refugio…) sino que en la sociedad de consumo muchas veces el logro está relacionado con tener más y mejores cosas.

Según Gilbert, actualmente la sociedad se caracteriza por un incremento del sistema de amenaza (somos muy críticos con nosotros mismos, solemos estar preocupados…) y del logro (asociado al consumismo y a la búsqueda de un mejor estatus social). En cambio el sistema de satisfacción se encuentra más relegado hoy en día. En vuestro caso, ¿esto es así? Os invito a que escribáis en un papel las distintas actividades que realizáis durante un día normal y luego contéis cuántas fomentan la seguridad y calma. Si os parece que son escasas, decidme, ¿qué actividades podrías hacer en el día a día para fomentar vuestro bienestar?

Retazos del blog: Una historia llena de emociones

Cuarto capítulo: ALEGRÍA

Continuamos con la cuarta parte del cuento. Si no habéis leído las anteriores, podéis encontrarlas en los siguientes links:

Primera parte                Segunda parte               Tercera parte

Antes de empezar a leer, clicad en el botón naranja y podréis escuchar la música ambiental:

(Música cedida por Rafa Sánchez Camacho)

Dejé atrás aquella extraña habitación y me encontré ante un largo pasillo pintado de un suave color crema. Había varias puertas a cada lado, aunque la única que estaba abierta era la del final, dejando entrar un cálido haz de luz. Por alguna razón me sentía atraído por aquella luminosidad. Despacio, intentando no hacer demasiado ruido, me fui acercando a aquella sala. De pronto, para mi sorpresa, escuché las carcajadas de un niño. Noté cómo se me erizaba el pelo, mi corazón se aceleró ligeramente y empecé a recordar…

Aquella risa me llevó atrás en el tiempo. Estaba en la playa, con mi hijo. La temperatura era ideal, estaba atardeciendo, y los dos jugábamos y corríamos por la orilla. Él me intentaba alcanzar, y yo lo esquivaba entre carcajadas. De pronto, en un descuido tropecé y caí en la arena cuan largo era. Gabriel se me tiró encima mientras exclamaba: “¡Te pillé!”. Le sonreí y le dije: “¿Estás seguro? Creo que te pillé yo a ti…” Me incorporé y empecé a hacerle cosquillas. Él reía y reía, era magnífico verle así, con los rayos del sol reflejándose en su cabello rubio…

Gabriel… ¿Cuánto hacía que no lo veía? Ahora quizás un poco más de 6 meses, desde que desapareció. Aún me sentía culpable cada vez que pensaba en ello. ¿Cómo fue posible que desapareciera? Estábamos en la casa de campo con nuestros amigos y él y los demás niños estaban jugando, siempre a la vista. Y al cabo de un rato, cuando preguntamos por él, simplemente ya no estaba. No nos lo podíamos creer. Buscamos y buscamos y nada. La policía no tuvo mejor suerte que nosotros… Y así, de un día para otro, desapareció de mi vida. Era agridulce pensar en ello, pero yo jamás había perdido la esperanza. En el fondo de mi corazón sabía que algún día podría volver a ver su dulce carita…

Y ahora, aquella risa… Me recordaba tanto a mi niño… Era la típica risa que te invade, que se te mete por los poros. Era una risa cálida que te llenaba de energía. Seguí acercándome a la puerta abierta. Al principio me costaba ver, de tanta luz que había en la habitación. Era un comedor muy acogedor con las paredes pintadas de naranja y una gran alfombra de colores. Y sobre la alfombra, de espaldas, había un niño rubio jugando con un avioncito. Al verlo noté un escalofrío recorriendo toda mi médula espinal, y por un momento fue como si se parara el tiempo. No podía creerlo. Algo golpeó el suelo a mis pies. Era la espada de juguete que sostenía desde que salí de la habitación, la había soltado sin darme cuenta… El niño se giró al oír el ruido, y sus ojos se clavaron en mí. “¡¿Papá?!” Ver su cara de nuevo me llenó de felicidad, era como un sueño. Corrí hacia él y nos fundimos en un abrazo tan sentido que difícilmente podré olvidar en toda mi vida. Le acaricié el pelo mientras lo cubría de besos, me sentía tan feliz…

Aquí acaba este nuevo capítulo. ¿Qué os ha parecido?¿Cómo os habéis sentido al leerlo? En nuestra opinión esta ha sido una de las partes del cuento más bonitas. Pero aunque nos ha gustado mucho escribir sobre la alegría, en la vida no todo es un camino de rosas. Y es importante saber enfrentarse también a los momentos tristes. ¿Os imagináis de qué trata el lunes siguiente? 

Encuesta sobre las emociones básicas

Cada día podemos sentir múltiples emociones, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Habrá épocas donde algunas emociones sean más predominantes que otras. Por ejemplo, en una época llena de nuevos proyectos que nos gustan puede predominar la alegría, en una época de cambio puede predominar el miedo, tras una pérdida puede predominar la tristeza… En estos momentos, ¿cuál es la emoción predominante en tu vida?

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