Vuestra opinión en las encuestas: 17a parte

Hormonas menopausiaTestosterona emociones

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Sopa de… ¡hormonas!

¿Eres capaz de encontrar todas las hormonas en esta sopa de letras?

Aquí tienes una pista de sus nombres: LH, FSH, estrógenos, progesterona, testosterona, cortisol, triyodotironina y tiroxina (estas dos últimas son hormonas tiroideas).

Si logras encontrarlas todas, dinos, ¿cuánto tiempo has tardado? ¿Cuál ha sido la más difícil?

Sopa de letras

Queremos saber tu opinión…

El hipertiroidismo versus el hipotiroidismo

La glándula tiroides está ubicada en la parte delantera del cuello y su trabajo es formar las hormonas tiroideas. La función de las hormonas tiroideas es ayudar al cuerpo a utilizar la energía, consiguiendo así que el cerebro, el corazón, los músculos y el resto de órganos funcionen con normalidad. Pero, ¿qué pasa cuando los niveles de hormonas tiroideas están alterados?
Existen dos enfermedades clásicas que se caracterizan por alteraciones en los niveles de hormonas tiroideas: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.
– El hipertiroidismo se produce cuando existe un exceso de hormonas tiroideas en el organismo, es decir, la glándula tiroides está hiperactivada. Esto conlleva que todas las funciones del cuerpo tiendan a acelerarse, como por ejemplo el ritmo cardiaco. A nivel emocional, es habitual que la persona con hipertiroidismo se sienta irritable, nerviosa o con síntomas de ansiedad. Esto hace que frecuentemente, sobre todo al inicio de la enfermedad, estos síntomas se puedan confundir con los producidos por el estrés.
– El hipotiroidismo es todo lo opuesto. En estos casos, la glándula tiroidea no es capaz de producir la suficiente cantidad de hormonas tiroideas para mantener el funcionamiento normal del organismo. La falta de hormonas tiroideas hace que todos los procesos corporales vayan con lentitud, por ejemplo los enfermos pueden notar más frío o cansarse más fácilmente. A nivel emocional, pueden sentirse apáticos o con síntomas depresivos.
Evidentemente, tanto las manifestaciones físicas como los cambios emocionales producidos por el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, se corrigen o desaparecen cuando se recibe el tratamiento adecuado. De hecho, hay personas que pueden notar las mejorías al poco tiempo de comenzar el tratamiento.
Hemos querido resaltar estas dos patologías porque nos parece interesante cómo las hormonas tiroideas, tanto por defecto como por exceso, puede tener un efecto notable sobre el estado de ánimo. Sin duda, es un ejemplo más de que las alteraciones hormonales nos hacen susceptibles a padecer vaivenes emocionales. ¿Vosotros qué pensáis?

El síndrome de Cushing: una enfermedad rara muy desconocida

Dentro de la temática de las hormonas, esta semana hemos querido presentar lo que es el síndrome de Cushing. Supongo que os preguntareis qué es, posiblemente la mayoría de vosotros no lo conozca o no haya oído hablar antes de esta enfermedad o puede que a algunos os suene, ya que algunas veces ha aparecido en televisión, en series como House. Las personas que padecen síndrome de Cushing sufren una exposición prolongada a  niveles elevados de cortisol (hipersortisolismo). El cortisol es una hormona muy conocida por ser la hormona del estrés; es decir, se encarga de activar nuestro metabolismo cuando nos encontramos en situaciones estresantes. Sin embargo, cuando el cuerpo produce niveles elevados de cortisol durante un largo periodo de tiempo, como ocurre en los pacientes con síndrome de Cushing, se desencadenan un conjunto de síntomas clínicos (físicos y psicológicos) que resultan perjudiciales.
Entre los síntomas físicos más característicos del síndrome de Cushing se encuentran: la obesidad central (abdomen hinchado y extremidades delgadas), el aumento de peso, la debilidad muscular y ósea, el insomnio, la hipertensión arterial, la cara roja y redondeada, el acné, el exceso de vello, la facilidad para hacerse morados (hematomas), la irregularidad menstrual, lo que se conoce como giba de Búfalo (acumulación anómala de grasa entre los hombros) y las estrías de color rojo-vinoso. Para que os hagáis una idea mejor, en este link podéis encontrar información para médicos que incluye imágenes sobre el síndrome de Cushing.
A parte de todas estas complicaciones puramente físicas, también se observan síntomas psicológicos en los pacientes con síndrome de Cushing, la gran mayoría de carácter emocional. Uno de los más habituales es la labilidad emocional, que se define como cambios bruscos de humor o reacciones emocionales desproporcionadas (por ejemplo, un llanto desconsolado). Otros síntomas como la irritabilidad, la pérdida de la libido, la ansiedad o la sintomatología depresiva también pueden aparecer en muchos pacientes durante la enfermedad o incluso tras la curación.
El síndrome de Cushing es una enfermedad compleja que causa un gran malestar y disminuye la calidad de vida de quién lo sufre. Es cierto que muchos de los síntomas mencionados revierten o mejoran una vez que son tratados y sus niveles de cortisol vuelven a la normalidad. Sin embargo, en muchos casos hay comorbilidades (síntomas) que persisten tras la curación. Desde el punto de vista psicológico, los pacientes tienen que adaptarse a los cambios experimentados en su apariencia física, en su estado emocional e incluso, en sus relaciones con familiares y amigos. ¿Os imagináis pasar por algo así? ¿Cómo os sentiríais?

Hombres transexuales y hormonas: De mujer a hombre

Como recordaréis de entradas anteriores, cuando hablamos de hombre transexual nos referimos a una persona que nació con cuerpo femenino, aunque se siente hombre. En esta entrada hablaremos del proceso de cambio que experimentarán los hombres transexuales cuando deciden empezar un tratamiento hormonal para lograr un cuerpo más masculino.

Al igual que en el caso de las mujeres transexuales, el tratamiento hormonal no podrá comenzarse sin que se haya realizado una evaluación por parte de profesionales de la salud mental, quienes deberán de realizar un informe positivo. Se le pedirá a la persona (si no lo había hecho ya) que comience a vivir su día a día como hombre, es decir, presentándose en sociedad como tal. Esto ayudará a ver cómo se desenvuelve tras el cambio, y deberá probarlo durante un mínimo de 3 meses antes de que se le autorice a tomar tratamiento hormonal. Alternativamente, se puede realizar un periodo de psicoterapia (normalmente de 3 meses como mínimo).

La segunda fase antes de comenzar el tratamiento hormonal también será igual al caso de las mujeres transexuales. Se realizará una evaluación endocrinológica para establecer si existe o no alguna contraindicación para el tratamiento. Si no existen estas contraindicaciones, se informará al hombre transexual de las diferentes opciones terapéuticas, los riesgos para la salud, y se le pedirá un compromiso para realizar un seguimiento. A partir de aquí podrá realizar el tratamiento hormonal.

El tratamiento utilizado será la testosterona, que se podrá administrar como inyectable intramuscular o en gel, sobre la piel. Hay que tener en cuenta que esta puede tener algunos efectos secundarios, como por ejemplo el aumento de la agresividad o la aparición de acné. Sin embargo, el tratamiento con testosterona ayudará a detener la menstruación (en 2-3 meses aproximadamente), aumentar el vello corporal (incluida la barba) y la masa muscular. También fomentará la disminución de la masa grasa, llevando a un cuerpo con una forma más típicamente masculina. Por otro lado, aumentará el deseo sexual y la voz cambiará de tono, haciéndose más grave. Además, puede darse una disminución del tamaño de los pechos, aunque será parcial.

Como en el caso de las mujeres transexuales, el tratamiento deberá administrarse de por vida, y según las guías clínicas los cambios podrán notarse hasta 2 años después. Sin embargo, os dejamos un vídeo ilustrativo que muestra que estos cambios podrían verse hasta 5 años después. ¿Qué os parece?